Tu dinero puede generar pobreza

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Prohibir la especulación con alimentos para combatir la pobreza en el mundo

Las altas rentabilidades que ofrecen bancos y fondos de pensiones no son milagros. Detrás de los altos porcentajes de rentabilidad que estas entidades financieras sin escrúpulos garantizan, se esconde el hambre, la pobreza y la miseria del mundo.

Hoy más que nunca se hace imprescindible analizar exhaustivamente el destino de nuestros ahorros. Los ciudadanos deben tomar conciencia de los entresijos de las entidades financieras y exigir transparencia antes de depositar la confianza de sus ahorros a cualquier entidad. Buscando ganar más se puede acabar creando miseria y pobreza.

La especulación con alimentos genera pobreza

Financiando el acaparamiento de tierras en países pobres y especulando con los alimentos.
Así es cómo las entidades privadas del sector de las finanzas, las compañías de seguros y los gestores de fondos de pensiones agravan el problema del hambre en el mundo.
Estas son las conclusiones a las que ha llegado el reciente estudio “Farming Money: How European banks and private finance profit from food speculation and land grabs“, publicado por la organización ecologista Amigos de la Tierra Europa.
El estudio analiza las inversiones y las actividades de 29 empresas del sector de las finanzas del viejo continente.
En su búsqueda desesperada de valores que aseguren una alta rentabilidad a sus clientes, estas entidades llevan años realizando operaciones poco éticas.
la pobreza en el mundo es una cuestión política
La especulación con alimentos y el acaparamiento de tierras de cultivo nos dirige hacia una catastrófica inestabilidad global de los precios de los alimentos que llevará a millones de personas hacia la pobreza y el hambre. Los bancos europeos, aseguradoras y fondos que especulan con los alimentos y las tierras de cultivo están jugando con la vida de las personas para conseguir beneficios económicos. Es necesario regular de forma estricta esta industria para proteger a los más desfavorecidos de la sociedad”, Daniel Pentzlin, defensor de una economía sostenible, de Amigos de la Tierra Europa

Según cifras extraídas de la contabilidad del hundido Lehman Brothers, el volumen de especulación mediante los “Commodity Index Funds” aumentó un 1900% entre 2003 y 2008.

Estos valores son fondos que invierten en productos financieros derivados basados en materias primas relacionadas sobre todo con el petróleo y los alimentos. Este tipo de fondos permiten a todos los inversores aprovechar la tendencia al alza de los activos subyacentes.

Debido a que se trata de productos derivados, es decir, de promesas de compra y venta o de intercambio puramente desmaterializadas, los inversores no deben preocuparse de recibir, almacenar y enviar físicamente los productos en cuestión.

Además, este tipo de inversión no requiere mucha atención ni seguimiento de los mercados ya que el producto financiero se basa en un índice bursátil que representa una cesta de productos cuya tendencia al alza no se verá afectada por los altibajos de un determinado mercado.

El hambre es la competencia para la especulación

En resumen, la especulación con alimentos sólo encuentra la competencia del hambre.

El debate sobre el verdadero efecto que esta fiebre especulativa tiene sobre la volatilidad de los precios agrícolas se enardece, en especial cuando surgen propuestas para regular los mercados de Europa y Estados Unidos.

Es entonces cuando el sector financiero mira para otro lado y culpa de dicha volatilidad al cambio climático, al aumento de la demanda de carne de los países emergentes y al cultivo de agrocombustibles.

Pero lo que sí es una verdad comprobada es que bancos, fondos de pensiones y demás organismos financieros consiguen grandes beneficios invirtiendo de forma masiva en el sector alimentario. Y también es más que seguro que los costes de estas prácticas y estos métodos de dudosa ética corren a cuenta de los consumidores de todo el mundo, especialmente de aquellos de los países más pobres.

Normalmente, la ley de la oferta y la demanda propicia que una subida de precios conduzca a un descenso de la demanda. Sin embargo, el problema de la especulación con los alimentos es que la demanda de productos agrícolas es poco flexible: a pesar de la subida de los precios, la demanda se mantiene firme por la simple razón de que todos necesitamos alimentarnos.

El acaparamiento de tierras funciona sobre una base similar: ¿por qué comprar productos financieros derivados del trigo o del arroz cuando podemos ir directamente a la fuente y comprar las tierras? Esto explica por qué entre 2006 y 2009 al menos 50 millones de hectáreas fueron objeto de transacciones de este tipo en todo el mundo.

Este fenómeno afecta ante todo a países africanos, pero también a Asia, América Latina y Europa del Este y Central.

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