Semillas de muerte II

Semillas de muerte II

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Hace unos días, la empresa Monsanto afirmaba que dejaría de ejercer presión en la UE para que los agricultores cultivaran sus semillas. Parece que la decisión se debe al rechazo general de sus productos por parte de la población y los gobiernos del viejo continente. Sin embargo, según declaraba la propia multinacional, Monsanto no se retirará de los países en los que goza de apoyo gubernamental, es decir, de España y Portugal.

En la Península Ibérica parece que queremos seguir a pies juntillas el ejemplo de EEUU, donde el 93% de todos los cultivos de soja, el 86% de todo el maíz, el 93% de colza, el 93% de semilla de algodón y el 95% de los cultivos de remolacha azucarera son transgénicos. El doctor en ciencias Gary Null, director del documental sobre la multinacional Monsanto “Seeds of Death” (“Semillas de Muerte”) describía en un artículo redactado junto con Richard Gale para la revista Progressive Radio Network los problemas que suponen el cultivo y el consumo de OGMs en EEUU. Sus preguntas y respuestas hacen referencia a las cuestiones más urgentes que se plantean quienes quieren saber algo más sobre los alimentos transgénicos, los riesgos que conllevan para la salud y el medio ambiente y la determinación de la industria agroquímica para controlar el abastecimiento de alimentos en EEUU. A continuación publicamos una traducción parcial de su texto original.

¿Existe algún estudio médico específico que demuestre que los ingredientes modificados genéticamente están directamente relacionados con dolencias y enfermedades del ser humano?

El texto con mayor autoridad documental sobre las investigaciones científicas que confirma las amenazas biológicas y sobre la salud de los productos modificados genéticamente es Genetic Roulette, de Jeffrey Smith, director fundador del Instituto de Tecnología Responsable. La tarea de llevar a cabo análisis clínicos sobre humanos para comprobar la seguridad de los OGMs está plagada de obstáculos, entre los que se encuentran la protección de patentes por pate de las multinacionales químicas y los acuerdos de licencias que evitan el acceso a las semillas OGM para llevar a cabo investigaciones independientes. La mayoría de las investigaciones que se han llevado a cabo sobre la seguridad de los OGMs han tenido que contar con la aprobación de las propias multinacionales.

Semillas de muerte II A pesar de que solamente ha habido una prueba clínica sobre humanos que ha comprobado los efectos adversos de los alimentos OGM, sí se han llevado a cabo muchos experimentos con animales que han demostrado de forma clara la relación existente entre las enfermedades que se observaban en los animales y el aumento de enfermedades de origen inflamatorio e inmunológico del ser humano, tales como alergias a los alimentos, asmas, dolencias gastrointestinales, disfunciones del aparato reproductor, enfermedades inmunológicas, anomalías renales y hepáticas, cáncer y muchos otros.

La única prueba clínica llevada a cabo con voluntarios humanos fue subvencionada por el gobierno británico para determinar si podría existir una transferencia entre los genes de la soja transgénica y las bacterias naturales del cuerpo. Si tuviera lugar una transferencia de la bacteria resistente al herbicida (CaMV) que se encuentra insertada en la soja transgénica, esto podría significar que nuestras propias bacterias intestinales, esenciales para la salud digestiva e inmunológica del cuerpo, se transformarían en pequeñas fábricas de la toxina del herbicida en el tracto gastrointestinal.

La transferencia de transgénicos a las bacterias intestinales humanas tuvo lugar en el 43% de los voluntarios cuando estos ingirieron una sola hamburguesa de soja transgénica y un batido de leche de soja transgénica. Muchos científicos que se oponen a los OGMs afirman que esta transferencia está contribuyendo al rápido aumento del número de casos de alergias alimentarias en aquellas poblaciones que cuentan con un alto contenido en transgénicos en su dieta. Entre las dolencias potenciales que resultan de la transferencia genética en el tracto digestivo encontramos el síndrome del intestino permeable, inflamación intestinal, incapacidad del tracto gastrointestinal para absorber nutrientes y llevarlos al flujo sanguíneo, así como debilitamiento del sistema inmunitario debido a que el intestino delgado es responsable de aproximadamente el 70% de nuestra inmunidad.

