(VI) Manual de instrucciones para la debacle

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Dmitry Orlov es el autor del libro Reinventing Collapse. Este pionero colapsitario, que vive en un barco velero en Boston desde el que edita su blog Cluborlov, hace unos años predijo la caída de EEUU como superpotencia económica. Una vez sus predicciones se vieron confirmadas por la actual crisis global, Orlov fue invitado a hablar sobre su visión del futuro que nos espera y las medidas que, como ciudadanos, deberíamos ir poniendo en marcha. Durante su ponencia en la fundación Long Now Foundation en febrero 2009, Dmitry Orlov reconocía que su afición visionaria era un mal negocio, ya que “una vez ha comenzado el derrumbe, nadie se acuerda del que venía advirtiendo desde hace tiempo”.

Asegurar los cuatro pilares: seguridad

«En la antigua URSS, existían graves conflictos que afectaban a la seguridad de sus ciudadanos: mafias étnicas, veteranos de Afganistán que se hicieron autónomos, asesinos a sueldo, policía corrupta… La amnistía de los presos y la repatriación de los soldados en bases extranjeras son sólo dos de las medidas de recorte presupuestario que ya se están llevando a cabo en EEUU».

«A medida que los municipios se queden sin fondos para pagar los sueldos de sus agentes de policía, estos tendrán que ganarse la vida por su cuenta. Los soldados que vuelvan de las bases que cierran en el mundo entero se encontrarán con una sociedad incapaz de reintegrarlos en la vida civil, al igual que los prisioneros amnistiados. El resultado es una sociedad llena de hombres armados y con problemas mentales: la policía de EEUU suele perder todo contacto con los civiles y con la realidad; gran número de soldados sufren el síndrome de estrés postraumático y los ex presidiarios no rehabilitados no están exentos de sufrir problemas psicológicos. Todos ellos se acabarán dando cuenta de que sus problemas no son médicos, sino políticos, y acabarán haciendo uso de sus habilidades con las armas para conseguir lo que necesitan para sobrevivir. En una situación de estas características, lo importante ya no será si algo es legal o ilegal, sino si nos sirve o no para asegurarnos nuestra propia supervivencia. Algunos impedimentos legales resultan claros obstáculos: la prohibición de mantener ganado en tu casa, por ejemplo, o de ocupar un edificio que no es tuyo, dejarán de ser delitos, en especial si tienes un puñado de amigos armados y psicológicamente inestables. En estas circunstancias puedes incluso conseguir todo tipo de permisos y seguros, evitando las incómodas trabas burocráticas. Mantener la seguridad requiere disciplina, y mantener la disciplina para mucha gente requiere el uso de la fuerza. Esto quiere decir que la gente tiene que estar dispuesta a defenderse entre sí, usar la fuerza para defender lo que creen que es correcto. Hoy en día, la seguridad se encuentra en manos de unas instituciones que lo único que hacen es enfadar y maltratar a la gente. Este es el motivo de que EEUU tenga la población penitenciaria más numerosa del mundo. Se supone que los cuerpos de seguridad del estado tienen la misión de proteger a unos ciudadanos de otros, pero en realidad lo único que hacen es defender la propiedad privada y a sus propietarios.

A medida que estos cuerpos se queden sin financiación, la gente tendrá que entenderse cara a cara, y la justicia pasará de ser un departamento federal a ser una virtud personal

El ciudadano consciente de la situación real tiene dos opciones: adaptarse antes de tiempo, aceptar el fracaso del sistema y cambiar su rumbo o esperar a ver qué pasa y asumir el fracaso más adelante. Quien elija la primera opción, podrá tener en cuenta las siguientes advertencias: El problema del alojamiento es interesante, ya que es un bien que sigue estando por encima de su precio real, muchos ciudadanos tienen hipotecas y alquileres que no pueden pagar, y hay muchísimas viviendas vacías. Lo más sensato es dejar de pagar, ahorrarte ese dinero y encontrar un buen lugar donde vivir, lo que a medida que pase el tiempo será cada vez más fácil debido a que muchas viviendas quedarán vacías, precisamente porque sus arrendatarios ya no pueden seguir pagando. Una buena idea es hacerse “vigilante de viviendas vacías”, es decir, vivir gratis en un lugar desocupado mientras le echamos un ojo a las propiedades del dueño. Si no cuentas con esta posibilidad, tendrás que ocupar una vivienda. (En caso de que te descubra el propietario, seguro que puedes llegar a un acuerdo y pasar a ser su vigilante de viviendas vacías para mantener alejados a los ocupas). En cualquier caso, ten en cuenta que estos van a ser tus vecinos, así que procura mantener una relación cordial con ellos.

Si tienes un trabajo, debes estar preparado para un posible despido debido a un recorte de plantilla o al cierre del negocio. Lo importante es saber que esto va a ocurrir e intentar gastar el menor dinero posible para que no suponga un trauma. Si tienes trabajo, aprovisiónate de herramientas: cuando el dinero ya no tenga valor, una caja de clavos seguirá siendo una caja de clavos. Comprar materiales útiles para cultivar alimentos, fabricar viviendas y crear métodos de transporte y seguridad es la medida más inteligente. Si no cuentas con un lugar apropiado para almacenar este material, alquílalo y paga por adelantado un par de años (un contenedor, por ejemplo).

Estamos metidos en un sistema económico cuya inercia es imposible frenar.

No hay nada que podamos hacer para cambiar su destino, solamente podemos adoptar las estrategias de adaptación necesarias: modificar nuestras expectativas, nuestras preferencias, recortar nuestras necesidades. La felicidad tal y como la entendemos se verá un poco recortada, pero la posibilidad con que contamos de modificar nuestras vidas y las de los demás nos proporcionará una ilusión imposible de lograr de otra manera.»

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