¿Moda? Yo practico el swishing

¿Moda? Yo practico el swishing

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En el Reino Unido, el número de ventas de prendas de vestir per cápita ha aumentado un 60% en los últimos diez años. Cada mujer adquiere una media anual de 14 prendas de vestir que no se pondrá nunca, lo que supone 13.000 libras esterlinas en ropa no utilizada a lo largo de su vida.

Las prendas textiles son el tipo de residuos domésticos que mayor crecimiento está experimentando y se prevé que esta tendencia continúe. En el Reino Unido se desechan 900.000 toneladas anuales de ropa y calzado, tres cuartos de los cuales acaba en los vertederos. Además, solamente un 8% de la ropa que se dona a las organizaciones caritativas se vende finalmente en los establecimientos que dichas organizaciones tienen abiertos al público. Todos estos datos demuestran una evidencia: hay demasiada ropa. Las prendas de vestir son uno de los diez productos (entre los que también se incluyen la leche, el pescado, los automóviles y los electrodomésticos) que el gobierno británico ha señalado como importantes para reducir el impacto medioambiental del país. Según un reciente estudio de la UE, The Environmental Impact of Products, el sector textil es responsable de un 5-10% del impacto medioambiental total de los productos.

En este contexto, en el año 2007 se lanzó una iniciativa innovadora en el Reino Unido que, en especial en esta época de crisis, está disfrutando de una enorme acogida. El concepto, denominado swishing, consiste en la adaptación de unas prácticas comerciales ya existentes y cuyo éxito está demostrado: las reuniones entre particulares con el fin de vender un producto (tupperware, juguetes eróticos, etc.), que en esta ocasión se utilizan como canal para intercambiar prendas de vestir entre mujeres. La idea es sacar del armario aquellas prendas que ya no se utilizan para evitar que acaben en el vertedero: el éxito de esta iniciativa se basa no solamente en el ahorro económico y de recursos que propone, sino también en la oportunidad que ofrece a las participantes de socializar y pasar un buen rato sin gastar dinero. “Sientes algo muy especial cuando ves cómo ciertas prendas a las que tienes cariño acaban en manos de otras personas”, explica una participante. “El otro día acudí a una fiesta de swishing y disfruté enormemente viendo cómo una chica joven se llevaba los zapatos que yo había traído. ¡Le encantaron!” Lucy Shea, fundadora de swishing y directora de la agencia de comunicación Futerra, explica el funcionamiento: “El arte de swishing implica juntarse con amigas para intercambiar prendas que una aprecia al tiempo que se celebra una fiesta. Cada una debe llevar al menos una prenda o accesorio de buena calidad, limpio y en un estado que le haga sentirse orgullosa”.

A todo el mundo le gustan las ropas nuevas, pero no sus efectos secundarios: los números rojos del banco no entienden de la importancia de unos relucientes zapatos… además, la adquisición constante de nuevas prendas de vestir es bastante negativa para el planeta. Una solución puede ser el intercambio de esas ropas que se quedan olvidadas en el armario, aún sin estrenar. El swishing consiste en llevarlas a una fiesta de la que regresaremos con una prenda nueva que no nos ha costado dinero y por la que sentimos la misma ilusión. Como en las rebajas, en el swishing, cuando se abre la veda, las mujeres pueden escoger sus prendas siguiendo el sistema de “el primero que lo coge se lo lleva”. Sólo que una de las normas de las fiestas es: “recuerda, nada de empujones, arañazos ni bocados”.

Las ventajas: no tenemos que comprar ropas nuevas, hacemos algo provechoso con las que tenemos olvidadas en el armario y nos relacionamos. El concepto, nacido en el Reino Unido, puede expandirse a todo lugar donde haya mujeres. Practicar el swishing es adoptar una forma de vestir original, divertida y, desde luego, más personalizada que la que nos ofrecen las eternamente cambiantes modas de temporada. La página web de Swishing no solamente cuenta con un calendario de fiestas en el Reino Unido, sino que también ofrece una guía paso a paso para organizar tus propias fiestas y hacer de ellas todo un éxito.

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