Los riesgos para la salud que se conocen en animales son aún mayores. Muy a menudo, los ganaderos informan de que los animales rechazan de forma inmediata el pienso transgénico si se les ofrece una alternativa natural. En la India, los búfalos evitan comer las tortas de semilla de algodón; y, en un estudio que se llevó a cabo con búfalos criados con plantas de algodón naturales y que después fueron alimentados solamente mediante algodón Bt, todos los animales murieron en un periodo de tres días. Existen muchos estudios sobre diversos animales de laboratorio y de ganadería que murieron de forma prematura tras haberles alimentado exclusivamente con granos y piensos transgénicos. Los ganaderos observan que las aves migratorias y los animales de la zona evitan alimentarse en los campos en que se cultivan transgénicos. También existen numerosos informes por parte de agricultores que vieron cómo su ganado moría de forma prematura, sufría abortos o se volvía infértil tras haber consumido dietas de alto contenido en pienso transgénico.

(…)

Una de las conclusiones más importantes que se extraen del estudio francés de Seralini es que el propio estudio supone todo un reto a la propaganda por parte de los científicos de la industria de los transgénicos, que afirman que millones de personas han comido alimentos transgénicos y se encuentran bien. Se trata de pura propaganda corporativa, ya que en todos los países en los que los transgénicos han entrado a formar parte de la dieta como ingrediente o como materia prima se están experimentando aumentos epidémicos de los casos de diabetes, alergias, asma, enfermedades gastrointestinales, problemas reproductivos y debilitación del sistema inmunológico.

No suelo tomar maíz ni soja, así que no creo que esté consumiendo muchos alimentos e ingredientes transgénicos. ¿Debería preocuparme igualmente?

La dieta de los estadounidenses y la mayoría de los alimentos que se adquieren en las grandes cadenas de supermercados están llenas de transgénicos, pesticidas químicos y toxinas. Muchos nutricionistas afirman que hoy en día es casi imposible llevar una dieta completamente libre de transgénicos.

En octubre de 2012, la organización Environmental Working Group (EWG) publicó un estudio que desvelaba que el norteamericano medio ingiere unas 193 libras (unos 87 kg) de transgénicos cada año, una cantidad superior al peso corporal medio de un norteamericano (179 libras, unos 80 kg). Sin embargo, EWG afirmó que el estudio era parcial, ya que solamente se había analizado el consumo de azúcares transgénicos (remolacha azucarera), edulcorantes basados en maíz, aceites para ensalada (de soja) y otros productos. La ingestión anual de transgénicos es en realidad muy superior, ya que los alimentos transgénicos, en general, suelen elaborarse en aceite de colza, aceite de semilla de algodón y demás productos provenientes de la soja y la calabaza amarilla. Además, por supuesto, también están los productos lácteos provenientes de animales que han sido alimentados con transgénicos, así como la mayor parte de los productos cárnicos de la dieta estadounidense.

Si, además, tenemos en cuenta que las investigaciones que se llevan a cabo por encargo de Monsanto, DuPont y demás empresas de las semillas para determinar los riesgos para la salud no realizan experimentos durante periodos superiores a tres meses, deberíamos preguntarnos cuáles son los efectos a largo plazo cuando los alimentos transgénicos se consumen a diario y durante varios años. El gobierno estadounidense no requiere dichos estudios antes de aprobar y registrar las semillas transgénicas. Sin embargo, solamente en EEUU el 93% de los cultivos de soja, el 86% de todo el maíz, 93% de colza, 93% de semillas de algodón y 95% de todos los cultivos de remolacha azucarera son transgénicos.

Semillas de la muerte III
Fuente

Seeds of Death

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