No te tomes la libertad de pensar

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Bill McKibben, fundador de la campaña global contra el cambio climático 350.org, escribía el pasado mes de mayo la siguiente carta con el objetivo de apelar a la conciencia ciudadana sobre la realidad del cambio climático.

Atención: es imprescindible que tu cerebro no relacione los hechos. Cuando veas fotografías de desastres naturales, tales como las del huracán de Joplin, en Missouri, no deberías preguntarte: ¿tendrá esto algo que ver con el enorme tornado de hace tres semanas en Tuscaloosa, o el que tuvo lugar un par de semanas antes…? Juntos, han hecho que este fuera el mes de abril más activo en cuanto a tornados en la historia de EEUU. Pero no, no significa nada.
Es mucho mejor pensar que se trata de eventos aislados, impredecibles, diferenciados. Se recomienda que no intentes vincularlos mentalmente con, digamos, los incendios de Texas, que hasta la fecha ya han quemado más superficie que en ningún otro año en la historia del país. Texas y ciertas regiones colindantes en Oklahoma y Nuevo México están más secas que nunca, y esta sequía es peor que la que se vivió durante el Dust Bowl. Pero mejor no te preguntes si existe alguna relación entre ellas. Si te lo llegaras a preguntar, también tendrías que preguntarte si las precipitaciones de lluvia y nieve de este año en la región de Midwest, las mayores de la historia, que tuvieron como resultado las mayores inundaciones en el Mississippi, podrían también estar relacionadas.
Y si te llegaras a preguntar esto, quizás tus pensamientos te llevaran al cambio climático, al hecho de que los climatólogos han estado prediciendo durante años que, a medida que inundamos la atmósfera con carbono, también empezaremos a secar e inundar el planeta, ya que el aire caliente retiene mayor cantidad de vapor de agua que el aire frío. Es mucho mejor que te sigas repitiendo una y otra vez el confortante mantra de que ningún evento climático puede estar directamente relacionado con el cambio climático. Antes ya había habido tornados e inundaciones, eso es lo importante.
Pero asegúrate de que no te permites el lujo de preguntarse por qué se están alcanzando todos estos niveles máximos; por qué en el último año han tenido lugar inundaciones de magnitudes desconocidas desde Australia hasta Pakistán; por qué justamente ahora el ártico se está derritiendo por primera vez desde hace miles de años. Céntrate en las pérdidas inmediatas, mira el vídeo grabado por las cámaras de las tiendas mientras se volaban las baldas, observa al presentador metido hasta las zancas en el agua del río. Porque, si te preguntaras qué significa que la Amazonia haya sufrido su segunda sequía más grave del siglo en los últimos cuatro años, o qué implica que los bosques de pinos de todo el oeste del continente americano hayan sido arrasados por un escarabajo en la última década… quizás tendrías que hacerte otras preguntas, tales como ¿Realmente tenía que conceder el Presidente Obama una enorme superficie de Wyoming a una nueva explotación de carbón? ¿Debería la Secretaria de Estado este verano firmar una aprobación que permita el abastecimiento de petróleo por medio de un gigantesco conducto proveniente de las arenas bituminosas de Alberta? Quizás también te preguntarías ¿estamos enfrentándonos a un problema más grave que el aumento del precio de la gasolina?

Es mejor unirse a la Cámara de Representantes de los EEUU, que esta primavera votó con 240 votos contra 184 para derrotar una resolución que sencillamente afirmaba “el cambio climático está ocurriendo, está provocado fundamentalmente por la actividad humana y representa un importante riesgo para la salud y el bienestar público”. Propón tu propia física, o sencillamente ignora la física. Pero no empieces a preguntarte si la pérdida de cosecha de grano del año pasado debida a la ola de calor de Rusia y la pérdida de grano de Queensland debida a las inundaciones sin precedentes, y las actuales pérdidas de cultivo en Francia y Alemania debidas a la sequía, y la muerte del cultivo de trigo de invierno en Texas, y la incapacidad de los agricultores de Midwestern para plantar maíz en sus campos inundados, si todos ellos son eventos que quizás estén relacionados. Seguro que los precios de los alimentos, más altos que nunca, solamente son valores atípicos y no signos de algo sistémico. Es muy importante que estemos bien tranquilos. Si alguno de estos datos te preocupara, podrías olvidar lo importante que es no perturbar los beneficios récord de las empresas de combustibles fósiles. Y si, al final, lo malo nos conduce a algo aún peor, resulta bastante tranquilizador recordar lo que la Cámara de Comercio de EEUU le decía a la EPA en un reciente informe: no hay que preocuparse, ya que “las poblaciones pueden aclimatarse a temperaturas más cálidas por medio de una serie de adaptaciones de comportamiento, fisiológicas y tecnológicas”. Estoy seguro de que eso es lo que se están diciendo hoy los habitantes de Joplin.

Bill McKibben es fundador de la campaña global contra el cambio climático 350.org, y Catedrático Distinguido Schumann en el Middlebury College.

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