La sed de nuestro mundo

La sed de nuestro mundo

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El agua es un recurso natural en peligro. Si en los países ricos basta con abrir el grifo para obtener este preciado bien, en el mundo hay miles de millones de personas para quienes el acceso al agua y al saneamiento higiénico es un sueño. El ciudadano debe concienciarse de la enorme cantidad de agua necesaria para fabricar cualquier bien de consumo, desde alimentos hasta ropa. No obstante, si bien es necesario y positivo que el ciudadano tome conciencia de su consumo, más importante si cabe es el papel de las industrias y las grandes multinacionales. Además de la cantidad de agua que contaminan con actividades insostenibles, la industria ha echado el ojo al agua al igual que está haciendo con las tierras de cultivo para convertirla en un producto. La mercantilización del agua significará que un recurso natural pase a ser un producto gestionado por una empresa privada cuyo objetivo es rentabilizar al máximo su actividad, por lo que muchas personas se verán privadas de un derecho básico. “La Sed del Mundo” es el nuevo documental de Yann Arthus-Bertrand, autor de “Home”. Su nuevo trabajo trata de despertar la conciencia de los ciudadanos sobre la seria amenaza para la humanidad que significa la escasez del agua.

«La sed del mundo», el último documental del autor francés Yann Arthus-Bertrand, fue presentado a mediados de marzo durante el pasado Forum Mundial del Agua, que se celebró en Marsella. En poco más de dos horas, el documental revela los retos relacionados con el agua, un recurso vital y escaso. El documental, mediante una fotografía impactante, busca sobre todo despertar la conciencia del consumidor y alertar de las dramáticas consecuencias que conllevaría una falta de concienciación colectiva.

El 28 de julio de 2008, la Asamblea General de la ONU reconoció el derecho al agua potable, salubre y limpia como un derecho fundamental esencial en el pleno ejercicio del derecho a la vida y de todos los derechos del hombre

Actualmente existen en el mundo 800 millones de personas sin acceso al agua potable. 2.000 millones de personas tienen acceso al agua potable y a instalaciones sanitarias. El resto, 4.000 millones de personas, sueña con vivir de la misma forma que vivimos en los países desarrollados, un imposible ya que, si bien la Tierra está cubierta en más de un 70% de agua, el agua potable de la que disponemos anualmente, según revela el documental, equivale a 23.000 km3, el volumen de agua del lago Baikal en Siberia. La difícil realidad que está viviendo este vital recurso natural es algo complicado de hacer ver a la sociedad de los países ricos, donde a los ciudadanos les basta con abrir el grifo para gozar de agua potable por un reducido precio. El director francés desea despertar el sentido común en un mundo que derrocha inmensas cantidades de agua de forma inútil. El agua es escasa y ello provoca conflictos entre naciones, como ocurre en Oriente Próximo entre Israel, Palestina, Siria y Jordania, países cuya necesidad de agua es muy superior a la que le proporcionan sus recursos. Además, la fuerte presión demográfica, el cambio climático y la mala gestión de los recursos existentes agravan sobremanera el problema.

“La sed del mundo” muestra mediante imágenes apoyadas por cifras la cantidad de agua necesaria para fabricar los productos que consumimos en nuestra vida cotidiana. De esta forma averiguamos que un kilo de manzanas necesita 1.000 litros de agua, un pantalón vaquero 11.000 y un kilo de carne roja 15.000.

La agricultura industrial y el crecimiento demográfico, que propiciará la necesidad de producir más cantidad de alimentos, suponen un verdadero reto para la humanidad. En los últimos 50 años se han triplicado las extracciones de agua de las capas freáticas, el volumen de algunos de estos lagos subterráneos no renovables ha alcanzado un punto crítico. Las crecientes necesidades agrícolas provocan que muchos países se dirijan hacia otros países que disponen de tierras fértiles para explotarlas en régimen de alquiler o comprarlas. Esto ocurre especialmente en África, donde muchos cultivos intensivos están exclusivamente dedicados a producir alimentos para la exportación. Este comercio de tierras y agua (no hay que olvidar que los compradores de tierra agotan hasta el fin el agua subterránea que albergan los pozos existentes en la propiedad) ha pasado de 20 millones de hectáreas en 2009 a más de 70 millones en la actualidad. El documental, que se emitió en la televisión pública francesa el 20 de marzo 2012, podrá verse gratis en Internet.

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