Tierras de cultivo, objeto del deseo de los más poderosos

Tierras de cultivo, objeto del deseo de los más poderosos

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La tierra de cultivo escasea en muchos países, sobre todo en aquellos más ricos. Una mala gestión del terreno les ha llevado a esta situación. Ahora muchos de ellos, junto a bancos financieros especuladores, se lanzan a la compra o alquiler de tierras de cultivo en países por lo general pobres. Si la gestión se realiza de forma sostenible podría beneficiar a todos, de lo contrario, significará el estallido de numerosos conflictos como ya ocurriera recientemente.

“Hyundai Heavy Industries” es un astillero surcoreano. Recientemente anunció su intención de colaborar con el esfuerzo nacional para asegurar los recursos alimentarios de su país. Para ello adquirió terrenos cultivables en Rusia por valor de 6,5 millones de dólares y afirma que no va a ser su última compra ya que pretende adquirir más terrenos hasta 2012. Estas tierras rusas permitirán una producción de 60.000 toneladas anuales de maíz y de judías hasta 2014. Se trata de ayudar a las granjas surcoreanas que recurren normalmente al mercado internacional para aprovisionarse de cereales debido a la fuerte subida de precios del sector alimentario. De esta forma aseguran la alimentación de sus animales. Una de las causas de los conflictos vividos en Madagascar fue el alquiler por parte de la empresa surcoreana Daewoo logistics de 1,3 millones de hectáreas en la meseta del país africano dedicadas a la producción de aceite de palma y maíz en 2008.

No es de extrañar, ya que esta superficie representa la mitad de la superficie arable del país. Cada vez es más común leer noticias que anuncian la compra de terrenos cultivables por parte de países más ricos a otros más pobres, el terreno arable se cotiza al alza y es muy codiciado. Arabia Saudita (cada vez son más escasas las tierras arables en el Próximo Oriente) invirtió en Indonesia. China (en 2010, serán prácticamente un millón los campesinos chinos que afectados por la crisis económica, se instalarán en África), Egipto, India y Japón rastrean el planeta a la busca de tierras ricas, cultivables y de fáciles de recuperar para la agricultura, sobre todo en los países pobres o emergentes. Europa también tiene sus ejemplos, un 15% de las tierras cultivables de Rumania están en “manos” extranjeras. Además de los países que buscan recursos alimentarios, también hay grupos financieros que, seducidos por las perspectivas de un mercado mundial agrícola, que según ellos tiende a encarecerse, se lanzan a la compra de terrenos de cultivo con claros fines económicos y especulativos. La urbanización descontrolada de su superficie y la escasez de agua, unido al alza de los precios de los productos alimentarios, están obligando a muchos países a buscar tierras en otras zonas, por otra parte, los inversores financieros buscan reponerse de las pérdidas relacionadas con el estallido de la actual crisis económica y han visto en el mercado alimentario unas posibilidades de rentabilidad inigualables actualmente. Así, estos grupos en busca de rentabilidad económica, rastrean Filipinas, Camboya, Uganda o Brasil en busca de su “oportunidad”, de su nueva estrategia inversionista. Se trata sin duda de un fenómeno de gran amplitud que se encuentra en una fase de rápido crecimiento. Esta masiva adquisición tanto en alquiler como en propiedad de terrenos cultivables puede desembocar en graves problemas dependiendo de cómo se gestionen tanto los terrenos como los bienes y beneficios que de ellos se extraigan. Si entre las partes existe una verdadera voluntad de crear empleo y desarrollo sostenible, si todas las inversiones se gestionan de forma adecuada; si las tierras siguen siendo propiedad de los estados y no se venden, los beneficios pueden ser globales para las compañías internacionales y para los agricultores locales.

Al contrario, si este tipo de especulaciones significa la pérdida de la tierra por parte de los campesinos locales y los productos se destinan en su totalidad a mercados extranjeros cuyos consumidores podrán pagar sus precios, al final se habrá creado un gran problema cuyo ejemplo se vio claramente en Madagascar y en otras zonas del mundo debido a la penuria alimentaria. El planeta tiene en la actualidad 2,8 millardos de campesinos (2800 millones) sobre una población total de 6700. Tres cuartas partes de la población mundial sufren penuria alimentaria y viven en zonas rurales. Los registros de las propiedades rurales en muchos países simplemente no existen, por lo tanto será muy difícil indemnizar a los propietarios de las tierras que se expropien para venderlas o alquilarlas a los extranjeros.

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  1. Estimados periodistas: Les comento que en la ciudad de Roque Perez hay otro inventor que ofrece el conocimiento del armado de compost o conocido como enmienda orgánica para abonar la tierra;producto derivado de la secreción de las vacas engordadas en feedlot.Como sabrás se junta mucha cantidad por día de secreción vacuno en espacios reducidos. También ofrece los conocimientos del procesado y reciclado de los residuos orgánicos e inorgánicos de las ciudades.El Sr. Celestino mantiene y amplia el compromiso ecológico para el cuidado del medio ambiente. El otro inventor es el Sr.Fioramonti que hace funcionar los autos con agua. Estoy a su entera disposición. Atte. 02227 491791

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