El hambre y la revolución

El hambre y la revolución

- in Noticias
1959
1

Las recientes revueltas populares en Túnez, Egipto, Yemen o Argelia surgen debido a la exigencia por parte de los ciudadanos de libertades políticas y a las enormes dificultades económicas y sociales que sufren desde hace mucho tiempo. Sin embargo, uno de los detonantes de las protestas, del que poco o nada se ha hablado en los medios, es el aumento del precio de los alimentos propiciado por la actual crisis alimentaria que vive el mundo.

Los acontecimientos que están teniendo lugar en la cuenca mediterránea están directamente relacionados con la crisis alimentaria mundial que comenzó en 2007. Sólo en 2010, unos 30 países han registrado revueltas causadas por el hambre relacionada con el aumento de precios de los alimentos. En Mozambique murieron 10 personas y hubo más de 400 heridos, en el Chad, la represión fue especialmente dura. Las causas de esta crisis, además de los problemas relacionados con el cambio climático o el desarrollo de nuevos hábitos alimentarios en China, tienen mucho que ver con las políticas agrarias de los países afectados.

Es el caso de Túnez, que cambió su producción de alimentos tradicional por un sistema más industrial enfocado a la exportación. Este hecho obligó al país a recurrir a la importación de alimentos para cubrir la demanda interna. Actualmente la agricultura local en Túnez se encuentra desestructurada y un 85% del consumo de trigo del país depende directamente de la importación. Por su parte, el abastecimiento interno de Argelia depende en un 75% de las importaciones de cereales y en Yemen este porcentaje alcanza el 100% en el caso del arroz.

El derrocado presidente de Túnez hace un año planeaba liberar aún más el sector agrícola reduciendo las tasas aduaneras para facilitar la exportación. No cabe duda de que este plan habría hundido aún más si cabe a la agricultura local y aumentado la inseguridad alimentaria de los ciudadanos tunecinos. En la actualidad, más de 50 países en el mundo dependen de las importaciones para asegurar su alimentación.
Hace 40 años, la mayoría de estos países eran autosuficientes.

Para reducir de forma drástica esta dependencia en poco tiempo es necesario implantar medidas políticas estrictas y unos importantes medios económicos y humanos. Por otro lado, si la actual tendencia al alza de los productos alimentarios continúa, muchos países que actualmente son considerados como estables porque aún pueden hacer frente a la alimentación de sus ciudadanos, podrían pasar en un corto espacio de tiempo a vivir similares situaciones de caos. Para comenzar a solucionar estos problemas es necesario proteger el sector agrícola nacional y regional de todos estos países y ayudar económicamente a los pequeños agricultores para que puedan producir alimentos. Es necesario que estos agricultores tengan acceso a semillas, a tierra de cultivo y a las herramientas más básicas necesarias para llevar a cabo su actividad. Para que el aumento de la actividad agrícola no suponga un daño al medioambiente, será necesario recurrir a los conocimientos campesinos tradicionales y apoyar la agricultura ecológica.

Además de implantar estas medidas básicas, para evitar pérdidas y acabar con la extrema pobreza de los agricultores es necesario un aprovechamiento óptimo de los productos agrícolas así como la puesta en marcha de estructuras públicas para el almacenamiento con el objetivo de estabilizar los precios. Estas medidas son imprescindibles para luchar contra la especulación de los mercados, que se aprovechan de la inestabilidad de los precios internacionales. La magnitud del problema es gigantesca: actualmente existen más de mil millones de personas que padecen hambre y dos mil millones de agricultores sin tierra repartidos en 50 países. Ser coherentes en la lucha contra el hambre implica revisar los acuerdos que Europa firmó con los países del sur para liberar los intercambios de productos agrícolas o garantizar la protección de las inversiones en la compra de tierras. Se debe debatir la liberalización de la política agrícola común (PAC) y la búsqueda de competitividad mundial que amenaza a los agricultores del norte y del sur para beneficio del sector agroalimentario. Ser coherente es acabar con la política europea sobre agrocombustibles, que obliga a importarlos de países que sufren hambre sólo porque no somos capaces de reducir nuestro consumo de combustible, en especial en el caso de los automóviles.

Fuente

About the author

1 Comment

  1. Entre esto, y el uso por parte de los financieros de la especulación de alimentos en el mercado. Va a terminar que nos comamos vivos a los corruptos políticos, y financieros.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.