Política Agrícola Común: 50 años después

Política Agrícola Común: 50 años después

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La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea debe, en principio, defender la agricultura y a los agricultores promulgando una serie de normas y leyes de forma que una de las actividades económicas más importantes del ser humano, además de ayudar a crear empleo, contribuya también a la lucha contra el cambio climático y contra el hambre. Sin embargo, la PAC despierta muchas críticas y es acusada de fomentar la desigualdad entre los agricultores y fomentar una agricultura basada en el negocio y los métodos industriales de cultivo. Numerosas organizaciones de toda Europa llevan tiempo acusando a la PAC de distribuir las subvenciones y ayudas de forma poco equitativa y de favorecer a las grandes explotaciones. La PAC festeja estos días sus 5o años de existencia y, aprovechando la circunstancia, la Red belga de Apoyo a la Agricultura Tradicional (ResAP) desea llamar la atención sobre los errores que se han cometido durante todo este tiempo y ha creado una página web paralela, una parodia de la Comisión Europea, en la que explica el por qué de sus reclamaciones y propone una serie de medidas para solucionar un problema que afecta a un gran número de agricultores que ven imposible llevar a cabo su actividad. La web de la ResAP fue presentada durante la semana de apoyo a la agricultura tradicional celebrada entre el 13 y el 19 de abril. En dicha página, la Comisión Europea aparece como “Omisión Europea”.

Cuando percibimos el camino recorrido hasta ahora por la política agrícola, nos damos cuenta de que quienes eran agricultores fuertes, libres y autónomos han pasado a ser pequeños soldados. Se ha promovido una modernidad que sólo ha buscado el resultado económico por encima de todo. La estrategia ha funcionado, sí, pero los préstamos los asumieron los agricultores y la industria se repartió las ganancias. La venta de pesticidas se generalizó y, para poder vender todos los abonos y químicos de síntesis, hubo que alterar el ciclo que alimenta el sustrato. De los precios garantizados se pasó a “os garantizamos los precios a la baja”. Los agricultores se ahogan entre los papeleos que les obligan a rellenar por vender cualquier producto directamente en su granja y, cuando se quejaron, se aprovechó para acabar con los stocks reguladores, con los precios garantizados y con las cuotas. Ahora manda la oferta y la demanda. (…)

Las crisis sectoriales agrícolas de los últimos años han demostrado que, sin una regulación de la producción y de los mercados, sin unos instrumentos que eviten los excedentes estructurales o las penurias, no es posible estabilizar los mercados. Aunque todo esto forma parte de las prioridades asignadas a la PAC por el Tratado de Lisboa, la proposición de la Comisión Europea no las respeta. Tratar la volatilidad de los precios mediante pólizas de seguros y obviando las causas es financiar públicamente a las compañías de seguros, obligando a pagar por los daños que causa la desregularización tanto a productores como a contribuyentes. Para mantener los precios a un nivel justo tanto para productores como para consumidores es indispensable contar con una gran gama de herramientas adaptada a los diferentes modos de producción y con instrumentos que permitan actuar durante los problemas de inestabilidad y de insuficiencia de los precios.

 

El control público de la producción es indispensable para impedir tanto excedentes como penurias estructurales, para ello es necesario asociar los stocks estratégicos de cereales al nivel europeo e internacional (estos stocks han disminuido enormemente durante los últimos años, acentuando la inseguridad alimentaria mundial y la especulación y prohibir absolutamente la exportación a precios inferiores a los costes de producción (dumping), aprovechándose de las ayudas a la exportación o a las subvenciones. Si fuera necesario, se deberían aplicar tarifas aduaneras para impedir las importaciones “a bajo coste”. Es urgente modificar las actuales reglas del comercio internacional que datan del siglo XX. La prioridad de la agricultura de la Unión Europea no es ser competitiva en el mercado internacional, sino alimentar a los ciudadanos europeos. La Unión Europea puede exportar, pero siempre que lo haga sin ayudas directas o indirectas: la PAC necesita legitimidad en el plano internacional. Exigimos que: – Se imponga la rotación de cultivos en lugar de la “diversidad de cultivos” (salvo en el caso de pequeñas explotaciones). – Se incluyan las proteínas vegetales (leguminosas) en la rotación en aquellas zonas donde las condiciones climáticas lo permitan: este tipo de cultivo aumenta la fertilidad de la tierra y, además, esto evitaría que la Unión Europea importe un 80% de este tipo de cultivo (la soja es, en casi todos los casos, transgénica). – Se prohíba el arado de los prados permanentes a partir de 2012 (la PAC lo tiene previsto en 2014) para evitar una disminución importante de las praderas durante el periodo 2012-2013. – Se precisen los criterios de elegibilidad de los prados permanentes con el fin de no excluir las zonas de recorrido extensivo de pastoreo no herboso, muy importantes para la ganadería pastoril en muchas regiones desfavorecidas. – Se prohíba el cultivo de agrocombustibles en las superficies ecológicas. Además, sería conveniente incluir el apoyo a los métodos de cultivo que aumenten el índice de materia orgánica en el sustrato y aumentar la superficie de praderas permanentes y temporales.

¿Por qué una nueva PAC?

Después de 50 años de un modelo agrícola agro-exportador que ha privilegiado el negocio por encima de los intereses de los agricultores, es urgente llevar a cabo una reorientación de las ayudas de la PAC. Mientras la crisis financiera y económica se agrava, mientras el paro aumenta en toda Europa y los problemas medioambientales son cada vez más graves, la propuesta de la Comisión Europea se mantiene en la misma línea de las últimas reformas y no responde de forma adecuada a los actuales desafíos. La Unión Europea ha perdido un 20% de sus explotaciones agrícolas entre 2003 y 2010. Si queremos conservar una agricultura tradicional en Europa y acercarla a los jóvenes, es necesario que esta profesión sea reconocida económicamente con unos precios agrícolas justos y unas perspectivas de ingresos. Estos ingresos, básicos para llevar a cabo la actividad, no parecen ser objetivo de la PAC. Nuestras prioridades: – Alimentar a la población europea en lugar de dar prioridad a la importación/exportación. – Fomentar métodos agrícolas tradicionales y sostenibles en todo el territorio europeo en lugar de favorecer la restructuración y la industrialización de la producción. – Regular la producción y los mercados, condición necesaria para lograr unos precios agrícolas justos y estables.

La Red belga de Apoyo a la Agricultura tradicional (ReSAP) está compuesta por asociaciones ciudadanas y diversos colectivos (Kokopelli, Greenpeace, Oxfam Bélgica, Veterinarios sin fronteras etc). Es una asociación de hecho y una red informal de intercambio, reflexión y elaboración de acciones colectivas de sensibilización destinadas a apoyar de forma concreta, mediante acciones sobre el terreno, una forma de agricultura tradicional y la soberanía alimentaria, especialmente en Bélgica y en solidaridad con los agricultores del sur.

Fuente: 50 años de PAC

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