Turquía. ¿Próxima huerta verde de Europa?

Turquía. ¿Próxima huerta verde de Europa?

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Turquía pued econvertirse en la gran huerta ecológica de Europa

La creciente demanda de los mercados europeos ha llevado a Turquía a expandir rápidamente su agricultura ecológica. Este sector cuenta con una tasa de crecimiento que se multiplica año tras año y los expertos opinan que el país podría desempeñar en un breve plazo un papel primordial entre los más importantes proveedores de alimentos ecológicos.

Desde tiempos remotos los agricultores han cultivado los suelos de Anatolia, obteniendo un producto de alta calidad y libre de químicos para los mercados locales. Estas pequeñas granjas, de hecho, siempre han sido ecológicas.

 

Sin embargo, la agricultura tradicional no es lo mismo que la agricultura ecológica: los métodos de ésta están sujetos a la normativa impuesta por las autoridades internacionales, cuyos principios y objetivos generales incluyen, según la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea, la rotación de cultivos, el abono natural y el reciclado de los productos de desecho.

La agricultura ecológica prohíbe el uso de pesticidas sintéticos, herbicidas, fertilizantes químicos, hormonas de crecimiento, antibióticos y organismos modificados genéticamente. Turquía es aún relativamente nueva en el sector: a pesar de que los primeros frutos de su agricultura ecológica se recogieron en los años 80, el número de agricultores ecológicos certificados fue insignificante durante mucho tiempo.

Según el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales, en 1990 el país contaba solamente con 300 granjeros que utilizaban métodos ecológicos, que entre todos sumaban una superficie de 1.000 hectáreas. Sin embargo, la creciente demanda de los principales socios exportadores de Turquía – principalmente los países europeos – la han llevado a aumentar su producción.

En 1994 se dio el primer paso hacia la armonización de las leyes turcas con los requisitos del mercado Europeo mediante la adopción por parte de este país de las primeras normativas en materia de agricultura ecológica. Ya entonces se reconoció en este sector un gran potencial de exportación, y la superficie de cultivo aumentó hasta más de 5.000 hectáreas, y el número de agricultores ecológicos llegó a ser 1.600 (500% más que hacía solo cuatro años).

En la actualidad, 14.000 agricultores trabajan sus productos de forma ecológica, suministrando un total de más de 420.000 toneladas de producto y manejando una superficie de cultivo de más de 190.000 hectáreas, lo que representa aproximadamente un 1% de la superficie de cultivo total de Turquía.

Entre los productos provenientes de la agricultura ecológica turca se encuentran los frutos secos, nueces, hierbas, especias, frutas y verduras frescas y elaboradas, cereales y semillas para la producción de aceite. Entre las regiones que encabezan la producción de este tipo de agricultura encontramos İzmir, Malatya, Sanlıurfa, Aydın, Bursa, Hatay, Kütahya, Isparta, Rize y Afyon.

«Este es el camino hacia el éxito«, afirma Cengiz Aktar, profesor de Estudios Europeos de la Universidad Bahçeşehir de Estambul y experto en ciencias económicas de la agricultura ecológica. «De hecho, Turquía va a acabar siendo la cesta ecológica de Europa«, añade.

Más del 80% de los productos ecológicos que se producen en Turquía se exportan a Europa, con Alemania, Holanda, Inglaterra, Italia y Francia como mayores mercados importadores. Suiza, EEUU, Bélgica, Dinamarca, Austria, Tailandia, España, Canadá, Australia, Suecia, Bulgaria, India, Japón, Eslovenia y Nueva Zelanda se encuentran entre los futuros mercados importadores. Y la demanda de producto ecológico en Europa continúa creciendo.

Según el Informe Mundial sobre Agricultura Ecológica 2007, publicado por la Federación Internacional de Organizaciones para la Agricultura Ecológica IFOAM, organización paraguas del movimiento de la agricultura ecológica, se estima que las ventas de producto ecológico en Europa llegaron a los 13-14 mil millones de Euros, constituyendo Alemania el mayor mercado, con una cifra de negocios de 3.900 millones de euros de ventas en 2005. Italia fue el segundo mayor mercado, con 2.400 millones de Euros, seguido de Francia (2.200 millones).

Se estima que el crecimiento anual del mercado de productos ecológicos oscile entre el 10% y el 15%, una demanda que Europa no va a ser capaz de satisfacer por sí sola.

«Decimos de Europa que es un ‘mercado cautivo’ porque se trata de un mercado cuya demanda supera la oferta«, explica el Profesor Aktar. Dado el hecho de que Europa continúa demandando cada vez más productos ecológicos, afirma, Turquía tiene que tomar cartas en el asunto.

De hecho, Turquía cuenta con un enorme potencial de producción de alimentos ecológicos de alta calidad, ya que gran cantidad de sus tierras de cultivo no están contaminadas, disponen de una rica biodiversidad, sufren pocos problemas de cuarentena de plantas y, además, son muchos los granjeros que aún no utilizan ningún tipo de aditivos sintéticos.

Pero Aktar también advierte sobre los retos ocultos que presenta el sector: «Sin embargo, aún hay mucho trabajo por hacer para poder explotar este potencial«.

El actual régimen de importación de la Unión Europea permite la importación de productos provenientes de terceros países en condiciones equivalentes a los productores europeos, lo que Aktar destaca como «un riesgo evidente».
A pesar de que el sector de la producción ecológica se ha desarrollado de forma significativa en los últimos años y ahora queda estrictamente regulada bajo las normativas comunes, los agricultores siguen encontrando dificultades para cumplir con los criterios de certificación de las nuevas regulaciones europeas.
Uno de los motivos es el enorme coste que producen las necesarias inspecciones, que oscilan entre 250 y 500 Euros por auditoría. Este coste puede suponer entre 110 y 150 euros en un país miembro de la Unión Europea.
Esta gran diferencia de precios tiene una sencilla explicación: en Turquía no existen laboratorios apropiados donde llevar a cabo los análisis de las muestras, que deben enviarse a otros países. Del mismo modo, la distribución geográfica de los organismos de control y certificación representa un encarecimiento, ya que pueden encontrarse muy alejados del lugar donde se llevan a cabo las auditorías. «Debería ayudarse a los agricultores que desean participar en los programas de inspección subvencionando los costes que conllevan las certificaciones», afirma Aktar.
Por último, gran parte de la población rural de Turquía se encuentra de una u otra manera involucrada en la agricultura tradicional, también llamada «agricultura ecológica por defecto». Esta forma de agricultura cuenta con un gran potencial para el sector, pero se debe enseñar a los agricultores los métodos y la finalidad de la agricultura ecológica para que comprendan sus fundamentos. «Tenemos que llevar la agricultura ecológica a la política nacional», afirma Aktar.

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0 Comments

  1. esta muy bien esta informasion

  2. fà 24 hores que he arribat d’un viatge a TURQUIA i he de dir que un dels aliments que m’han satisfet més i que m’han recordat la meva infantesa, es ha dir fà uns 60 anys, ha estat els tomaquets excelents FELICITATS

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