Un proyecto de vida ecológico y sostenible

Un proyecto de vida ecológico y sostenible

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En Dinamarca nacen nuevos barrios ecológicos y sostenibles
En la costa de Aarhus, la segunda ciudad de Dinamarca, se encuentra un barrio ecológico de impronunciable nombre: Hjortshoj. Fundado a finales de los años 80, esta comunidad cuenta en la actualidad con 110 viviendas que albergan a 250 habitantes.

Hjortshoj no es un ecobarrio como los demás. El proyecto engloba ecología, desarrollo sostenible, energías limpias, transporte público, agricultura ecológica y, además, está abierto a todas las clases sociales y fomenta el mestizaje como proyecto de futuro. Este enfoque multicultural hace de Hjortshoj, más que un barrio, un proyecto de vida.

Hjortshoj recupera toda el agua de lluvia. Su abastecimiento energético se logra a base de energías renovables (solar y madera) y sus viviendas están construidas para lograr un gran rendimiento energético. El barrio de Hjortshoj, en Aarhus, Dinamarca, comenzó con la construcción de unas viviendas perfectamente aisladas cuyo consumo energético es mínimo.

Una caldera central alimenta a todas los casas del barrio, que cuentan con placas solares y muros de tierra cruda con aislamiento de papel. El resultado de todo ello se refleja en la factura de la calefacción, que no sobrepasa los 100 euros anuales.

Pero este especial barrio no solamente se centra en la construcción de las viviendas y en su rendimiento energético, sino que también produce sus propios alimentos: para ello, en él se cría ganado y se cultivan de forma ecológica las frutas y verduras necesarias para abastecer a sus 250 habitantes durante prácticamente todo el año.

Tal y como comenta Gunnar, uno de los vecinos, “lo más importante es que podemos organizar nuestro propio entorno, actuar sobre nuestro propio medio. Aquí no hay nada uniformizado, no somos peones que alguien coloca en sus respectivas casillas, a las que deben adaptarse. Por ejemplo, yo me dediqué durante mucho tiempo al mantenimiento de la caldera central. De esta forma colaboro con la comunidad, lo que a su vez me motiva en el día a día”.

En el barrio ecológico de Hjortshoj nadie está obligado a nada: cada vecino participa en las tareas comunes en función de sus capacidades o de su disponibilidad. Lo mismo ocurre en lo referente al presupuesto.

En Hjortshoj hay viviendas privadas, pero también alojamientos sociales. El objetivo de esta estrategia es promover el mestizaje social, una de las ideas fundamentales del proyecto.

Según Pierre Lecuelle, vecino del barrio, “para nosotros, la ecología no es solamente instalar paneles solares en los tejados, sino que valoramos de forma importante el aspecto social, la otra cara del desarrollo sostenible. Para llevar a cabo un proyecto tan ambicioso es necesario que participe la mayor parte de la población, que los habitantes se inspiren y motiven mutuamente para crear una organización, un lugar social en el que se fomenten las relaciones”. Para conservar los logros alcanzados, el barrio quiere frenar su crecimiento, aunque la idea de utilizar el desarrollo sostenible para crear relaciones sociales sigue su camino. En Dinamarca, inspirados por Hjortshoj, comienzan a aparecer barrios de similares características.

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  1. Que envidia. Quien pudiera organizarse asi, y dejar de colaborar, y ser un depredador asesino de la Vida en la Tierra.

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