Los residuos tóxicos, un problema europeo

Los residuos tóxicos, un problema europeo

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La obsolescencia programada propicia acumulación de resíduos tóxicos

La globalización, ese invento que más que nada ha sido y está siendo un último esfuerzo del mundo del capital por salvar un sistema que se estrangula a sí mismo, también alcanza a los residuos electrónicos.

Durante los últimos diez años se ha venido desarrollando un auténtico intercambio de material tóxico a través de todo el mundo.

Según la EEA (Agencia Europea para el Medio Ambiente), los residuos peligrosos que se exportan son producidos de forma mayoritaria en la Unión Europea y viajan entre países comunitarios, mientras que los metales pesados son enviados a Ásia.

Los resísudos tóxicos amenazan sobre todo a los más pobres

Los residuos peligrosos exportados provienen mayoritariamente de la Unión Europea. Estos residuos son básicamente los producidos por la industria y los generados por terrenos contaminados.

Entre 2001 y 2009, estas exportaciones han registrado un aumento de un 131% y ya alcanzan las 7,4 millones de toneladas (10% de la producción europea de residuos peligrosos).

El país que más restos tóxicos exporta es Holanda, cuyos residuos van a parar mayoritariamente a Alemania, destino elegido por su situación geográfica en el centro del viejo continente y por sus instalaciones de tratamiento. Francia es el segundo destino para los procedentes de los Países Bajos.

Este flujo de materias tóxicas se debe principalmente a las capacidades de las distintas naciones para tratar dichos resíduos peligrosos.

Francia y Alemania son los países con mejores instalaciones para dicho tratamiento.

El aprovechamiento de estos residuos se ha duplicado en 10 años, ya sea mediante su reciclado o su transformación en combustible.

Exportaciones ilegales.

Según la Convención de Basilea, el envío de desechos electrónicos europeos a países no miembros de la OCDE está totalmente prohibido.

Sin embargo, según datos de la EEA, se siguen realizando envíos ilegales, e incluso algunas veces estos materiales tóxicos han sido enmascarados o disfrazados como si no fueran peligrosos o simples  bienes de consumo.

Este tipo de comercio ilegal, según la AEE, tiende a aumentar.

Recientemente se aprobó una nueva directiva sobre los equipamientos electrónicos (DEEE) cuyo objetivo es frenar estas exportaciones aplicando la responsabilidad de dicha ilegalidad a los exportadores y no a los funcionarios de aduanas como hasta ahora se ha venido haciendo.

Los controles deben ser mucho más intensos y rigurosos, cada año se envían desde Europa a Asia o África aproximadamente entre 250.000 y 1,3 millones de toneladas de desechos electrónicos de alta toxicidad Estos transportes se suelen realizar en barco.

Los países europeos exportan sus residuos cada vez en mayor cantidad. Pero si el comercio mundial de residuos no peligrosos puede resultar positivo debido a que se fomenta su aprovechamiento, no hay que olvidar que vivimos en un mundo en el que los recursos son cada día más limitados. La prioridad sería que Europa limitara la producción de residuos de forma considerable”, afirma Jacqueline McGlade, directora ejecutiva de la EAA.

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