Una bomba social de efecto retardado

Una bomba social de efecto retardado

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El acaparamiento de tierras es un problema social y ecológico además de ético

China y los países del Golfo están adquiriendo millones de hectáreas de tierras de cultivo en los países del sur. Según la Universidad de Copenhague, hasta el año 2010 se habían adquirido unos 60 millones de hectáreas sólo en África.

En Mozambique, el 20% de las tierras de cultivo están contratadas por terceros países. Sin embargo, el verdadero motor de esta fiebre acaparadora es el agua: sólo las tierras que se pueden regar son válidas para la agricultura industrial.

 

Sin los derechos relativos al agua que conlleva el arrendamiento de tierras, estas inversiones carecerían de interés, por lo que el aparente acaparamiento de tierras es realmente un acaparamiento de agua. La venta masiva de derechos relativos al agua agrava el hambre y es una fuente de conflictos sociales de incalculable magnitud.

La escasez de agua es una realidad que compromete al mundo entero. En la Tierra, más de mil millones de personas sufren las penurias relacionadas con la escasez de agua potable. El uso insostenible de este recurso vital y el cambio climático están agravando los problemas de abastecimiento y lo están convirtiendo en el objetivo principal de especuladores de todo el mundo. De esta forma, los derechos de propiedad sobre el agua han pasado a ser el objetivo más codiciado de los especuladores: hoy en día, el setenta por cien del agua dulce del mundo se emplea para la producción de alimentos y agrocombustibles.

Su escasez se convierte en un elemento esencial para la especulación y el lucro. Las nuevas empresas agroindustriales bombean el agua subterránea y de los ríos, mientras en numerosos países del continente africano las mujeres pasan gran parte del día en la búsqueda y el transporte de agua para sus familias, las verdaderas víctimas del descenso del nivel de las capas freáticas. Se estima que en 2050 un cuarto de la población mundial sufrirá escasez crónica de agua.

Tal y como explica Susan Payne, directora del fondo dedicado a la inversión en agricultura intensiva en varias zonas del África subsahariana “African Agricultural Land Fund”, “el agua será un recurso extraordinariamente escaso.”

La fundación Suiza de cooperación para el desarrollo “Pain por el prochain” (Pan para el Prójimo) organiza campañas y actividades informativas para ejercer presión sobre los responsables políticos y económicos con el objetivo de frenar este tipo de acaparamiento y explotación de los derechos del agua en el continente africano. El responsable de política de desarrollo de la organización suiza, Miges Baumann, habla en una entrevista para el portal de la ONG sobre el fenómeno del acaparamiento del agua, así como de su magnitud e impacto.

Entrevista con Miges Baumann Acaparamiento del agua. ¿Qué significa esta expresión?
El acceso al agua es un factor determinante del acaparamiento de tierras, es decir del alquiler o compra de inmensas superficies de tierras de cultivo en África o en cualquier otro sitio para cultivar productos destinados a la exportación. Para ser más exactos, se trata de la adquisición de derechos de disposición del agua subterráneas o de los ríos. En las legislaciones de muchas naciones, estos derechos de disposición están a menudo relacionados con la tierra, que se alquila por un periodo de cincuenta o más años, o bien se estipulan explícitamente en los contratos.
¿Nos puede dar una idea de la magnitud de este fenómeno?

Es imposible conocer el número preciso de todos los contratos. Sin embargo, cada vez que salen publicadas nuevas cifras, éstas son más elevadas, llegando a duplicar las del año anterior. El “Global Land Project” calculó que, en agosto de 2010, se habían alquilado entre 51 y 63 millones de hectáreas en 27 países africanos. Estas cifras equivalen a las superficies agrícolas de Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia juntas.

¿Qué tipo de consecuencias se prevén?

Todo esto constituye una bomba social de efecto retardado: la gente pierde sus tierras, los pueblos su agua. Esto explica la indignación de la gente, las manifestaciones y los conflictos. Los alimentos y los combustibles, destinados mayoritariamente a la exportación, amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas. Los agricultores independientes pasan a ser parados o simples empleados. Los conocimientos agrícolas tradicionales desaparecen.

El suelo agrícola se erosiona, los recursos del agua se agotan y los productos químicos utilizados en los campos de cultivo contaminan el medio ambiente. Además, los monocultivos industriales no son sostenibles y amenazan la biodiversidad.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido o afectado acerca de las investigaciones sobre el tema del acaparamiento del agua?

Me chocó mucho comprobar que prácticamente no existe información al respecto. Es incomprensible que organizaciones activas en el abastecimiento de agua potable, entre otras organizaciones, no sean conscientes del hecho de que el acaparamiento de agua puede comprometer sus proyectos. Porque, de qué servirán los nuevos conductos, los nuevos pozos o las bombas y cualquier tipo de instalación si no hay agua?

Los problemas de agua suponen un enorme potencial de conflictos. En Sierra Leona, por ejemplo, hemos advertido que los conflictos que surgieron debido al alquiler de tierras de cultivo están relacionados con el agua potable. Las fuentes de agua o se destruyen o se desvían, lo que indigna a la gente. Además, estas prácticas son contrarias a los derechos humanos y a las respectivas leyes nacionales que garantizan el derecho al agua.

Estos grandes proyectos agrícolas en países en vías de desarrollo, ¿pueden aportar beneficios a los inversores y a la población local a la vez? ¿Qué habría que hacer para garantizar que estos proyectos agro-industriales en países en desarrollo sean social y ecológicamente responsables y sostenibles?

«Yo no creo que el acaparamiento de tierras pueda ser socialmente aceptable. Sin embargo, se necesitan de forma urgente inversiones en la agricultura. Se deben tomar medidas que beneficien a la población local, por ejemplo el apoyo a la producción alimentaria para el mercado local.

El fomento de la agricultura ecológica es necesario para garantizar el futuro. Por el contrario, los proyectos agroindustriales agudizan la indigencia de la población local. Los inversores privados que invierten aquí sólo buscan aumentar los beneficios económicos.

Para conocer hasta qué punto son rentables las inversiones en agua para proyectos agrícolas, basta citar a Susan Payne, quien afirma abiertamente que “El agua se convertirá en un fantástico producto financiero”. En África, los productos financieros relacionados con el agua pueden alcanzar rendimientos anuales del 25%.

¿Qué apoyo presta “Pain pour le Prochain” a las personas afectadas?

«Apoyamos a numerosas organizaciones de los países del sur en su lucha contra el hambre y contra el acaparamiento de tierras, partiendo de la exigencia del derecho a la alimentación. Por una parte apoyamos los trabajos de colaboradores suizos que ponen en marcha o financian, por ejemplo, proyectos de desarrollo rural o de métodos de agricultura ecológica. Además, ayudamos a organizaciones del sur que luchan contra el acaparamiento de tierras.

Se trata de asociaciones como COMINSUD de Camerún, de la organización Synergie Paysanne de Bénin o de la red para el derecho a la alimentación en Sierra Leona. Con el apoyo de la ONG GRAIN, hacemos posible la recogida y difusión sistemática de información sobre el acaparamiento de tierras. Esta información es imprescindible para ayudar a las organizaciones del sur a comprender lo que está ocurriendo en su país.

Pain pour le Prochain

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