Robin Hood quiere cambiar el mundo

Robin Hood quiere cambiar el mundo

- in Noticias
1727
0

El mercado económico global mueve billones de dólares cada día. El impuesto sobre las transacciones económicas, antes denominado Tasa Tobin, y hoy Impuesto Robin Hood, propone gravar dichas transacciones mediante un 0.05%. Inicialmente, la tasa constituiría una forma de control que evitaría los excesos del mercado financiero, que nos han llevado a la actual situación económica. Pero esta tasa también podría recaudar entre 250 y 450 mil millones de libras esterlinas anuales que se dedicarían a causas sociales y medioambientales.

Jeffrey Sachs, director de la organización Earth Institute y del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, y asesor especial del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, exponía durante un debate llevado a cabo en Londres en marzo de 2010 la necesidad de imponer una tasa que gravara las transacciones económicas como medio de control sobre las instituciones financieras y para recaudar un dinero que cubriría las actuales necesidades en materia social y medioambiental. “La idea está basada en el concepto de la Tasa Tobin, propuesta por el analista económico James Tobin en 1978. Este experto economista fue ya entonces capaz de comprender hacia dónde se dirigía la economía y se adelantó 32 años a las actuales propuestas. Tobin afirmó que el sector financiero era inestable, se encontraba poco regulado y exento de obligaciones impositivas, que había una carencia de bienes públicos globales y que los ingresos provenientes de una tasación adecuada del sistema financiero podrían colaborarcon las necesidades públicas mundiales”.

“Las afirmaciones, que ya eran acertadas hace 32 años, cuando Tobin las propuso, tienen hoy carácter de urgencia”, afirmaba Jeffrey Sachs durante el evento. “En primer lugar, porque necesitamos el dinero. Los bienes y servicios públicos no pueden mantenerse solamente mediante los ingresos del actual sistema fiscal.

Es imposible que superemos el actual déficit mediante la aplicación de recortes en el gasto público.

Necesitamos otra fuente de ingresos. El sector financiero carece de un sistema impositivo adecuado y se encuentra fuera de control. Después de haber asolado la economía global en los últimos dos años, nuestros banqueros en Wall Street se embolsaron (al fin y al cabo ellos ponen las reglas: ellos toman las decisiones, ellos decidieron sobre las compensaciones) 20.000 millones de dólares de dinero público, todo esto ante la mirada impasible de ciudadanos y políticos. Claro que son ellos quienes financian las campañas electorales, por lo que es fácil entender la falta de reclamaciones. Lo más sorprendente es que, en medio de esta crisis económica, Wall Street obtuvo los beneficios más elevados de la historia: el New York Comptroller hablaba la semana pasada de 55.000 millones de dólares de beneficios. ¿De dónde provenía todo este dinero, en medio de la mayor crisis desde la Gran Depresión? Básicamente del hecho de que Wall Street se encuentra puerta con puerta con el Sistema de Reserva Federal (FED), que este año ha prestado enormes cantidades de dinero con interés cero a los bancos, para que estos lo vuelvan a prestar y recauden beneficios rápidos”. “Por otro lado, estamos incumpliendo de forma sistemática nuestras obligaciones globales, continúa Jeffrey Sachs. “Tenemos que llevar a cabo un acto de responsabilidad pública y cumplir los compromisos que hemos adquirido con el mundo. En concreto, hace cinco años que nos comprometimos a duplicar nuestra ayuda económica para África. El plazo que nos propusimos para ello ha vencido, y aún no hemos logrado ningún avance”. Estos son los dos principios en que se basa el Impuesto Robin Hood: la aplicación de una tasa que gravara las transacciones económicas funcionaría como elemento de control del sector financiero y como fuente de ingresos para resolver los problemas globales de pobreza y crisis ecológica. “Necesitamos recaudar dinero de este sector, que se encuentra descontrolado e insuficientemente fiscalizado”, afirmaba Jeffrey Sachs. “Estemos atentos, porque va a surgir algo muy similar a lo que propone el Impuesto Robin Hood”, afirmaba el experto.

