Una hormiga verde contra el desperdicio de alimentos en Francia

Una hormiga verde contra el desperdicio de alimentos en Francia

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Los alimentos no pueden acabar en los vertederos

En Europa se desperdician cada año unos cien millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo.

Para luchar contra esta sinrazón que perjudica gravemente el medio ambiente, Francia adoptó el pasado año una ley que obliga a las grandes superficies distribuidoras a donar sus productos no vendidos y destinados a la basura.

El derroche alimentario es una plaga moderna

En este contexto, que causa enormes problemas medioambientales, aparecen nuevas ideas o startups decididas a aportar un granito de arena contra esta plaga en la que se ha convertido el desaprovechamiento de alimentos.

La hormiga verde la formaron en 2016 tres amigos preocupados por el despilfarro y desperdicio de alimentos. Su idea es distribuir menús a un precio muy bajo durante la noche.

La idea se enfoca hacia aquellas personas que viven la noche ya sea al salir a divertirse o como trabajadores que finalizan su jornada laboral a altas horas.

Para ello, estos tres jóvenes visitan antes del cierre tanto panaderías como carnicerías y demás establecimientos alimentarios en busca de aquellos alimentos que no van a poderse vender.

Todos los productos recuperados se almacenan en un frigorífico a 4 grados para asegurar su perfecta conservación.

El derroche de alimentos favorece el cambio climático

Con estos alimentos salvados de la basura elaboran menús lo más equilibrados posible y los ofrecen a domicilio en horario nocturno (de 22h a 6h).

Para realizar un pedido basta con comenzar una conversación a través de la página de facebook de La Hormiga Verde escribiendo “tengo hambre”.

Siempre hay disponibles varios menús a partir de 10 euros. La entrega se realiza rápidamente no tardando más de 15 minutos en llegar al domicilio del solicitante. El medio utilizado es la bicicleta.

Dos necesidades del ser humano, cuidar el medio ambiente y comer.

De cada pedido se destina un 10% para el comerciante que aporta el producto, el 40% es para el transportista y el resto para la empresa que lo reinvierte de forma inmediata.

El objetivo de La Hormiga Verde es reducir el despilfarro de alimentos completamente. Por ello aquellos alimentos que no se han vendido durante la noche se dan a una organización benefactora.

Debido a su éxito en los barrios en los que comenzó su andadura, La hormiga Verde se expandirá poco a poco basándose en la contratación de parados de larga duración y ampliando en número de proveedores.

El cambio climático se combate desde abajo.

Dos sectores muy contaminantes como la agricultura y el transporte deberían ir reduciendo su huella ecológica progresivamente. Para ello el consumidor puede aportar su participación apoyando o boicoteando ciertas prácticas nocivas para el medio ambiente y la sociedad.

La lucha contra el cambio climático necesita ideas innovadoras cuyo resultado sea el aprovechamiento de los recursos que se utilizan para producir alimentos o ahorrar energía. El sector de la distribución tiene muchas lagunas que habrá que ir cubriendo para lograr que una gran parte de la energía empleada en la producción de alimentos no sea en vano.

 

Apoyar el aprovechamiento de alimentos, el ahorro energético y la igualdad social, son gestos muy valiosos que el consumidor tiene en sus manos para luchar contra el cambio climático.

 

Una Hormiga Verde

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