La rica basura suiza

La rica basura suiza

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El mundo entero tiene un grave problema debido a la creciente cantidad de residuos, tanto domésticos como industriales, que se generan. En algunas naciones, la gestión de dichos residuos es ya uno de los principales asuntos de sus responsables políticos. Lo ideal es no generarlos, pero una vez se ha rechazado algo y arrojado a la basura, estos objetos pueden repararse, reciclarse e incluso volverse a utilizar. El caso suizo es especialmente llamativo, la Oficina Federal para el Medio Ambiente (OFEV) del país alpino llevó a cabo en 2012 un estudio sobre la composición de la basura que los ciudadanos generan. El resultado fue sorprendente: la quinta parte de las materias encontradas en la basura era perfectamente aprovechable.

basura en Suiza

Llevar a cabo una recogida selectiva de basuras y aprovechar cuanto se pueda son dos imperativos para lograr solucionar este tremendo problema. La reutilización y el aprovechamiento de materias desechadas por los hogares y las industrias contribuyen a reducir la contaminación y son un alivio para la economía de ciudades y pueblos. Desde 1982, en Suiza, la OFEV realiza cada diez años un análisis de la composición de basura., este último incluye también los residuos alimentarios por separado.

Los resultados revelan que la basura contiene muchos materiales perfectamente reciclables y que dos tercios de las materias encontradas son residuos orgánicos que pueden compostarse o”metanizarse”. El estudio sugiere que la recogida selectiva de residuos aprovechables puede desarrollarse hasta el punto de poder cerrar el ciclo de las materias y contribuir de esta forma a la conservación de los recursos naturales necesarios para volver a fabricar objetos similares. Este es el objetivo del Plan de Acción Economía Verde, que desde marzo de 2013 prevé la adopción de medidas en el sector de las materias primas y residuos.

El análisis revela también las enormes diferencias de cantidad de residuos por persona y año. En el ámbito rural se genera mucha menos cantidad de residuos que la media nacional mientras que las zonas turísticas son las que más residuos producen. Por otro lado, las tasas e impuestos también influyen de forma determinante en la cantidad y el tipo de residuos generados. Aquellas comunidades que optaron por introducir una tasa que grave la basura en función del peso de la misma, producen una media de 80 kilos menos de residuos por habitante y año. Estos impuestos responden al principio de que “quien contamine que pague”. En las comunidades donde se aplica esta tasa especial se contabiliza mucho menos vidrio, periódicos y cartones en los contenedores. En Suiza aproximadamente un 20% de la población vive en lugares donde no se aplica la tasa sobre los residuos generados. El plan de Economía Verde prevé ir introduciéndola progresivamente en todo el país. Con esta tasa implantada en todo el territorio nacional, se conseguirían aprovechar entre 11.000 y 20.000 toneladas más de papel y cartón y entre 4.000 y 12.000 toneladas de vidrio que, actualmente, acaban en los contenedores y suponen la misma cantidad de recursos que se pierden. Hoy en día, en Suiza se contabilizan 5,6 millones de toneladas de residuos urbanos cada año, aproximadamente 690 kilos por persona. De estos residuos, sólo se recogen de forma selectiva 2,8 millones de toneladas que posteriormente se vuelven a aprovechar. La otra mitad se incinera en fábricas de incineración de residuos domésticos que producen calor para la calefacción urbana.

El último análisis de la composición de la basura reveló que una sexta parte de los residuos son alimentos, es decir, cada ciudadano helvético genera más de 30 kilos de residuos alimentarios por año. En todo el país esta cantidad asciende a 251.000 toneladas de las que 15.000 son carne y pescado y las restantes 236.000 diferentes alimentos. El pescado fresco y la carne suponen un 1% del contenido de la basura. Los otros alimentos, esencialmente intactos, son pan, frutas y verduras, un 10% son restos de comidas y prácticamente un 20% son productos caducados. Estos alimentos encontrados en los contenedores de basura son sólo una parte del derroche total. Según estimaciones recientes, un tercio de los alimentos acaba en el cubo de basura. La mitad de estos alimentos se rechaza durante el proceso de producción, el resto durante el consumo. Estas cifras se refieren a los hogares, pero hay que tener en cuenta los residuos orgánicos y alimenticios que genera la restauración y que podrían ser aprovechados.

Economía verde

El Plan de Acción Economía verde que aprobó el consejo federal en 2013 contiene, entre otras medidas, planes de acción en cuatro sectores: consumo y producción, residuos y materias primas e instrumentos transversales e información.
La eliminación de materias primas puede causar considerables daños al medio ambiente. Si se logra un uso adecuado y eficaz de dichas materias y se consigue cerrar el círculo de vida de las mismas, los residuos ganarán en importancia pasando a ser un nuevo recurso. La producción de bienes de consumo se debe realizar con el mínimo posible de materias primas con el fin de reducir la producción de residuos.

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