Salchichas in vitro, ¿la carne del futuro?

Salchichas in vitro, ¿la carne del futuro?

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Un grupo de científicos está investigando el cultivo de proteína animal en el laboratorio para producir carne in vitro lo que, afirma, no solamente significará una mejora desde el punto de vista del bienestar animal, sino que será más saludable tanto para las personas como para el planeta.

Puede que suene a ciencia ficción, pero esta tecnología para la producción de alimentos podría significar una revolución del sector a escala global en un plazo de unos diez años. “El cultivo de carne cuenta con muchas ventajas”, afirma Jason Matheny, del grupo de investigación New Harvest (Nuevo Cultivo). “Podríamos controlar de forma precisa la cantidad de grasa de la carne. Podríamos producir carne vacuna con una proporción ideal de ácidos grasos, una hamburguesa que previniera los ataques al corazón en lugar de provocarlos”. Pero la posibilidad de producir carne con el perfil alimentario del salmón no es el objetivo principal del trabajo de Matheny. La carne y los sistemas de producción de la misma son causantes de numerosas enfermedades en los seres humanos, y este investigador afirma que podría reducirse mucho su incidencia si el producto se cultivara en condiciones de laboratorio. “Podríamos reducir el riesgo de enfermedades como la gripe porcina, la gripe aviar, la “enfermedad de las vacas locas” o la salmonelosis”, comentó a la CNN. “Podríamos producir carne en condiciones de esterilidad imposibles de lograr en las granjas y los mataderos convencionales. Y si cultivamos solamente la carne que podemos comer, el sistema resulta más eficaz. En el sistema de producción de carne convencional se desaprovecha de un 75% a un 95% de los alimentos que se proporcionan a los animales durante su cría”.

La producción de carne convencional también es perjudicial para el medioambiente. Un reciente informe de las Naciones Unidas llamado “La larga sombra del ganado” destacaba la contribución del la cría de ganado al cambio climático y, a su vez, organizaciones como Greenpeace y los Amigos de la Tierra demostraban que los cultivos de soja para alimentar al ganado son un factor clave en la destrucción de la Amazonia. En este contexto, Matheny cree que su proyecto podría implicar una importante reducción del impacto medioambiental de la producción de carne, ya que usa mucha menos agua y produce muchos menos gases de efecto invernadero. “Podríamos reducir la huella ecológica de la carne, que en la actualidad contribuye al calentamiento global en mayor medida que todo el sector del transporte”, afirma Matheny.

Los resultados preliminares de un estudio llevado a cabo por Hanna Tuomisto, de la Unidad de Investigación para la Conservación de la Naturaleza, en la Universidad de Oxford, sugiere que el cultivo de carne en el laboratorio podría reducir las emisiones de carbono de la producción de carne en más de un 80%. El cultivo de carne La carne in vitro se produce mediante muestras de animales sacrificados de forma convencional. La “carne porcina”, por ejemplo, se extrae de los ovarios que se recogen en los mataderos, que se fertilizan mediante semen de cerdo, lo que los transforma en embriones. Se les coloca entonces en una solución nutriente que hace que crezcan y se desarrollen. Esto queda muy lejos de la popular imagen de los animales paseando por los pastos al sol, pero no más lejos que la ganadería intensiva moderna. El factor que podría llevar este invento al consumidor del mundo entero es su gran potencial comercial: según New Harvest, se estima que el mercado global de la carne cuenta con unas cifras de negocio de 1 billón de dólares americanos, y se espera que la demanda se duplique hasta 2050. A medida que aumentan las preocupaciones sobre la salud, el bienestar animal y el medioambiente, crece el atractivo de la carne in vitro. Matheny dijo a la CNN que los inversores Kleiner Perkins Caufield & Vyers han mostrado interés por esta tecnología, mientras que Stegman, filial salchichera de la multinacional americana de la alimentación Sara Lee, es socia del proyecto. El gobierno de Holanda también ha invertido unos 4 millones de dólares en investigación sobre la producción de carne in vitro. Pero el sector económico no es el único que está interesado en invertir en el tema: la asociación de lucha por los derechos de los animales PETA ha anunciado un premio de un millón de dólares para la primera solución comercialmente viable de producción de pollo in vitro. La Sociedad Humana de los Estados Unidos también se ha declarado a favor. “Creemos que una tecnología capaz de producir cultivos de carne (hamburguesas, salchichas, dados de pollo, etc.) podría comercializarse en unos diez años”, afirma Matheny. “Como ocurre con la mayoría de las tecnologías, las próximas generaciones mejorarán el precio, la calidad y la aceptación. No creemos que sea muy difícil lograr la textura y el sabor de la carne convencional. Tanto esta como la carne de cultivo están hechas de tejido fibroso. Y la carne convencional suele estar muy procesada. Por ejemplo, los dados de pollo están hechos de una materia que es muy mejorable”.

