Trabajar en la oficina engorda

Trabajar en la oficina engorda

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El trabajo ocupa una parte cada vez mayor de nuestras vidas. Aunque muchos ciudadanos piensen que para mantenerse en forma y saludables basta con realizar algún tipo de ejercicio los fines de semana, estos beneficios quedan completamente anulados debido a la sedentariedad relacionada con el mundo laboral.

El trabajo de oficina, pasar el día sentado en una mesa de despacho, implica el cumplimiento de unas normas y unas obligaciones referentes a la postura corporal del empleado durante la jornada laboral, que en muchos casos se prolonga durante más de ocho horas diarias. Permanecer sentado durante tantas horas, durante tantos días al año, podría ser la causa del aumento del número de casos obesidad que se ha experimentado en Norteamérica en los últimos 30 años. Carl-Etienne Juneau, investigador del departamento de medicina preventiva de la Universidad de Montreal, en Canadá, ha elaborado un estudio que demuestra que, pese a que actualmente se come mejor y se realiza más ejercicio que en los años 70, el número de casos de obesidad sigue aumentando. El investigador canadiense basó la hipótesis de su trabajo en la forma de vida de los trabajadores y, más concretamente, en cómo su rutina influía sobre este fenómeno, en apariencia contradictorio.

El estudio se basa en el análisis de diversas investigaciones sobre la salud de los ciudadanos canadienses. Según concluye el autor, el reducido gasto energético durante las horas de oficina sería responsable de la incidencia y el aumento de los casos de obesidad y sobrepeso. Según diversos estudios, el número de casos de estas enfermedades entre la población canadiense aumentó un 10% durante el periodo de 1974 a 2004. Alimentarse mejor y hacer más ejercicio no constituyen una garantía para perder peso.

El hecho de que el tiempo dedicado al ocio solamente represente el 21% de la semana explica, según el autor del estudio, esta paradoja: todas las ventajas físicas que se consiguen realizando algún tipo de deporte o llevando una dieta equilibrada se verían contrarrestadas por la cantidad de tiempo que un trabajador pasa en su oficina. Por este motivo, los investigadores recomiendan que, en lugar de concentrar la realización de un determinado ejercicio o práctica de algún deporte durante una hora y un día determinado de la semana, se realicen sencillos ejercicios físicos en pequeñas dosis varias veces al día. Por ejemplo, se aconseja dar un paseo después de comer, subir y bajar las escaleras siempre que se pueda, utilizar los transportes públicos o la bicicleta, etc. Según el autor del estudio, “Sería necesario que los responsables políticos modificaran su enfoque en términos de promoción de la salud.

La actividad física no debe ser considerada como un asunto estrictamente personal.

Es necesario fomentar la prevención de la salud entre los grandes sectores sociales. Al igual que en Canadá existen ventajas fiscales para aquellos padres que inscriben a sus hijos en programas de educación física reconocidos, se deberían poner en marcha iniciativas similares dirigidas a los trabajadores”.

El paro también engorda.

Por otro lado, el Observatorio Regional de la Salud de la región francesa de Ile de France (París), publicó recientemente un estudio sobre el estado de salud de sus habitantes en el que se demostraba que las jóvenes desempleadas de entre 18 y 29 años registraban un 29% de sobrepeso, en comparación con las jóvenes profesionalmente activas, que registraban un 14% de sobrepeso. El mismo estudio muestra que los estudiantes, en general, están bastante más delgados que el resto de la población.

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