Todo un año sin un euro

Todo un año sin un euro

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Mark Boyle es un irlandés de 31 años que, cansado de llevar una vida laboral insatisfactoria, decidió pasar todo un año sin gastar un solo euro. Todo comenzó como una broma y el experimento, que nació de una noche de copas con un amigo, después de más de dos años se ha convertido en una forma de vida para Boyle. Todo comenzó en 2007, cuando Mark Boyle, estudiante de económicas, vio un vídeo sobre la vida del líder pacifista Ghandi. La famosa frase “sé el cambio que quieres ver en el mundo” resultó el detonante para que la existencia de este irlandés de 31 años cambiara por completo.

Boyle decidió vivir sin dinero por un periodo de un año. Para ello, realizó un inventario de todas las cosas que necesitaba para vivir, así como de todas las habilidades que requeriría para mantenerlas sin gastar dinero. En noviembre de 2008, comenzó su experimento.

Su intención inicial, demostrar que la mayoría de nuestras “necesidades” en realidad no son más que deseos, le llevó a vivir en una caravana a las afueras de Bristol. Su nueva vivienda, que consiguió gratis en la página web de intercambio Freecycle, está equipada con una estufa de leña y unas placas solares para cubrir sus necesidades energéticas. Boyle se alimenta de sus propios cultivos y de los alimentos que encuentra en los contenedores de los supermercados. “Estos alimentos están en perfecto estado, pero los trabajadores de los supermercados se encuentran totalmente incapacitados para tomar una determinación, lo que demuestra el absoluto fracaso del sistema: cuando el código de barras dice que hay que tirarlos, hay que tirarlos, incluso cuando la verdulería de la esquina los habría mantenido a la venta una o dos semanas más”, cuenta Boyle a un periodista del diario británico The Guardian. La vivienda de este valiente irlandés también está equipada con un retrete seco. Su medio de transporte es la bicicleta, los libros los consigue en la biblioteca o en los mercados de intercambio de libros. La leña que utiliza en su fogón, construido a base de latas, en su mayoría proviene de las cajas de verdura de los supermercados. “La mayor satisfacción fue darme cuenta de que, en lugar de echar de menos las cosas que antes había considerado imprescindibles, me sentía liberado al no tenerlas”. La aventura enfrentó a Boyle a muchas dificultades en su comienzo. Las tareas cotidianas como cocinar o lavar la ropa se hacían más largas y pesadas, y más de una vez pensó en tirar la toalla. Una vez superadas esas dificultades, afirma tener solamente un problema, la soledad: “Es algo parecido a lo que siente un vegano, que sabe que nunca va a estar rodeado de gente como él, que siempre va a ser diferente”.

Una vez cumplido el objetivo de un año que se había marcado en un principio, Boyle decidió continuar con su nuevo estilo de vida. A largo plazo, le gustaría establecer una comunidad que, como él, vivera sin dinero y utilizara el intercambio de servicios como moneda para sus transacciones.

La comunidad que Boyle imagina sería independiente desde el punto de vista de producción de alimentos y energía, y serviría como lugar de acogida para aquellos ciudadanos que desearan aprender a llevar una vida más sostenible o inspirarse para mejorar su día a día: «En lugar de utilizar el dinero en todas y cada una de las transacciones de la sociedad, podemos intercambiar servicios en la comunidad.» Por otro lado, su estilo de vida ha resultado ser un gran atractivo: «Recibo proposiciones de matrimonio de mujeres a las que ni siquiera conozco», afirma Boyle. «Desde que decidí dejar de ingresar y gastar dinero, soy mucho más popular que cuando me podía permitir sacar a las chicas a cenar». Su libro, «The Moneyless Man: a year of freeconomic living», es todo un éxito de ventas en Amazon.

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  1. muy bueno! admirable – quiero estar en esta comunidad

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