Opinión pública.

El consumidor, sin embargo, no siempre compra a ciegas lo que las empresas consideran que debería comprar, y la aceptación de lo que resulta una propuesta muy radical no se puede dar por sentada. Seguramente aparecerán acusaciones de que es comida “frankenstein”, así como multitud de reacciones adversas. “No podemos garantizar la aceptación social, pero todos queremos una carne más segura y más saludable”, afirma Matheny. “Si la carne de cultivo tiene un aspecto, un gusto y un precio similar a la carne convencional, creo que contará con una buena aceptación. Cuanto más conocemos sobre el impacto medioambiental y sobre la salud de la carne convencional, más nos parece que la carne de cultivo es una buena alternativa”. Para prever la aceptación del público ante la carne in vitro podríamos tomar el ejemplo de los cultivos de organismos modificados genéticamente, de cómo fueron aceptados o no en el mundo entero. “Es interesante ver cómo son muy controvertidos en algunos sitios, mientras que en otros no cabe lugar a discusión”, afirma Matheny. “La mayoría de los norteamericanos comen alimentos modificados genéticamente de forma regular.

En cualquier caso, la carne de cultivo no tiene por qué contener alimentos modificados genéticamente”. “Todos queremos una carne más saludable y más segura. Si la carne de cultivo tiene el aspecto, el gusto y el coste de la carne convencional, ¿qué nos importa si proviene de un tanque de acero o de una granja?”. ”La agricultura hidropónica es un ejemplo similar. Nos atrae la idea de que las frutas y verduras se produzcan en agua estéril en lugar de en la tierra y con estiércol. Es cierto que la carne in vitro no es natural, como tampoco lo son las verduras hidropónicas, o el pan, o el queso, o el vino. Una granja cerrada con 10.000 pollos que se alimentan de drogas tampoco es natural, y además no es ni saludable ni seguro. Cuanto más sabemos sobre la producción de carne, más nos parece que la carne in vitro es una buena alternativa”. La carne producida en el laboratorio también ha dado lugar a preocupaciones éticas. Kate McMahon, de campañas de Energía y Transporte de la organización ecologista Amigos de la Tierra, opina que se debería prestar más atención a mejorar las condiciones del ganado, antes de desarrollar la producción de carne in vitro. “En estos tiempos que vivimos, en que cada día cientos de pequeñas granjas sostenibles se enfrentan a la quiebra, no resulta ética la consideración de adquirir carne producida en un laboratorio. En lugar de ello, deberíamos estar facilitando la tarea de los granjeros, y haciendo más asequible la cría de ganado en unas condiciones más saludables, ecológicas y humanas”, apuntó a la CNN. Gillian Madill, portavoz de Tecnologías Genéticas de Amigos de la Tierra, opina que es necesario señalar unos parámetros claros para el desarrollo in vitro. “Si logramos desarrollar estos productos con éxito, ¿cuál es la línea divisoria entre la carne producida en un laboratorio y los animales naturales?” planteó a la CNN. “Esta es una pregunta especialmente importante, ya que se requiere un algo grado de diferenciación y complejidad para replicar un tejido fibroso que usamos como carne. Tenemos que diseñar unos límites claros para prevenir la modificación de la vida en sí”.

En última instancia, el éxito de la carne in vitro puede ser menos una cuestión de la sensibilidad de los consumidores y más de la cruda realidad de cómo alimentar a la creciente población global en un mundo finito. “Con China y la India duplicando su consumo de carne cada década, no hay forma sostenible de satisfacer el apetito global de carne sin llevar a cabo una mejora sustancial en la tecnología”, afirma Matheny. “La carne de cultivo ofrece una solución. La carne sustitutiva basada en vegetales constituye otra, y yo creo que las dos son necesarias”. Video

Traducción del artículo “Carne in vitro: ¿serían las hamburguesas de laboratorio mejores para nosotros y para el planeta?”, publicado en la edición online de CNN el 08.08.09

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