Redes de intercambio, porque no es necesario comprarlo todo

Redes de intercambio, porque no es necesario comprarlo todo

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Consumir de forma ecológica es un modo de consumir más respetuoso con el medioambiente. Pero, además, es una forma de vida diferente que implica actuar e interactuar de otra manera. Este modo de vida y consumo es fruto de una reflexión previa acerca de lo que verdaderamente necesitamos. Después de la reflexión, y en función de nuestras posibilidades, obligaciones o motivaciones, podemos explorar la multitud de opciones que existen para conseguir un bien o servicio sin tener que adquirirlo. Ya que, si no podemos conseguirlo a cambio de dinero, sí podemos cambiarlo por otro bien o servicio.

Otra moneda es posible.

¿Cuántas peras por esas manzanas? La moneda fue creada para permitir cambiar peras por manzanas utilizando una unidad de medida común. Pero, en la actualidad, la economía basada en la moneda sufre importantes fluctuaciones debidas especialmente a la remuneración del propio dinero, es decir, la tasa de interés: quienes poseen mucho dinero consiguen importantes ahorros gracias a los intereses y a los intereses de los intereses, mientras que el resto, que no cuenta con el necesario capital, tiene cada vez menos. Fue esta realidad la que impulsó a ciertos colectivos a buscar soluciones alternativas que hoy en día florecen en el mundo entero. El intercambio de bienes y servicios prescinde de moneda contante y sonante: se basa en “unidades de cambio locales” o, sencillamente, en tiempo, que suelen recibir nombres poéticos tales como “trigos”, “sonrisas” o “buenos ratos”. En el mundo existen aproximadamente 5.000 comunidades en las que se utilizan monedas paralelas.

Estos sistemas se basan en individuos que interactúan y realizan intercambios de productos y servicios. El ser humano es la fuerza que da vida a este tipo de sistemas y el centro de todo intercambio.

Características comunes de las redes de intercambio.

Las redes de intercambio poseen características comunes como son la ausencia de dinero en cualquier intercambio o prestación de servicio, la voluntariedad y el libre acceso de todos los ciudadanos. Estas redes funcionan en paralelo a las clásicas redes mercantilistas y su finalidad no es el enriquecimiento económico del individuo, sino el intercambio de unos bienes y servicios equiparables unos a otros que cuentan con el mismo valor. De esta forma, una hora de servicio intelectual tiene el mismo valor que una hora de trabajo o servicio manual. El intercambio de bienes o servicios se realiza supeditado a una reglamentación que es respetada por cada uno de los miembros de las distintas redes.

El beneficio medioambiental.

Desde un punto de vista medioambiental, los sistemas de intercambio, las donaciones, la reutilización o la transferencia de conocimientos suponen un beneficio no solamente porque permiten ahorrar recursos y energía derivados de la fabricación de los bienes nuevos, sino que también propician la relocalización de la economía, es decir, al potenciar la economía local reducen el transporte y la contaminación debida al mismo.

Algunas posibilidades de intercambio: Servicios.

  Los Sistemas de Intercambio Locales facilitan el contacto de los ciudadanos que proponen y demandan servicios. Estos servicios se valoran en unidades de intercambio local que equivalen a un valor de tiempo por servicio realizado. Por ejemplo, una hora de trabajo equivaldría a cien unidades de valor local. Estos sistemas permiten a sus miembros adquirir servicios, conocimientos o habilidades a cambio, por ejemplo, de la donación de semillas a un comerciante, o de la colaboración en una mudanza. La particularidad del funcionamiento es que no se necesita la reciprocidad entre los implicados en un intercambio, es decir, no es obligatorio rendirle un servicio a la persona que nos lo acaba de prestar. El servicio prestado más adelante alimentará la red y responderá a otras demandas. Desde el punto de vista material, este sistema resulta muy interesante ya que ayuda a muchas personas necesitadas económicamente. Además, la red de intercambio permite fomentar la vida social pues se basa en las relaciones como plataforma de proyección personal.

Conocimientos.

Las redes de intercambio local permiten compartir cualquier conocimiento o habilidad. En algunas ciudades, como por ejemplo en Bruselas, Bélgica, tiene lugar cada año una « Feria de habilidades » en la que cada miembro de la red puede exponer sus conocimientos o competencias. Las Redes de Intercambio de Saber se apoyan en el principio de que cada persona sabe hacer algo y puede transmitirlo. Su objetivo es conectar a ciudadanos que deseen adquirir conocimientos y a quienes estén dispuestos a transmitirlos. Este tipo de intercambio se realiza basándose en la reciprocidad abierta a corto o largo plazo, siempre sin intervención del dinero. Todo conocimiento tiene su lugar: intelectual, artesanal, técnico o basado en la experiencia y en el saber estar.

Bienes.

Los intercambios directos o en forma de trueque a menudo resultan más difíciles de realizar, a pesar de que su interés es evidente: todo tipo de bien puede ser intercambiado y satisfacer a ambas partes. Se pueden intercambiar desde discos de música hasta vestidos. El intercambio de casas, por ejemplo, permite viajar de forma barata y beneficiarse del confort de una vivienda habitada todo el año. Internet ha facilitado enormemente el desarrollo de estas redes de intercambio: un correo electrónico enviado a cientos de personas permite, entre otras muchas posibilidades, deshacerse de un objeto que molesta o que ya no necesitamos.

Intercambio de buenas prácticas.

El WWOOF (worldwide opportunities on organic farms) es una red que pone en contacto a agricultores ecológicos que necesitan ayuda para sus tareas con voluntarios motivados en trabajar en las granjas. El principio del WWOOF es el intercambio de voluntariado. El voluntario no recibe ninguna paga: como contraprestación a su ayuda en las tareas agrícolas se le facilita sencillamente alojamiento y comida. Este tipo de intercambio resulta muy enriquecedor ya que permite participar plenamente de la vida del lugar y comprender la vida cotidiana de una granja ecológica y de sus agricultores. Además es una forma distendida e íntima de viajar, aunque no se trate de turismo ya que se trabaja entre 4 y 7 horas a día. Los SEL son servicios de intercambio de alojamiento que permiten viajar de forma cómoda y alojarse en domicilios de los miembros de la red. Estos ofrecen un espacio de su vivienda para estancias cortas o largas a través del portal de la asociación en internet. Se puede practicar el “coachsurfing”, es decir, un miembro propone su sofá para alojar a otro miembro y beneficiarse del mismo servicio en su propio país o en el extranjero. Además, este tipo de turismo permite, a través de los consejos e informaciones que aportan los miembros de la red que prestan su sofá, conocer mejor y más profundamente los lugares a los que se viaja. La realidad económica actual está propiciando la aparición de numerosas alternativas que aportan respuestas locales a los problemas globales a los que nos enfrentamos: tal es el caso de asociaciones y cooperativas, agrupaciones de propietarios de viviendas, Sistemas de Intercambio Local o Grupos de Compras Solidarias. Aunando objetivos económicos, sociales y medioambientales, este tipo de iniciativas de relocalización y de simplificación adecúan el desarrollo sostenible a la vida cotidiana.

Algunos de los muchos ejemplos de redes de intercambio en España y el mundo:

Freecycle Madrid

Freecycle Barcelona

WWOOF España

Couchsurfing en Español

Hospitalityclub en español

Kronos, el tiempo es oro

SinDinero

Ideas4all

Intercambia

 

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0 Comments

  1. Jorge Ruiz Pacheco

    Me gusta es muy interesante

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