Los riesgos de la ganadería intensiva

Los riesgos de la ganadería intensiva

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La ganadería intensiva supone un riesgo para la salud y para el medio amibente
La ganadería industrial, además de maltratar a los animales sometiéndolos a unas condiciones de vida penosas, utiliza una enorme cantidad de fármacos. En su afán por hacer que los animales ganen peso de forma rápida y para evitar que las enfermedades se propaguen en las condiciones de hacinamiento que estos viven, los ganaderos les administran de forma rutinaria una serie de antibióticos muy similares a los que se utilizan para curar las enfermedades del ser humano.

El pasado mes de febrero, la Agencia francesa del Medicamento Veterinario (ANMV) publicó su informe anual sobre el uso de antibióticos en animales en Francia: las cifras del informe son preocupantes y desvelan los riesgos a que se exponen animales y humanos.

En Francia, desde 1999 se realiza un seguimiento de las ventas de medicamentos veterinarios que contienen antibióticos. La Agencia francesa del Medicamento Veterinario (ANMV) acaba de publicar las cifras correspondientes al año 2009, durante el que se vendieron en territorio francés un total de 1.067,35 toneladas de antibióticos. Esta cifra supone un aumento de un 12,6% desde 1999 de la exposición de los animales a los antibióticos.

¿Qué uso se le da a los antibióticos en el ámbito veterinario?

El 44% de las ventas de antibióticos se destinan al ganado porcino, seguido de las aves y el ganado bovino con un 22% y un 16% respectivamente. Los antibióticos normalmente se utilizan para a un uso curativo, preventivo y aditivo, es decir, se prescriben cuando un animal está enfermo, pero también para tratar a toda una camada si alguno de sus miembros muere por causa de una infección bacteriológica contagiosa. En otros casos, algunos antibióticos se añaden a los alimentos de animales sanos. Añadidos al pienso, estos medicamentos actúan como aditivos alimentarios que, además, hacen que el crecimiento aumente una media de un 9% diario.

En total, el 50% de los antibióticos fabricados en el mundo se destinan a la ganadería

En el caso del ganado porcino y el vacuno, esta práctica está muy generalizada, al igual que en la cría de pavos, dos tercios de los pollos y un tercio del ganado bovino destinado a las carnicerías.Para los ganaderos, el hecho de añadir estos medicamentos a los alimentos de los animales supone una serie de ventajas a corto plazo: los antibióticos producen unos efectos sorprendentes en el crecimiento y, además, los animales comen menos y, en el caso de las vacas, producen más leche.

Importantes riesgos.

Las bacterias de los animales pueden, al igual que las de los humanos, desarrollar resistencia a los antibióticos. Estas bacterias resistentes pueden transmitirse a los humanos, son muy difíciles de erradicar y las infecciones que provocan resultan muy difíciles de curar. En 1950, la Comunidad Europea prohibió a los ganaderos la utilización veterinaria de antibióticos de las mismas familias que las que se utilizan para el tratamiento de personas. Sin embargo, ciertas familias de antibióticos que se utilizan para el tratamiento de personas, especialmente en los hospitales, son muy similares a las que se utilizan como aditivos en los piensos para los animales.

Recientes investigaciones han demostrado que las bacterias que desarrollaban una resistencia a una familia también presentaban resistencia a otras. En Estados Unidos aún es común la utilización de las mismas familias de antibióticos para los humanos y los animales. Las bacterias pueden pasar al hombre a través de la cadena alimentaria. Ciertas bacterias que proliferan en los intestinos de los animales acaban en los excrementos y contaminan el suelo y el agua, con el consiguiente peligro de entrar en nuestra cadena alimentaría. También es posible, aunque más difícil y raro, contaminarse por ingestión directa de estas bacterias si sobreviven a la cocción de la carne. Una vez estas bacterias entran en contacto con nuestra flora intestinal, pueden transmitirnos el gen resistente a los antibióticos y agravar seriamente la infección provocada.

Antibióticos en nuestros platos.

Independientemente de que las dosis de antibióticos presentes en los alimentos de los animales sean pequeñas, pueden encontrarse residuos en la carne o en la leche.

Asimismo, de no respetarse los plazos, los productos provenientes de un animal enfermo que ha sido tratado mediante antibióticos en la granja (el queso o los yogures de una vaca tratada de mastitis, por ejemplo) pueden contener antibióticos.La ingestión de estos antibióticos puede conllevar el desarrollo de la resistencia a los mismos.Existen numerosos casos de infecciones provocadas por bacterias resistentes a los antibióticos cuya cura es prácticamente una misión imposible.

Soluciones.

Aunque ciertos estudios no conceden mucha importancia al impacto de estas prácticas sobre la salud humana, un informe parlamentario reveló que Francia es el país europeo con mayor índice de resistencia a los antibióticos. Actualmente, las únicas ganaderías que no utilizan este tipo de aditivos son aquellas que aplican métodos ecológicos. En Suecia, la utilización de antibióticos como aditivos alimentarios está prohibida desde 1986. Los métodos de ganadería que no utilizan antibióticos se basan en unas técnicas diferentes y aplican unas medidas higiénicas mucho más rigurosas, lo que obviamente se ve reflejado en el precio.

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