Rulando con patatas fritas

Rulando con patatas fritas

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Es necesario investigar para conseguir nuevos combustibles más sostenibles y ecológicos
Ante la actual crisis del petróleo barato, algo que es ya un hecho y que se refleja en la volatilidad del precio de la gasolina y derivados,  no cabe otra solución que investigar seriamente el desarrollo de alternativas. La amenaza que una subida constante del precio de los combustibles fósiles supone para la sociedad es tan grande e inminente, que se impone de forma urgente una transición energética que permita mantener y asegurar el abastecimiento de bienes de consumo básicos al mismo tiempo que reduzca el impacto del transporte.

Esta transición supone un cambio de hábitos de consumo y una política justa que imponga una vía a seguir por las naciones enfocada hacia la reducción del impacto medio ambiental de su actividad económica.

Todos estos cambios deben comenzar en ámbitos locales, en pequeñas economías que experimenten un aumento de su resiliencia mediante una menor dependencia de los combustibles fósiles. En Francia, un antiguo miembro de Greenpeace, hace ya tiempo que comenzó un proyecto de reciclado de aceite alimentario y su posterior uso como combustible para automóviles. Hoy, después de haber soportado las típicas críticas que surgen habitualmente ante estos proyectos, su idea es todo un éxito pese a ser algo ilegal y estar prohibido en el país.

La asociación «Roule ma Frite» fue creada por Grégory Gendre, antiguo encargado de comunicación de Greenpeace, hace cuatro años. Con sede en la isla de Oléron, al noroeste del país, la asociación recolecta el aceite de fritura usado de restaurantes, hoteles, comedores, etc. Esta actividad, que comenzaron en 2007 inspirados por los militantes alternativos alemanes del Movimiento Autónomo en los 70, vivió un renacimiento en Marsella en el año 2000.

El principio es simple, un vehículo tipo camioneta, que funciona con aceite reciclado, recolecta los aceites de fritura usados en restaurantes, camionetas de venta, campings, escuelas, hogares del jubilado e incluso de particulares. Cuando llegan los turistas en verano y duplican la población, “Roule ma Frite”, realiza una recogida a diario. El resto del año sólo dos veces por semana. Cada litro de aceite consumido por la camioneta de la asociación supone de 50 a 60 litros recolectados. Además, también tienen el apoyo de los socios, que pagan 50 euros al año.

Para muchas cocinas, esto supone un servicio adicional que les evita tener que hacerlo ellos mismos. Además, el beneficio es para toda la población, que puede funcionar en parte gracias a un desecho que normalmente acaba en la tierra o el agua (el aceite, sobre todo el  de freír patatas). En un nave del polígono industrial público, el liquido se trata en un taller artesanal, donde después de decantar las impurezas en bidones, el aceite se filtra al vacío. El nuevo combustible se vende a los socios a 0,7 euros el litro.

En 2012 llegaron a producir 22.000 litros de un combustible menos contaminante que el normal y que además se produce aprovechando un recurso local. La asociación recibe peticiones de todo el país por parte de conductores que desean formar parte del proyecto, pero como bien dicen los creadores de “Roule ma Frite”, ellos no son una compañía petrolera, ellos desean reducir la huella ecológica y concienciar a los restauradores de todo el país sobre la importancia de reciclar los residuos y rechazar el uso de aceite de palma, cuya producción está devastando los bosques en varias zonas del planeta.

Los objetivos inmediatos de “Roule ma Frite” son ampliar su flota de recogida actual vinculando para ello a trabajadores temporales, parados y personas que deseen colaborar con la iniciativa.

Los problemas con los que se encuentra este fantástico proyecto de reciclado radican en que al tratarse de combustibles de uso público, debe pasar una homologación fiscal, lo que significa que deberá estar sujeto a las tasas regulares de los combustibles fósiles. Grégory y sus compañeros, esperan contar con el apoyo de los ecologistas del gobierno para que la ley sea derogada por la Delegación General para la Energía y el Medio Ambiente.

El equipo de” Roule ma Frite” cuenta con el apoyo de las autoridades regionales. “En una zona insular, cualquier acción original que demuestre que el desarrollo sostenible no es “humo” y que puede ponerse en marcha de forma concreta, será siempre bienvenida, comenta el director del sindicato mixto de la región “Marennes-Oléron”” Pero la pequeña asociación social y solidaria no se queda ahí, sus ideas de futuro pasan por alimentar un elevador para barcos en asociación con los pescadores, asociarse con un fabricante de automóviles para poner a punto un motor adaptado a los aceites vegetales, crear un centro de mecanización de residuos orgánicos y muchos más proyectos basados siempre en el aprovechamiento de residuos para producir energía barata de la forma más limpia posible.

Fuente

Roule ma Frite

Ecoville

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