Las ciudades ante el desafío del cambio climático

Las ciudades ante el desafío del cambio climático

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Según el libro verde del Banco Mundial en su edición de 2009, las ciudades, auténticos pulmones económicos y grandes emisores de gases de efecto invernadero en todo el mundo, representan un factor clave del calentamiento global y de su atenuación. Este pequeño libro consiste en una recopilación de estadísticas de todo un año relativas al medioambiente.Uno de cada dos habitantes del planeta vive hoy en día en una ciudad. Para el año 2050, se espera que la población urbana constituya el 70% del total mundial. La creciente urbanización, que en los próximos 20 años contará con un crecimiento del 90% en los países en vías de desarrollo, está transformando el paisaje rural en urbano. Este aumento de superficie de las ciudades conllevará un aumento de su demanda energética, que hoy en día se satisface en un 72% a base de combustibles fósiles, los mayores contribuyentes a las emisiones de gases de efecto invernadero. Los poderes públicos pueden desempeñar un papel esencial en la mejora de la eficiencia energética y la reducción de emisiones de dióxido de carbono. Un ejemplo de políticas de mejora a este respecto son las llevadas a cabo en Alemania y Suecia en los últimos 40 años, durante los que ambos países lograron una reducción significativa de sus emisiones de dióxido de carbono por habitante. A medida que la urbanización aumenta en países como China o India, es de esperar que también aumenten sus emisiones, pero, si saben aprovechar la experiencia de Alemania y Suecia, no llegarán a los niveles de los países desarrollados.

Unos 360 millones de habitantes de zonas costeras están expuestos a una crecida del nivel del agua de los océanos que podría alcanzar un metro en este siglo.

Las ciudades con mayor densidad de población son menos contaminantes que aquellas cuyo urbanismo es más disperso, ya que éstas requieren una mayor superficie por número de habitantes y, además, el consumo energético y el coste de las infraestructuras y los servicios municipales son superiores. Las ciudades con mayor densidad de población requieren menos gasto energético para el transporte y pueden proveer de acceso a sus servicios por un coste inferior. Por otro lado, en los países que favorecen el uso del transporte particular, la relación del consumo energético por pasajero y kilómetro es muy superior a aquellos países que cuentan con infraestructura para el transporte público y el transporte no motorizado. A medida que aumenta la densidad de población, los ciudadanos tienden a hacer mayor uso del transporte público y del transporte no motorizado, lo que reduce la tasa de emisiones per cápita. Merece la pena destacar políticas urbanas que favorecen la descontaminación del aire, tales como las que colaboraron con la enorme reducción de partículas PM10 en los países desarrollados en el periodo 1990-2005. Esta mejora de la calidad del aire puede deberse a la suma de una serie de factores como la introducción de incentivos para sustituir el consumo de diesel por gas natural, las mejoras de la calidad de combustibles y vehículos y la concienciación del ciudadano del impacto que causa la contaminación sobre la salud pública. Ver informe completo

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