Los abonos químicos pasan factura

Los abonos químicos pasan factura

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La agricultura industrial busca, ante todo, obtener beneficios económicos lo más rápido posible. Para ello utiliza una serie de abonos químicos de síntesis, en su mayoría derivados del petróleo, que hacen que la tierra acabe extenuada. Esta producción industrial tiene unas consecuencias extremadamente graves para la tierra, el agua y el medioambiente, por no hablar de la salud de los agricultores que utilizan estos productos. Un reciente estudio ha demostrado que los beneficios logrados mediante el uso de estos químicos son inferiores a los costes y al impacto negativo que generan. Además del impacto sobre la salud y el medioambiente, el uso de química de síntesis en la agricultura supone un gasto económico insostenible.

Los costes derivados del impacto sobre la salud y el medioambiente de los abonos nitrogenados son dos veces mayores que los beneficios generados por el uso de los mismos en la agricultura. Según un reciente estudio presentado durante una conferencia internacional en Edimburgo, el coste estimado alcanza cifras de entre 70.000 y 230.000 millones de euros. El primer estudio “Evaluación europea del nitrógeno (ENA)” revela unos resultados desconcertantes: analizados los costes que se derivan del impacto sobre la salud y el medioambiente del nitrógeno, éstos doblan a los beneficios de la agricultura. El balance es contundente: el uso de estos productos genera enormes pérdidas económicas para el conjunto de la sociedad.

Por primera vez en Europa, los expertos han llevado a cabo un análisis de los costes financieros de los efectos del nitrógeno y sus derivados sobre la salud humana y sobre el medioambiente. El coste se estima entre los 150 y 735 euros por persona y año

Los abonos nitrogenados suponen un riesgo medioambiental para las zonas en las que son utilizados. Este tipo de abonos químicos generan, a simple vista, unos resultados asombrosos en la agricultura, aumentando el rendimiento de los cultivos. En Europa, el uso masivo de este tipo de abonos ha multiplicado por tres el nivel de nitrógeno en la atmósfera. Esta contaminación por nitrógeno se encuentra presente en forma de partículas y, en zonas en las que el uso de estos abonos es habitual, puede reducir la esperanza de vida humana varios meses. Para conseguir emitir un diagnóstico eficaz sobre este fenómeno, se ha requerido la opinión de 200 investigadores de 21 países diferentes. Estos investigadores exponen asimismo las soluciones para reducir estas emisiones y su impacto sobre los ecosistemas. Entre otras recomendaciones, los científicos aconsejan disminuir el consumo de carne, considerado actualmente como muy importante ya que supera en un 70% las recomendaciones de los expertos en nutrición.

El estudio subraya que un cambio de hábitos alimentarios podría reducir considerablemente el uso de productos nitrogenados ya que, actualmente, un 80% de estos productos se usan en la producción de alimentos para el ganado. Además del cambio de hábitos alimentarios, es necesario un cambio de métodos agrícolas que eviten el uso de estos químicos de síntesis, de los que la agricultura actual es enormemente dependiente, y los sustituyan por compuestos minerales y orgánicos, desarrollando unos métodos más eficaces y sostenibles.

Actualmente en Europa, aproximadamente diez millones de ciudadanos beben agua potable cuyos índices de nitratos superan el umbral reglamentario. Un consumo regular de este agua multiplica los riesgos de contraer cáncer. Por otra parte, el nitrógeno es el causante de la pérdida del 10% de la biodiversidad en más de la mitad de bosques europeos.

Fuente

The European Nitrogen Assessment

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