Mi whisky sin co2 por favor

Mi whisky sin co2 por favor

- in Permacultura
1992
0

La industria más famosa de Escocia, la destilería de whisky, lleva a cabo un exhaustivo estudio para reducir el consumo energético y el impacto medioambiental del sector.

Por muy natural que sea, el proceso de elaboración de whisky contribuye al aumento del efecto invernadero. Las 120 destilerías escocesas emiten 760.000 toneladas de CO2 cada año. Tomados en conjunto (fabricación de la botella, transporte, almacenamiento..), los procesos del sector emiten dos millones de toneladas de CO2 anualmente. Estas cifras se conocen desde que la asociación Scotch Whisky Association (WFA) llevó a cabo un análisis del ciclo de vida del proceso productivo del sector para incitar a sus miembros a pasar a la acción. En 1990, el gobierno escocés fijó algunos objetivos de eficacia energética destinados al funcionamiento de las principales destilerías de la región. Al sustituir sus calderas, al implantar sistemas de recuperación del calor y mejorar sus procesos en general, la gran mayoría de destilerías lograron alcanzar los objetivos gubernamentales. Entre 2005 y 2008, la destilería Chivas de Strathclyde, disminuyó un 7% su consumo energético (evitando la emisión de 36.000 toneladas anuales de CO2), a pesar de que su producción aumentó un 24%. En la vecina Rothes, la destilería Glen Grant, mejoró su sistema de recuperación de vapor y, de esa forma, redujo su factura de gas en 94.000 euros y evitó la emisión de 700 toneladas de CO2.

En menos de diez años, y de una forma global, el consumo de energía necesario para la producción de una botella de whisky escocés se redujo un 18%

. A principios del mes de junio de 2009, la WFA hizo públicos los nuevos objetivos medioambientales para el sector del whisky. Hasta 2020, las destilerías pretenden cumplir los objetivos fijados por el «Plan Clima Energía» de la Unión europea. Hasta 2050, todas las instalaciones de las destilerías no podrán consumir más de un 20% de energía que no provenga de fuentes renovables.

Para «descarbonizar» la producción de whisky, la prioridad es mejorar y optimizar el consumo energético de todo el ciclo productivo del licor. En el plazo de unos meses,varias destilerías se equiparán con intercambiadores de calor que les permitirán utilizar parte del vapor generado durante el proceso de fabricación del whisky para calentar las escuelas y las piscinas de las comunidades vecinas. Mucho más ambicioso es el proyecto de la licorera escocesa Diageo que llevará a cabo en su sede de Cameronbridge. El líder mundial de bebidas espirituosas está construyendo una unidad de metanización de residuos vegetales (esencialmente Malta). Con el biogás que se logre producir de esta forma, la destilería reducirá considerablemente su consumo de gas natural y reducirá en 56.000 toneladas sus emisiones de CO2. También en Rothes, un consorcio formado por seis secadoras de malta pondrá en marcha una central de cogeneración. Esta central generará calor para secar malta y producirá la suficiente electricidad para abastecer a 9.000 hogares. La originalidad de esta central es que utilizará como combustible los residuos vegetales de las destilerías.

Gracias al análisis del ciclo de vida de la producción de whisky realizado por la WFA, los productores de Scotch poseen, a partir de ahora, una perspectiva global concisa del impacto medioambiental de sus actividades. Esa es la razón por la cual los productores del famoso licor escocés se interesan por el embotellado de su bebida. En término medio, los productores de whisky utilizan 500.000 toneladas de vidrio anuales. Una reducción del peso de cada botella permitiría conseguir importantes ahorros de energía (fabricación y transporte). La primera destilería en comenzar fue Chivas. La famosa marca hizo adelgazar 20 gramos a cada botella de su whisky 100 Pipers de 8 años. En un año, se ahorró 400 toneladas de vidrio y 300 toneladas de CO2.

Fuente

About the author

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.