Salvaje y ecológica, así es la miel de los bosques polacos

Salvaje y ecológica, así es la miel de los bosques polacos

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La cosecha de miel salvaje en los bosques es una tradición secular en Polonia que se abandonó en el siglo XIX. Actualmente, un equipo de apasionados apicultores trata de reintroducir este ancestral oficio en los bosques del país. La miel salvaje de los bosques destaca por su gran calidad y por su condición ecológica.

La recogida de miel salvaje en los bosques polacos se abandonó en el siglo XIX. Actualmente y gracias a un grupo de apasionados de esta miel de alta calidad, se está recuperando esta antigua profesión en los bosques del país. Encaramado a un árbol de una decena de metros de altura, Tomasz Dzierzanowski retira delicadamente el con la ayuda de una espátula de madera los paneles verticales de miel. Los va colocando en un recipiente también de madera, mientras que una miel oscura y brillante le corre por los dedos.

«Antiguamente, las abejas formaban parte integrante de los bosques, participaban en su biodiversidad”, explica Nawrocki. La instalación de nidos en los árboles viejos, tales como robles o pinos, los protegerá de la tala

. Al pie del árbol, arranca algunos alveolos de cera y prueba la miel. Se trata de una miel de sabor fuerte y profundo, como hace siglos. “Antes, en Polonia había miles de nidos de abejas en los bosques” explica M. Dzierzanowski, empleado de la dirección regional de medioambiente y apicultor. “De momento, hemos instalado una veintena”. En Polonia, el cultivo de miel en los bosques es una práctica que se remonta a finales del siglo XIX, antes de desaparecer totalmente debido a los bajos precios, la aparición de la apicultura moderna y, sobre todo, a la deforestación.

Esta práctica olvidada comienza a renacer gracias a una organización ecologista internacional, dos parques nacionales, un pequeño grupo de apasionados polacos y a los apicultores de Bashkortostán, república autónoma rusa situada en los montes Urales. “Nos dimos cuenta de que aún se recogía miel de los árboles de Bashkortostán » declara Przemyslaw Nawrocki, director del proyecto de la organización “World Wide Fund for Nature” (WWF). “Entonces, nos pusimos en contacto con los apicultores baskirios, los cuales nos recibieron y nos enseñaron pacientemente su arte en los bosques. El año pasado vinieron a instalar los primeros paneles a Polonia”. Los apicultores polacos han realizado investigaciones en museos con el fin de estudiar los antiguos métodos de cosecha de miel salvaje. De esta forma, descubrieron herramientas que posteriormente reconstruyeron con precisión. Después de encontrar un árbol lo suficientemente grande, el apicultor recorta un espacio en el tronco en el que coloca un trozo de un viejo panel de miel para atraer un enjambre de abejas. Posteriormente, sólo abre el nido dos veces al año: en primavera, para limpiarlo y observar cómo pasaron el invierno las abejas, y en otoño para recoger la miel. “Según los textos históricos, antiguamente se recogían entre 6 y 10 kilos de miel en un árbol. Para nosotros, tres kilos es lo máximo. Estamos sólo en el segundo año de cosecha, aún hay que esperar un tiempo” explica Dzierzanowski. “La miel de los árboles es mucho mejor que las otras mieles ya que contiene siete veces más micro-elementos, afirma Nawrocki.

Pero sobre todo, es 100% ecológica. Los nidos se instalan en los bosques, lejos de los campos agrícolas donde se usan abonos químicos. Tradicionalmente, la miel de los bosques se come mezclada con los restos de cera y de polen. El retorno de la apicultura a los bosques debe contribuir a reconstruir su antiguo ecosistema. De momento, la cantidad de miel recogida es simbólica. Pero los apasionados sueñan con llegar a contar con más de mil nidos en toda Polonia. Además, esperan también registrar este tipo de miel en la Unión Europea como producto regional. Fuente

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