Sostenibilidad para el cambio

Sostenibilidad para el cambio

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Michael Ben-Eli es codirector de The Sustainability Laboratory, un organismo de investigación, desarrollo y mediación por la adopción de prácticas sostenibles en todo el mundo. Este arquitecto de origen israelí, doctorado en cibernética, experto en sistemas y autor del informe Sustainability, en el que presentaba los cinco principios de la sostenibilidad, afirmaba en una entrevista concedida a una cadena estadounidense. La humanidad se está enfrentando a unos problemas físicos cuya solución supera la capacidad de políticos y diplomáticos. Es como si estuviéramos subidos en un tren que marcha a toda velocidad hacia un muro, y no parecemos dispuestos a frenarlo. El cambio climático, el crecimiento desmesurado de la población mundial, la explotación de los recursos naturales… todos estos problemas interactúan y están íntimamente ligados y urge encontrar un nuevo sistema capaz de establecer la sostenibilidad como vía para lograr un futuro justo para las próximas generaciones.

Ha llegado el momento de darle un nuevo enfoque a nuestra forma de gestionar el mundo. Los sistemas económicos, de producción, etc, tienen que ampliar sus miras, huir de la actual fragmentación con que fijan sus objetivos y dejar de pensar exclusivamente en su pequeña parcela. Es necesario implantar una nueva visión global que comprenda el funcionamiento del mundo como un sistema inspirado en la naturaleza, en el que todo se aprovecha y en el que los recursos que desechamos se utilizan para generar nuevos bienes.

El mundo debe entenderse como un sistema metabólico, un conjunto de interacciones entre los miembros de todo el planeta cuyos alimentos serían los recursos que consumimos y cuyos excrementos serían la contaminación de la industria etc. El planeta pone a nuestra disposición los “alimentos”, los recursos necesarios para vivir, así como los lugares donde desechar los residuos, denominados almacenes de CO2. El problema es que llevamos tiempo rebasando la capacidad de los recursos y los almacenes de la Tierra. El peligro de esta dinámica es su invisibilidad: es algo que está ocurriendo aunque no lo vemos.

Otro problema es que el cambio es sutil y va teniendo lugar de forma continuada, hasta que de repente se alcanza el punto sin retorno. La información que nos llega a través de los medios de comunicación tradicionales solamente refleja los acuerdos políticos, las acciones de las instituciones, etc. Pero en el trasfondo de toda esta información mediática están teniendo lugar cambios reales que no trascienden en este tipo de medios. Afortunadamente, debido en parte a internet, los ciudadanos del mundo entero están tomando contacto e intercambiando ideas inspiradoras. Ciertos sectores de la población mundial se han dado cuenta de la urgencia de tomar medidas y están reaccionando en consonancia. Existen multitud de signos que nos indican que buena parte de la población mundial desea un cambio. La humanidad ha logrado en este siglo unos avances tecnológicos, de apertura de opciones que tenemos que aprovechar. Necesitamos institucionalizar la sostenibilidad como idea de justicia generacional, como forma de gestionar las necesidades actuales sin comprometer los recursos de las próximas generaciones.

La esencia de la ecología y de la sostenibilidad es hacer más con menos, optimizar los recursos y nuestro uso de ellos. Existen muchos argumentos que, basándose en las dudas sobre si una iniciativa funcionará o no, se niegan a llevar a cabo cualquier tipo de cambio. Efectivamente, no existen garantías para las acciones que emprendemos. ¿Cómo reconocer entonces si estamos en lo cierto o si nos estamos equivocando? Lo único que podemos hacer es luchar por aquello en lo que creemos. Y realmente la fuente de nuestros recursos y de los de las próximas generaciones merece la pena una consideración.

Los cinco principios de la sostenibilidad son los ámbitos que, según Michael Ben-Eli, requieren un cambio y que no pueden ser entendidos como unidades sino como partes de un conjunto. No son distintos puntos, sino un ecosistema que tenemos que visualizar como un todo.
El principio espiritual: nuestros valores con respecto a la Tierra y a nuestros semejantes.
El principio vital, nuestra forma de interactuar con el resto de las especies. Somos solamente una especie más y no tenemos ningún derecho de destruir al resto. Tenemos que comprender la importancia de la biodiversidad como sistema inmunitario de la naturaleza.
El principio social: retomemos el lema “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.
El principio económico. Nuestro actual sistema económico se basa en transacciones en el contexto de ciertos valores materiales que propician una distorsión de la realidad, lo que nos lleva a no valorar la naturaleza.
El principio material. Los flujos de energía y materiales quedan sujetos a las leyes físicas, no a la agenda política. Tenemos que recuperar estos principios físicos, no podemos dejar que la productividad y el sistema capitalista nos cieguen, ni creer que la energía proveniente de los combustibles fósiles es eterna. Tenemos que organizar la producción industrial de forma distinta, e imitar a la naturaleza para que los desechos se reutilicen.
Más información sobre los cinco principios de la sostenibilidad

Ver entrevista de Michael Ben-Eli con Harold Channer (en inglés)

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1 Comment

  1. hola muy bueno el artículo, las conclusiones, y los cinco principios. Aun somos muy pocos los que creemos en este comportemiento global, y no perdemos la confianza, mientras vamos camino de chocar con el muro. Habría que sumar tambien al Cambio por el Clima, el problema de los Paraisos Fiscales, donde hasn escondido la riqueza robada en los paises del mundo, y ahora hasta los gobiernos neoliberales. Todos. Estan ahorrando de nuestros impuestos, bajando sueldos, recortando servicios sociales, para regalar más riqueza a los BAncos, y esconderla en los PAraisos. A que esperamos para terminar con estos terroristas fiscales. Menos Riqueza, menos Trabajo, más Pobreza, y en los paises más pobres, mas Pobreza, y Hambrunas. Gracias

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