Lebrija, por un algodón limpio

Lebrija, por un algodón limpio

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En Europa se levantan cada vez más voces que se oponen al cultivo de transgénicos. Como ocurre casi siempre, quienes cuentan con una información veraz sobre la materia muestran una oposición más contundente, mientras que los intereses económicos desprecian los impactos sobre el medioambiente y los aspectos sociales que conlleva la introducción de ciertas prácticas de cultivo. En algunos estados, sin embargo, los gobiernos comienzan a aplicar el principio de precaución: hace unos días el Ministro francés de Agricultura, Bruno Le Maire, anunciaba que su gobierno continuaría con la prohibición temporal del cultivo del maíz transgénico MON810, de la multinacional Monsanto. La principal causa de dicha prohibición era, según el ministro francés, la protección del medio ambiente. Aquí, en España, el panorama es bastante más ambiguo: el Ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, aseguraba recientemente en Bruselas que los cultivos de organismos genéticamente modificados son fundamentales para la garantizar la seguridad alimentaria. De esta forma, cuando las grandes multinacionales llegan al campo prometiendo mejores cosechas y menor utilización de pesticidas, España es el único país europeo que les abre las puertas sin ningún tipo de debate previo. A pesar de todo, en lo referente al cultivo del algodón, España supone una excepción en el mundo entero: junto con Grecia e Italia, es uno de los pocos lugares adonde aún no han llegado el algodón transgénico y todos los daños colaterales que supone su cultivo. En Andalucía, la mayor región productora de algodón de toda España, saben que no pueden caer en los errores que se han cometido en el sector de la alimentación. En lugar de dejarse engañar por los cantos de sirena, agricultores y ecologistas trabajan de la mano para encontrar una alternativa más económica, ecológica y saludable y para evitar la entrada del algodón transgénico en España. Ladyverd.com y SlowFashionSpain se trasladaron a Lebrija para charlar con miembros de COAG Sevilla y representantes de la cooperativa Las Marismas sobre el presente, pasado y futuro de esta actividad.

Andalucía es el líder español en cuanto a superficie de producción ecológica, con 877.000 hectáreas de este tipo de cultivo. Sus principales clientes, los países centroeuropeos, ya se han declarado en contra de los transgénicos y los agricultores andaluces saben no puede permitirse el contagio de sus cultivos por parte de OGMs. También saben que la coexistencia entre los dos tipos de cultivo no es posible ya que, una vez existe un cultivo de transgénicos en las cercanías del cultivo ecológico, la contaminación es inevitable, pues ocurre a través de los insectos polinizadores y el viento, para quienes no existen fronteras. Por estos motivos, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Andalucía, COAG Andalucía, convocaba el pasado 23 de febrero 2012 una manifestación en la que miles de ciudadanos manifestaban su rechazo a los transgénicos “con fundamentos económicos, agronómicos, ambientales, de mercado y de salud de los consumidores”. Los acontecimientos ocurrían después de que la comercialización de la miel española sufriera el bloqueo por parte de Europa debido a que se habían hallado restos de transgénicos en ella. La cuestión del algodón «El algodón es el motor económico de Andalucía», nos cuenta José Antonio García, Secretario Provincial de COAG Sevilla. «Este cultivo da de comer a 140 pueblos. Hace veinticinco años se hacía de una forma muy intensiva, utilizando muchos productos fitosanitarios muy agresivos, que ahora están prohibidos. Entre otros métodos se utilizaba un acolchado de plástico, con todas las implicaciones medioambientales que ello supone… Ahora las cosas han cambiado mucho». Solamente en Andalucía hay unas 60.000 hectáreas de cultivo de algodón y, en la Cooperativa Las Marismas de Lebrija, llevan ya años cultivando esta materia prima de forma integrada, método que permite lograr enormes ahorros en fertilizantes (este método utiliza un 30% menos), en productos fitosanitarios (un 90% menos) y en consumo de agua (un 40% menos de agua).

Instalaciones de hilatura ahora cerradas en Las Marismas de Lebrija

El cultivo del algodón, que en todo el país supone el sustento de 6.500 familias, se ha visto reducido en más de un 30% debido a la modificación de las ayudas europeas, que se han desligado de la producción. Desde COAG, convencidos de que el futuro del algodón no pasa por introducir el transgénico, sino por producir un producto diferenciado y de calidad, con una denominación de origen característica que aporte confianza al consumidor, siguen luchando por desarrollar alternativas que garanticen el futuro del cultivo y del tejido socioeconómico vinculado a él. Así, los investigadores de COAG Sevilla, con ayuda del IFAPA, pasaron cuatro años analizando técnicas de cultivo ecológico del algodón mediante las que abaratar el coste de su cultivo aplicando métodos respetuosos con el medio ambiente: cultivando plantas que atraen a la fauna aliada, que elimina de forma natural las plagas, y mediante trampas de luz alimentadas con placas solares. Tras este periodo de estudio de nuevos métodos ecológicos de cultivo del algodón, el estudio fue enviado a la UE para informar sobre los avances conseguidos. «En Andalucía el agricultor ha comprendido el concepto de “fauna aliada”, esos bichitos que funcionan como depredadores de las plagas», nos explica Alberto Calderón, del área de producción ecológica de los Servicios Técnicos de COAG Sevilla. «Algo que tenemos bien claro es que el uso de pesticidas no es selectivo, es decir, también acaba con esa fauna aliada, por lo que es un arma de doble filo. En nuestro ensayo tampoco utilizamos exfoliantes químicos y los resultados fueron bastante aceptables en cuanto a pureza del material.» Jesús Valencia, presidente de la Cooperativa Las Marismas de Lebrija, sabe que España y Grecia, los mayores productores de algodón en la UE y cuya producción conjunta no alcanza el 2% del total mundial, suponen un reducto ante el avance mundial del algodón transgénico. «El algodón que producimos se exporta y se elabora en otros lugares, donde se vende con un sello que lo identifica como algodón no transgénico». Él es consciente de que los cultivos de Las Marismas proporcionan un producto de calidad, casi único. «Estamos dispuestos a dar un paso adelante y empezar a cultivar el algodón de forma ecológica», continúa, «pero no podemos permitirnos que los precios de compra queden expuestos a los caprichos del mercado». Lamentablemente, en un lugar donde antes se contaba con varias instalaciones desmotadoras de algodón y dos fábricas de hilatura, ahora, debido a la deslocalización de las fábricas de elaboración, no puede darse ese valor añadido a la materia prima que con tanto mimo cultivan y cosechan. En la disposición de los agricultores a cultivar un algodón de gran calidad y diferenciado, en los recintos de las fábricas ahora cerradas, en los antiguos trabajadores de las mismas, que aún cuentan con los conocimientos para reiniciar su actividad, en los telares de toda España, alimentados por un algodón importado… En todos estos factores encontramos los indicios de que bastaría un impulso que uniera todos los puntos para que la actividad del algodón ecológico brotara con fuerza en España.

Sobre el algodón transgénico

Ver informe de COAG Sevilla sobre los métodos de cultivo del algodón ecológico

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