Rub and Stub: porque la comida no es basura

Rub and Stub: porque la comida no es basura

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Un restaurante danés contra el despilfarro alimentario
2014 fue el año en que Europa reconoció de forma oficial el grave problema del desperdicio de alimentos. En efecto, la industria alimentaria, con todas sus ramificaciones, se ha mostrado extremadamente ineficiente en este sentido y, debido a causas de diversa índole, genera una enorme cantidad de desechos alimentarios que nunca llegan a las despensas de los hogares: un tercio de todos los alimentos que se producen acaban en la basura. Esto no solamente afecta a la seguridad alimentaria de los ciudadanos, sino que también se convierte en una causa medioambiental. Rub & Stub, un restaurante recientemente inaugurado en Copenhague, quiere contribuir a solucionar el problema y trabajar en su cocina solamente con ingredientes desechados por la industria.
Porque efectivamente la comida no es basura.

Rub & Stub es un restaurante danés sin ánimo de lucro que forma parte de la asociación RETRO, dedicada al apoyo de proyectos de desarrollo humanitario. El local, situado en Copenhague, es el primer restaurante de la capital danesa que se dedica a combatir el derroche alimentario utilizando los excedentes de la industria.

Tal y como explica Rub & Stub en su presentación online, el término “desechos alimentarios” no implica “basura” ni alimentos que ya no son comestibles y que, por lo tanto han sido desechados por la industria.

De hecho, la industria alimentaria es un sector terriblemente derrochador y mal organizado y son precisamente sus excedentes a los que les ha echado el ojo el restaurante, excedentes con los que pretende hacerse antes de que lleguen a apilarse para acabar convertidos en residuos.

Algunos ejemplos de estos excedentes son los plátanos que se han desprendido de su mano, los pepinos que han salido demasiado curvados, los puerros que son demasiado pequeños, las patatas “jorobadas” y los alimentos típicamente navideños que se desechan una vez pasada la Nochevieja.

Algunas veces el derroche proviene de la falta de espacio en los almacenes, otras es debido a los elevados costes del transporte y la conservación. La cuestión es que siempre se trata de alimentos perfectamente frescos y comestibles.

El restaurante lo gestionan enteramente los voluntarios de la organización, que también cocinan y sirven tras la barra y en las mesas. Solamente se ha contratado a un chef de cocina y a un director de proyecto.

Debido a que por el momento es un proyecto en construcción, el restaurante está creando su cadena de proveedores y aún se ve obligado a comprar algunos de los ingredientes con que elabora sus platos. Sin embargo, su intención es desarrollar una red de colaboración con productores, supermercados y demás empresas del sector alimentario, con las que trabajará mano a mano para desvelar los desechos ocultos de la industria y lograr transformarlos en experiencias culinarias y en unos ingresos adicionales destinados a obras solidarias.

Rub & Stub

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