¿Qué esconde tu lata de atún?

¿Qué esconde tu lata de atún?

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El atún en conserva esconde malas prácticas de pesca

El atún se consume en grandes cantidades en todo el mundo y varias de sus distintas especies están en serio peligro de extinción. Si el atún rojo, el que se usa para elaborar el sushi, ya hace tiempo que viene siendo objeto de fuertes polémicas debido a su inminente extinción, ahora le llega el turno al bonito, al atún amarillo y el patudo, especies más utilizadas para elaborar conservas. La sobrepesca y los devastadores métodos utilizados en dicha práctica están diezmando alarmantemente la población de este pescado.

Hoy en día, en todo el mundo se consumen 4,5 millones de toneladas anuales de atún, nueve veces más que en 1950. La mayoría del atún que consumimos, bien sea fresco o enlatado, proviene de métodos de pesca a gran escala e insostenible. Desgraciadamente, la mayoría del atún en conserva que podemos encontrar en el mercado, independientemente de la marca, proviene de la pesca con DCP (dispositivo o enorme jaula en la que quedan atrapados los atunes junto a otra gran cantidad de especies). Es el consumidor quien con su elección colabora con el problema o con la solución, para ello es importante informarse sobre la procedencia y los métodos que utilizan las marcas para abastecerse.

La pesca industrial al igual que la agricultura intensiva daña el medio en el que despliega su actividad. Los océanos están en peligro y las especies que viven en él amenazadas de forma constante por una pesca devastadora e ineficaz. Desde 1990, cuando la pesca intensiva comenzó a ser algo común, las técnicas de esta práctica insostenible iniciaron su destructiva andadura. Una herramienta propia de estas técnicas, el dispositivo de concentración de peces (DCP), se usa para atrapar el atún. El DCP es altamente destructor debido al elevado número de capturas que se consiguen,  totalmente desproporcionadas teniendo en cuenta las reservas actuales de atún.

Por otra parte, el DCP no es selectivo y  captura muchas otras especies (tortugas, atunes jóvenes y tiburones entre otras)  que ya muertas,  acaban siendo desechadas. Estos dispositivos o gigantescas jaulas marinas concentran enormes cantidades de pescado,  pueden deambular por altamar y ser localizados por los pescadores al estar equipados con GPS. Los pescadores sólo tienen que llegar a él y lanzar sus cercos para capturar de forma sencilla y rápida una enorme cantidad de pescado.

Con una demanda que no ha cesado de aumentar, las grandes marcas recurren básicamente al DCP para abastecerse de su materia prima. Greenpeace investigó los métodos utilizados por 10 primeras marcas en Francia y comprobó que, exceptuando una sola de ellas (que se abastecía de atún pescado con caña o mediante el arte del curricán), el resto lo hacían de forma intensiva con métodos altamente dañinos.

Francia y España son los dos países que, desde 1990, más utilizan este método de pesca. Especialmente puesto en práctica en el océano índico y a lo largo del oeste de África, los pesqueros españoles llevan años haciendo estragos entre la población marina. Según Greenpeace, los españoles, aprovechando la ausencia de reglamentación acerca del uso de esta técnica, se han entregado a una verdadera industrialización dejando en el océano índico cientos de DCP que transportan en barcos especialmente preparados.

Greenpeace

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