Pantys, cámara… ¡acción!
La campaña The Robin Hood Tax ha lanzado un concurso de cortos de 60 – 90 segundos de duración sobre la imposición de una tasa a los bancos para ingresar dinero que ayude a resolver los problemas de pobreza y medioambiente. Los premios incluyen clases particulares con el director Richard Curtis y equipamiento cinematográfico, entre otros. La campaña The Robin Hood Tax supone una revolución para la forma tradicional de hacer negocios. Podría ser la mejor idea de nuestra era, en la que una generación ha empezado a decir “Ya basta” y cuenta con la tecnología necesaria para hacerse oír y para compartir sus puntos de vista.
Más información sobre el concurso.

Cómo transformar la crisis económica en una oportunidad para el mundo.

La idea que propone el impuesto Robin Hood es sencilla: mediante el gravamen de 0.05% de todas las transacciones económicas mundiales podrían recaudarse cientos de miles de millones de libras esterlinas anuales que se dedicarían a disminuir los recortes en los servicios públicos, así como a aliviar la pobreza mundial y a luchar contra el cambio climático. El mensaje de la campaña británica The Robin Hood Tax es que, aunque es necesario llegar a un acuerdo internacional que regule todas las transacciones, no podemos esperar a que este tenga lugar. ¿Por qué no aprovechar esta oportunidad para comenzar en el Reino Unido? Según Jeffrey Sachs, los logros de la campaña Robin Hood Tax en el Reino Unido se harían extensivos a EEUU, que se vería obligado a seguir sus pasos.

“La iglesia siempre apoyó a Robin Hood”

La recaudación de la tasa sería relativamente sencilla”, afirma Patrick Watt, portavoz de la organización Save the Children “debido a la naturaleza electrónica de las transacciones económicas y al aumento de la centralización de las operaciones bancarias. Los ingresos supondrían un impacto mínimo para las transacciones, pero una gran ayuda para lograr nuestros objetivos. Lo más complicado es lograr que los distintos países implementen la tasa de forma global. Pero ya hay muchos países, tales como el Reino Unido, Francia, Alemania, Brasil, que han dado pasos favorables hacia esta reforma del sistema impositivo. Esta es una gran oportunidad para que otros países, incluidos EEUU, se unan a la iniciativa. Este es un llamamiento para los GAT y los G20, para que acepten la introducción de una tasa sobre las transacciones económicas en sus encuentros este verano. En el caso de no se llegara a ningún acuerdo global, los estados de la Eurozona deberían aplicar la tasa en sus propias jurisdicciones”. “El mundo lleva mucho retraso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG) y el cambio climático está dificultando aún más la consecución de dichos objetivos. Solamente en el Reino Unido, el porcentaje de niños que viven en condiciones de extrema pobreza se ha elevado de un 11% a un 13%.

El impuesto sobre las transacciones económicas podría situarnos en el buen camino para lograr nuestros objetivos, por ejemplo disminuyendo las elevadísimas cifras de mortandad infantil en los países en vías de desarrollo”. La campaña The Robin Hood Tax une a docenas de organizaciones que luchan para reducir la pobreza y contra el cambio climático en el Reino Unido y en el mundo por la consecución de un nuevo acuerdo entre los bancos y la sociedad. La campaña cuenta también con el apoyo de numerosos personajes públicos del país. Algunos países como Alemania, Francia e Inglaterra ya se han pronunciado a favor de tasar las transacciones económicas. El mensaje que lanza la campaña The Robin Hood Tax al gobierno británico es que, una vez se comience a recaudar dinero procedente de la tasa, este se deberá invertir de forma transparente en los sectores que más lo necesitan: la pobreza y el planeta. “Estoy seguro de que en 100 años habremos logrado un acuerdo internacional de bienestar”, afirmaba el director Richard Curtis en el foro de discusión sobre el impuesto. Es esta una gran oportunidad para que los bancos empiecen a formar parte de la solución.

The Robin Hood Tax

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.