La sociedad civil alemana sustenta la Inversión Social y Responsable (ISR)

La sociedad civil alemana sustenta la Inversión Social y Responsable (ISR)

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A pesar de la crisis económica, el número de asistentes a las jornadas sobre Inversión Social y Responsable (ISR) de la ciudad de Friburgo ha ratificado el crecimiento de los productos financieros éticos alemanes.

Sin embargo, las cifras reales delatan que aún queda mucho por hacer. De los 4.500 millones de euros que se mueven en el mercado alemán de inversiones financieras, sólo un 2% corresponde a la ISR, según comenta Gerhard Schick, portavoz de los verdes alemanes en el “Bundestag” para asuntos financieros, una de las voces de la política alemana que más promociona la inversión ética. Para el portavoz de los verdes, “el problema no reside en la oferta, sino en la falta de formación y sensibilización del personal bancario. La demanda surgiría si las condiciones fueran satisfactorias”. Según un estudio de 2007, un 70% de los encuestados ignoraba la existencia de productos financieros éticos. A pesar de que el 85% no había recibido ninguna oferta por parte de su banco privado, más de la mitad se declaraba dispuesto a invertir según criterios sociales y medioambientales. Al contrario de lo que ocurre en Francia, donde un número creciente de bancos ofrece a sus clientes la posibilidad de invertir en productos éticos o medioambientales, en Alemania, las cajas de ahorro no ofrecen prácticamente ningún producto ISR a sus clientes. La esfera política, el entorno sindical e institucional, ignoran los retos y desafíos relacionados con la finanza socialmente responsable.

Son los inversores privados quienes sustentan y dinamizan el mercado de la ISR.

Según explica Jörg Weber, redactor jefe de la revista alemana sobre finanzas responsables “Ecoreporter”, “Son los inversores privados los que, por pura convicción personal, crearon una base estable para el mercado de ISR alemán a finales de los años 90. Por ejemplo, invirtiendo en la energía eólica. Son ellos los que aún dinamizan el mercado.” El GLS Bank, el banco pionero de los bancos éticos alemanes, registra una entrada masiva de nuevos clientes. “Cada mes contamos con 1.000 nuevos clientes, explica Christof Lützel, portavoz del GLS Bank. “Estamos ante un movimiento con fundamento y duradero. Muchos querían cambiar la banca sin conseguirlo. La crisis les ha dado el empujón necesario, están hartos.” Entre los nuevos clientes figuran las fundaciones, que llegan al banco con sumas cercanas a los 30 ó 40 millones de euros para que este los gestione. Este es un fenómeno nuevo para la banca ética. GLS, con sede en Bochum, registra en la actualidad una cifra de negocio de 1,3 millardos de euros y un crecimiento de un 28%. Para enfrentarse a esta nueva situación, el banco GLS ha reforzado sus equipos. “Hace diez años, éramos 40 empleados. En estos momentos somos 230 y se prevé contratar otro importante número de trabajadores hasta 2010”, comenta Christof Lützel.

Por primera vez en su historia, el banco prepara una gran campaña publicitaria para “pasar a la ofensiva” Además de particulares y fundaciones, las instituciones religiosas también se apuntan a la ISR, pese a la disminución de las aportaciones voluntarias a través de la casilla de la declaración de la renta, y en especial a raíz del reciente escándalo en que se vio involucrado el banco católico “Pax Bank”. Dicho banco se vio obligado a vender valores por un importe de 1,6 millones de euros que estaban invertidos en fondos de la industria armamentística, de los anticonceptivos y del tabaco. Refiriéndose a este escándalo, Christof Lützel exlica que ”hace algunos años, este asunto no habría suscitado muchas reacciones. Ahora, es un gran escándalo. Y esto también es una novedad”.

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Ecoreporter (Alemán)

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