¡¡Relocalización!!

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La organización francesa Relocalisons! lanza un llamamiento público para aumentar el número de huertos en los cinturones urbanos de las ciudades. La campaña, que se puede firmar en la red, se dirige a políticos, agricultores y ciudadanos.

En un país eminentemente agrícola como Francia, cada año desaparecen 54.000 hectáreas de tierra de cultivo, el equivalente de una región entera cada siete años, que desparecería engullida por el alquitrán y el hormigón. Donde antes había cultivos ahora se construyen viviendas individuales (50%) e infraestructuras para automóviles (20%), además de aeropuertos, grandes centros comerciales etc. Por otro lado, el número de explotaciones agrícolas se ha visto reducido a la mitad en 20 años, ya que los huertos que tradicionalmente rodeaban las afueras de las ciudades se han ido sustituyendo por cultivos de cereales destinados a la exportación, que no tienen ninguna relación con la población local.

Por una agricultura campesina y ecológica diversificada (huerta, arboricultura, cereales, etc.) que respete el medioambiente y la biodiversidad y que economice agua y recursos energéticos

Este tipo de ordenamiento urbano favorece la especulación inmobiliaria y la dispersión urbanística y crea unas ciudades que obligan a sus habitantes a depender del automóvil particular. En este contexto, el pequeño agricultor se ve acorralado por las deudas y ve cómo un actividad que ha venido ejerciendo toda su vida pasa a ser algo imposible de continuar. Los jóvenes pierden la ilusión por ser agricultores y con ello se pierde el dinamismo necesario para mantener la economía local y la resiliencia en el ámbito rural.

Una política agraria basada en la productividad destruye el medioambiente y la biodiversidad. El suelo se empobrece y contamina debido al uso masivo de productos químicos, al igual que el agua subterránea y la atmósfera. Estos riesgos se multiplican a medida que se van aplicando nuevas técnicas como los transgénicos o la irradiación de alimentos. Nuestro acceso a una alimentación producida y controlada de forma local queda restringido. Nuestra alimentación depende de los transportes internacionales, de la debilidad de las reservas de alimentos (4 días en las grandes superficies). La seguridad alimentaria queda bajo el total control de varios grupos de distribuidores (hipermercados) y está amenazada por el acaparamiento de tierras debido al cultivo de agrocombustibles. La deslocalización de la producción alimentaria contribuye a una pérdida de interés en la agricultura para las generaciones presentes y futuras.

La asociación francesa “Relocalisons!” (relocalicemos), creada en 2008 en la región de Ile-De-France (París) denuncia las decisiones políticas que sacrifican de forma masiva el empleo para beneficio de la rentabilidad y las subvenciones internacionales orientadas a favorecer la productividad en detrimento del pequeño agricultor y de la calidad de los productos.

Por ello, Relocalisons! lanza una campaña nacional para exigir la creación y conservación de huertos en los cinturones urbanos de las ciudades. Además, exige una financiación de la investigación agrícola pública e independiente, el fomento de la producción de alimentos locales y el desarrollo de la agricultura de supervivencia. A los agricultores se les pide que pongan a disposición de los ciudadanos aquellas parcelas que no explotan con el objetivo de constituir una reserva de tierra y favorecer los circuitos de proximidad. La creación de un Organismo financiado íntegramente por los poderes públicos permitiría poner la innovación al servicio de los ciudadanos y del medioambiente, y no de las multinacionales de la alimentación. Este Organismo fomentaría la investigación sobre temas que ayudarían a los ciudadanos a desarrollar la actividad agrícola y que, en la actualidad, están abandonados por las entidades públicas. De esta forma se llevarían a cabo estudios sobre agricultura forestal, agricultura ecológica, homeopatía veterinaria, tracción animal, etc.

La asociación pide a los ciudadanos que participen en la campaña presionando a los responsables políticos de su ciudad o región e informando sobre aquellas tierras de cultivo que corran peligro, apoyando iniciativas locales que fomenten la agricultura de supervivencia y proximidad, practicando la agricultura urbana ya sea de forma individual o colectiva, en colegios y demás instituciones; creando asociaciones de intercambio de huertos entre vecinos para que quienes no puedan cultivar su jardín permitan a otros hacerlo y compartir las herramientas. Además, se hace un llamamiento a los ciudadanos para que apoyen mediante sus compras a la agricultura y la alimentación local (artesanos y productores locales, venta directa, mercados, etc.). También pueden apoyar, mediante el ahorro solidario, la compra colectiva de tierras agrícolas orientadas a la alimentación local. Los ciudadanos pueden de la misma forma plantar árboles frutales allá donde sea posible, tanto en la ciudad como en la periferia.

Relocalisons!

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