Suiza prohíbe las bolsas de plástico

Suiza prohíbe las bolsas de plástico

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A día de hoy existen muy buenos reportajes, estudios y ensayos sobre el asunto del plástico. Estas obras y estudios deberían programarse en las televisiones de todo el mundo. El ciudadano no es consciente del daño que causa este material indestructible y con enorme poder de destrucción. El suelo marino es un auténtico vertedero de plásticos varios, desde cepillos de dientes hasta encendedores pasando por bolsas de supermercado, peines y tarjetas de crédito, una enorme cantidad de productos que invadieron nuestra vida moderna y, que a día de hoy, se han convertido en una auténtica pesadilla para el medio ambiente y la salud humana. Las numerosas variaciones de este material a base de petróleo se juntan en el mar, en los ríos y en la tierra para contaminar las aguas, los cultivos y, sobre todo, los pescados que se consumen en muchos hogares. Uno de los plásticos más fáciles de evitar son las sempiternas bolsas de los supermercados, entregadas automáticamente por los empleados y que, en muchas ocasiones, no sirven para nada. Ahora Suiza da un paso importante y acaba de aprobar la ley que prohibirá el uso de este tipo de bolsa que, después de ser utilizada, acaba en la mayoría de los casos en los ríos y en el mar. Las bolsas de plástico de un solo se prohibirán en Suiza después de que el Consejo de Estado del país alpino aprobara una proposición del grupo político PDC/FR. Según el portavoz del grupo PLR/NE, “ya es hora de acabar con esta contaminación inútil cuyos efectos son extremamente duraderos”. Entre los dos grandes supermercados suizos reparten 240 millones de bolsas de plástico en todo el país. En Francia hace tiempo que ya no se ven dichas bolsas en los supermercados, ahora se utilizan unas especies de capazos reutilizables fabricados con polipropileno y su aceptación entre el consumidor ha sido todo un éxito. Los partidarios de la prohibición alegaron que es muy difícil pasear por los parques de cualquier ciudad o en el campo sin percibir la presencia de este tipo de material a base de petróleo. El escritor estadounidense Norman Mailer calificó al plástico como “una fuerza maligna que anda suelta por el universo, el equivalente social del cáncer”. Y es que los humanos podrían desaparecer de la faz de la tierra dejando los plásticos que ellos mismos fabricaron y que perdurarán a lo largo de siglos.

Las bolsas de plástico que se usan habitualmente en los supermercados representan en Suiza aproximadamente 3.000 toneladas, una cantidad no muy grande si se tiene en cuenta que el consumo total de productos plásticos alcanza las 850.000 toneladas. Otro debate candente actualmente se centra en los juguetes. Muchos de los juegos que se venden destinados a los niños están fabricados con moléculas verdaderamente peligrosas. Los perturbadores endocrinos han sido catalogados como agentes dañinos para los más pequeños y en algunos países como Dinamarca se han prohibido. Las bolsas de plástico son un producto muy problemático e incontrolable debido a su ligereza y volatilidad. Una bolsa puede ser arrojada en un determinado lugar y aparecer la semana siguiente muy lejos. Por eso el peligro de este plástico tan ligero y tan usado es que no todas aparecen en los vertederos, sino que se desplazan por todo tipo de lugares hasta acabar en el suelo marino. Además, las bolsas de plástico se acaban por descomponer en trocitos tan pequeños que caben perfectamente en el estómago de aves y peces. Por otro lado, el plástico es un material que absorbe muy fácilmente los tóxicos existentes en el agua convirtiéndose en soporte tóxico enorme cuando es engullido por los peces y su posterior “entrada” en la cadena alimentaria humana.Aproximadamente la mitad de todos los artículos que se venden actualmente se presentan envueltos en una película adherente, envasados en blísteres y envueltos en diversos tipos de envases de origen plástico.

Del mismo modo que los plásticos alteraron la textura esencial de la vida moderna, ahora se ha demostrado que también alteran la química básica de nuestro cuerpo. Todos nosotros, incluso los recién nacidos, llevamos en el cuerpo restos de ftalatos y otras sustancias sintéticas como productos ignífugos, quitamanchas, disolventes, metales, etc. Por ello es importante que los responsables políticos tomen con la seriedad que se merece este asunto y analicen los informes de toxicidad de muchas materias que se encuentran en el mercado. Lo que gracias a la industria plástica se ha convertido en un asunto político, es algo muy diferente: se trata de un problema de salud humana , sobre todo la de los más débiles. Después de 30 años las bolsas de plástico se han convertido en el símbolo de las inconsecuencias y de la huella ecológica del modo de consumo occidental. Según afirmaba en 2009 Achim Steiner, director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, “las bolsas de plástico deben ser prohibidas o suprimidas rápidamente en todo el mundo”.

 

Para quienes deseen adentrarse en el mundo de los plásticos y conocer así la historia y los efectos que causa tan controvertido material recomendamos efusivamente la lectura del libro editado por Tusquets, “Plástico. Un idilio tóxico”, de la estadounidense Susan Freinkel.

 

Fuente Plástico:Un idilio tóxico .

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