Por qué y cómo ahorrar agua

Por qué y cómo ahorrar agua

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El agua es una recurso natural preciado que hay que cuidar
El agua es un recurso natural escaso. Cada año que pasa el hombre aumenta la presión sobre los acuíferos. Del total de los 1,4 millardos de kilómetros cúbicos de agua que hay en el subsuelo, el hombre sólo tiene acceso a un 0,001%. De esta agua disponible, un 70% se dedica a la agricultura. Teniendo en cuenta que uno de los efectos que está provocando el cambio climático es el de las persistentes sequías en cada vez más regiones del mundo, la humanidad se enfrenta al enorme reto de conservar el agua de forma que pueda garantizarse la alimentación en muchos lugares del planeta.

Las temperaturas ascienden en todo el planeta; la población mundial aumenta al mismo tiempo que crecen las necesidades de agua de unas ciudades cada vez más habitadas. Para garantizar el acceso al agua de todos los ciudadanos de todo el mundo es necesaria una cooperación internacional que logre establecer una gestión sostenible y justa de los recursos disponibles. Pero, además de trabajar de forma conjunta, es necesario desarrollar sistemas de ahorro de agua de lluvia eficientes e innovadores, especialmente en el sector que más agua utiliza: el sector agrícola. La plataforma informativa Food Tank, dedicada a buscar soluciones a los retos a que se enfrenta la alimentación en todo el mundo, ha elaborado siete estrategias para reducir el derroche de agua en los actuales sistemas alimentarios:

1- Comer menos carne:

Según el Global Water Policy Project, se necesitan 3.000 litros de agua para abastecer las necesidades alimentarias de una persona a diario, es decir, un litro por cada caloría. Dependiendo de los hábitos alimentarios, esta cantidad puede variar. La carne es el alimento que más agua necesita desde que se produce y llega al plato del consumidor. La carne roja es la que más agua necesita (de 13.000 a 43.000 litros por kilo). Un kilo de carne de ave necesita 3.500 litros de agua, la carne de cerdo aproximadamente 6.000. Estas cantidades de agua necesarias para producir un alimento constituyen el indicador denominado “agua virtual”. Adquiriendo hábitos de alimentación que tiendan a priorizar los vegetales, se logra disminuir el agua virtual de cada ciudadano.

2- Asociar cultivos, diversificar los cultivos.

Hacer convivir varias especies juntas, fomentar la agricultura forestal y el recubrimiento vegetal de la superficie de cultivo. La salud de la tierra o sustrato es de suma importancia para un buen aprovechamiento de los recursos de agua. Algunas de las prácticas recomendadas para conservar la salud de la tierra de cultivo son: intercalar cereales con legumbres y practicar la agricultura forestal (juntar cultivos anuales con árboles frutales) y diversificar los cultivos para evitar dejar el suelo al descubierto y para protegerlo de la erosión y de las fuertes lluvias.

3- Mejorar la eficacia del riego y fomentar la micro-irrigación.

Aproximadamente el 60% del agua utilizada para regar se desperdicia. El riego gota a gota consiste en regar al nivel de las raíces de las plantas con cantidades mínimas de forma continua. Las instalaciones de este tipo de micro riego suelen ser algo más complejas y caras, pero mucho más eficaces. Además se ahorran abonos y el rendimiento aumenta. El riego gota a gota enterrado reduce el gasto del agua a la mitad con el mismo resultado. Al estar enterrado se evita la evaporación. Este método está especialmente indicado para zonas áridas.

4- Mejorar la recogida de agua de lluvia.

Existen métodos de recogida de agua de lluvia que han sido probados con excelentes resultados en Burkina Faso y en India. Se trata básicamente de técnicas para retener el agua de lluvia más tiempo. Son técnicas que necesitan el esfuerzo colectivo de los agricultores.

5- Uso del teléfono móvil para ahorrar agua.

Un emprendedor hindú desarrolló una aplicación de telefonía móvil que permite a los agricultores detener o iniciar su sistema de riego a distancia. Esto permite ahorrar mucha agua y electricidad cuando los agricultores constatan que los cultivos están suficientemente regados. Por otro lado, el Water Impact Calculator, desarrollado por el instituto de investigación de suelos semiáridos, ICRISAT, informa a los agricultores de forma sencilla las necesidades óptimas de agua de los diferentes cultivos.

6- Cultivar plantas perennes.

Las plantas perennes protegen mejor el sustrato que las anuales o de temporada. Este tipo de plantas permite reducir las pérdidas de agua debidas al riego.

7- Practicar una agricultura de conservación.

Evitar dejar el sustrato desprotegido, evitar las perturbaciones practicando el “No Arado”. De esta forma se mejora la capacidad de retención del suelo agrícola y se beneficia la eficacia de absorción de agua de las plantas. En muchas situaciones, valdría la pena sustituir algunos cultivos por otros de similares características nutricionales pero menor necesidad de agua. Por ejemplo se puede sustituir el arroz por el mijo. El valor nutritivo del mijo es incluso superior al del arroz, mientras que su cultivo es mucho menos dependiente del agua. El consumidor tiene mucho que decir en este tipo de estrategias y por ello es necesario que conozca el valor nutritivo de muchos alimentos y así estimular la demanda. También sería importante que el agricultor viera premiado de algún modo el esfuerzo que realiza para ahorrar agua. Para ello habría que llevar a cabo cálculos que revelaran los beneficios de instalar un sistema de riego gota a gota subterráneo.

FoodTank

Icrisat

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