Las cocinas de Microsol, una empresa social y medioambiental

Las cocinas de Microsol, una empresa social y medioambiental

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Qori Q’oncha es un proyecto dedicado a la sustitución de las cocinas tradicionales en los hogares de Perú por cocinas mejoradas. Estas nuevas cocinas, que canalizan el humo tóxico al exterior de la vivienda y logran un ahorro considerable del consumo de leña, ayudan a mejorar la salud de las personas y a cuidar del medioambiente.

En los andes peruanos, las mujeres cocinan sus alimentos en los fogones abiertos dentro de sus hogares. Esto implica no solamente que los habitantes de la vivienda respiren los humos tóxicos procedentes de la combustión de la madera, sino que, además, se consume mucha más leña de lo necesario. Arthur Laurent se dedica desde hace años a la aplicación de técnicas ecológicas en la construcción de cocinas en diversos países de Sudamérica, así como a la financiación de proyectos mediante microcréditos. Este experto coordinador de iniciativas por el desarrollo se percató del potencial del mercado internacional de emisiones para lograr financiación de sus proyectos “limpios” en los países en vías de desarrollo. Estos proyectos, que hasta entonces sólo podían llevarse a cabo gracias a las aportaciones económicas voluntarias a las diversas ONGs, podrían conseguir su autofinanciación.

De esta forma nació la empresa Microsol que, fundada en 2008 y con sede en Francia, ejerce de consultora para divulgar conocimientos técnicos y económicos y apoyar a las personas que deseen poner en marcha proyectos en el ámbito social y medioambiental. El proyecto Qori Q’oncha de Microsol pretende lograr su propia financiación mediante la aplicación de un Proyecto de Actividades del mercado internacional del carbono. En este caso, la empresa difunde la técnica de construcción de cocinas mejoradas para lograr una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el Perú.

Este tipo de cocinas, construidas mediante materiales ecológicos, tales como paja, hierba y polvo de coco, así como cristales para aumentar la retención de calor del horno, reducen el tiempo de cocción de los alimentos y propician un aire más limpio en los hogares, ya que, con la ayuda de una chimenea, el humo se lanza a la calle y deja de formar parte del ambiente del hogar y de intoxicar a sus habitantes. “Los niños ya no se ponen tan enfermos, yo me siento mucho mejor”, explica Elma Gida durante la visita de Arthur Laurent a su hogar. El consumo de leña se reduce de esta forma de un 30% a un 50%, lo supone una importante ayuda económica para las familias y, por consiguiente, colabora en la lucha contra la desnutrición infantil en el país andino. El proyecto, que comenzó en el año 2008 en la región de Ancash, se expandió durante el año 2009 a todo el país, y tiene proyectada la construcción de un millón de cocinas mejoradas en los próximos siete años, lo que implicaría un ahorro de 7 millones de toneladas de emisiones de CO2. Qori Q’oncha se dedica asimismo a informar a los habitantes de los pueblos sobre la necesidad de conservar los árboles de la zona.

La tala selectiva disminuye la erosión de la tierra y colabora con la gestión agrícola. La construcción de hornos ha traído consigo la concienciación medioambiental a los pueblos donde, ahora, por cada árbol que se tala se plantan dos o tres nuevos. Ver vídeo de Deutsche Welle.de (en alemán)

 

 

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