Nueva York quiere generar energía de la basura

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En EEUU, decenas de ciudades, entre las que se incluyen San Francisco y Seattle, ya han adoptado normativas que obligan al reciclaje de los desechos alimentarios de los hogares. Sin embargo, hasta hace poco Nueva York se consideraba una ciudad demasiado densa y su estructura vertical resultaba un inconveniente a la hora de implantar medidas de compostaje doméstico. Hace apenas unas semanas, un programa piloto llevado a cabo en la ciudad sorprendía por el elevado grado de participación ciudadana. Animados por los resultados, el equipo de gobierno del alcalde Bloomberg decidió poner en marcha un ambicioso proyecto que pretende empezar a recoger los residuos alimentarios de la ciudad y enviarlos a una planta compostadora que, cada año, recogerá hasta 100.000 toneladas de residuos alimentarios y los transformará en biogás que será utilizado para generar energía.

Generar energía de la basuraEl nuevo programa de “reciclaje de alimentos” implicará la construcción de una instalación de compostaje en la región de Nueva York que se alimentará con unas 100.000 toneladas de desechos alimentarios cada año (cifra que equivale solamente a la décima parte del total de los residuos alimentarios que se generan en Nueva York cada año). El compost resultante será entonces transformado en biogás con el fin de lograr disminuir la factura eléctrica de la ciudad.

Durante la fase de implantación del proyecto, la participación en el mismo será voluntaria: los miembros del equipo de gobierno estiman que formarán parte de él unos 150.000 hogares, junto con 600 escuelas y 100 edificios. Se espera que para el año 2015 o 2016 ya se pueda contar con la participación de todos los hogares de la ciudad.

Entre otras ventajas, el programa será muy beneficioso para los bolsillos de los neoyorkinos: hace unos días, un informe afirmaba que los norteamericanos desechan el 40% de sus alimentos, un derroche que asciende a unos 400$ anuales por persona. Los residuos alimentarios y demás materiales orgánicos conforman casi un tercio de todos los desechos domésticos y la ciudad estima que podría ahorrarse 100 millones de dólares anuales si lograra evitar que estos residuos acabaran en los vertederos.

En el año 2012, la Comisión Presupuestaria de los Ciudadanos de Nueva York estimaba que la ciudad se gastaba unos 2.000 millones de dólares en la gestión de residuos, unos 300 de los cuales se invertían en el proceso de eliminar la basura, que en gran medida se “exportaba” y acababa en los vertederos de Ohio, Pennsylvania, Carolina del Sur y Virginia. La Comisión estimaba que esta gestión suponía para los contribuyentes un gasto de unos 95 dólares por cada una de las tres mil toneladas que la ciudad acababa exportando a los vertederos. Además, del importante ahorro económico, el proyecto de compostaje en la ciudad de Nueva York implica un importante avance en materia de lucha contra el cambio climático, ya que los alimentos en descomposición en los vertederos emiten el 17% del total del metano que se genera en EEUU. Este gas se emite a la atmósfera y es uno de los gases de efecto invernadero más potentes.

El proyecto, que pretende de esta forma ahorrarse también los costes de transporte de los residuos, acabará introduciendo el consumo de una energía más sostenible y más barata generada a partir de un producto que, a priori, no tiene utilidad y genera un enorme gasto para los contribuyentes.

En EEUU, las plantas de compostaje han ido ganando popularidad en los últimos tiempos. En Portland, Oregón, se ha reducido el número de días de recogida de basura (actualmente sólo dos a la semana) con el fin de animar a los vecinos en la práctica del reciclaje y el compostaje. San Francisco fue uno de los pioneros del compostaje, un proyecto en el que ahora participan más de 100 ciudades del país.

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