La revolución verde de la moda: ¿convicción o negocio?

La revolución verde de la moda: ¿convicción o negocio?

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El sector de la moda quiere acabar con los estilos o productos que, a cambio de aliviar la conciencia de quien los viste, obligan a olvidar el apartado estético. La moda ecológica se ganó quizá merecidamente la fama de “poco elegante”. Ahora, los diseñadores de prestigio se apuntan a la corriente y quieren emparejar belleza y atractivo con responsabilidad. Un creciente número de clientes lo demandan, la moda está llevando a cabo su particular revolución ecológica. Pero, ¿se trata de un auténtico despertar de la conciencia o simplemente de una estrategia para seducir a los nuevos tipos de consumidor? Mira a tu alrededor y te darás cuenta de que, de pronto, todo es ecológico. Anuncios de sartenes, coches y muebles “naturales”, “biológiocs” o “ecológicos” invaden nuestro día a día. Y es que el consumidor empieza a exigir otro tipo de productos menos dañinos con el medio ambiente y más respetuosos con el ser humano y las empresas están tratando de añadir un matiz verde a sus productos para canalizar este tipo de demanda. En este contexto, la moda no va a ser menos que la alimentación, la cosmética o el transporte. Este sector es uno de los más dinámicos e innovadores y por ello constantemente surgen iniciativas basadas en planteamientos completamente diferentes a los que históricamente rodearon a ese mundo, en especial en lo referente al respeto medioambiental y a la responsabilidad social corporativa. Sin embargo, muchas de las etiquetas que se apropian las empresas están muy lejos de reflejar la realidad que se esconde tras los productos que venden. La industria de la moda aún tiene un inmenso margen para mejorar una imagen dañada por numerosos casos de injusticias sociales y medioambientales que se dieron y que, lamentablemente, aún se dan. Muchas marcas, especialmente las más grandes y conocidas, están llevando a cabo campañas de marketing dirigidas a mejorar su imagen ecológica y social. En un sector en el que la deslocalización de la producción es prácticamente masiva, estos gestos y el compromiso medioambiental y social pueden resultar fácilmente identificados por el consumidor como pura estrategia para ganar un futuro que se les escapa. Entre la maraña de certificaciones (algunas ambiguas, otras demasiado extensas en sus concesiones, algunas incluso creadas por las propias marcas que las llevan) el consumidor debe saber que apostar por lo sostenible implica también apoyar a las economías locales, los materiales no contaminantes y un diseño duradero en el tiempo. En España, las iniciativas de pequeños emprendedores continúan floreciendo y ofreciendo al consumidor un producto cada vez más apreciado.

La pasarela de moda ecológica EcoFashion es una iniciativa de la feria Biocultura. La primera feria de productos ecológicos que se organizó en España, tras 27 años acercando los productos ecológicos y el consumo responsable en el campo de la alimentación a los consumidores en España, se ha dado cuenta de que es el momento de extender su actividad a otros sectores como son la moda y la cosmética. Ese es el motivo de la creación de las plataformas EcoFashion y Red Ecoestética: ampliar el panorama de la sostenibilidad y la ecología a todos los aspectos de la vida. La segunda edición de EcoFashion tuvo lugar el 4 de mayo de 2012 en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Ladyverd.com tuvo ocasión de hablar con Alice Sunçais, directora de EcoFashion:

¿Qué es Ecofashion? Ecofashion es una plataforma de unión entre proveedores y diseñadores del mundo de la sostenibilidad. Es un evento que desde su nacimiento, el año pasado, ha tenido muy buena acogida. Se ve que existe una gran necesidad de moda ecológica, pero aún estamos un poco perdidos, no sabemos muy bien cómo hacerlo. Por eso en Ecofashion no nos queremos centrar exclusivamente en el desfile, sino que hemos organizado una charla de introducción a la moda sostenible y un encuentro de networking después del desfile, para que los profesionales puedan encontrarse e intercambiar sus experiencias, plantear sus dudas, sus propuestas… ¿Cómo escogéis a los diseñadores para el desfile? Es un tema muy complejo. En Ecofashion contamos con diseñadores que enfocan sus creaciones más hacia el mundo de la artesanía y otros que se centran más en lo puramente ecológico. Procuramos que cuenten con certificados, pero este también es un tema muy controvertido, porque las certificaciones cuestan mucho dinero y los diseñadores no siempre están de acuerdo con los criterios de selección, a menudo demasiado laxos. Para nosotros es imprescindible conocer la proveniencia de las materias primas. Pero también somos conscientes de nuestras limitaciones, de que tenemos que ir aprendiendo con cada convocatoria, ya que el camino hacia la sostenibilidad está lleno de trampas y no existe una sola respuesta a cada pregunta. ¿Qué criterios son importantes en la moda sostenible? En primer lugar reducir el número de colecciones. El actual ritmo de temporadas es absolutamente insostenible además de muy estresante tanto para el diseñador como para el consumidor. Para mí es imprescindible que el consumidor haga una reflexión sobre qué necesita realmente, que escoja sus prendas de forma cuidadosa con respecto a su realidad diaria y sus principios y no consuma por consumir, siguiendo unos parámetros que le marcan las tendencias. Soy muy amiga del minimalismo en el vestir. Y bueno, hacer hincapié sobre la importancia de la información. En Bangladesh, de donde provienen gran cantidad de las prendas que utilizamos a diario, la esperanza de vida es de 40 o 45 años, y hay tantísima gente que la industria textil trata a sus trabajadores como piezas de repuesto. Cuando una se gasta, se compra otra. El consumidor debe ser consciente de estas realidades, como debe saber que la ropa que lleva está cargada de sustancias químicas debido a los procesos de producción.

Por eso hemos subtitulado el evento “Trust what you wear”. Conocer el origen de tus prendas es la mejor forma de confiar en lo que llevas puesto. ¿Cómo habéis enfocado el desfile? Tuvimos la suerte de contar con la colaboración de los estudiantes del grado de diseño de la Universidad de Barcelona. Ellos tienen una nueva asignatura llamada “Diseño Experimental” durante la que se han dedicado a la creación de la escenografía con ayuda de materiales reciclados. Por otro lado, las modelos han sido peinadas y maquilladas con productos ecológicos, y todas las bebidas del cóctel son ecológicas. Con respecto a las tarjetas, programas, etc. todo ha sido impreso en papel de piedra y con tintas de soja, que son biodegradables. ¿Cómo ves el futuro de Ecofashion? Tenemos muchos planes. Queremos crear una plataforma online y estamos pensando en ampliar el evento a dos temporadas, invierno y verano, coincidiendo con las ferias de Madrid y Barcelona. Pero todavía estamos trabajando en ello…

Cultivos ecológicos, fibras recicladas, tintes lo menos contaminantes posibles y tiendas diseñadas de forma ecológica forman esta revolución verde y sostenible que avanza sin pausa en la moda. Las empresas, conocedoras de que el cultivo del algodón es uno de los más contaminantes (con sólo un 2,4% de la superficie de cultivo, el algodón consume el 24% de todos los pesticidas), se apresuran a apoyar el cultivo ecológico de esta fibra tan necesaria en la moda en India, Madagascar, etc. El consumo de agua se reduce al máximo y el lavado de vaqueros mediante chorreo de arena se prohíbe, la industria se adapta a las nuevas circunstancias y estos cambios se anuncian con especial efusividad. Gestos verdes Pese a que el consumidor es cada vez más consciente de su contribución para mejorar el medioambiente y la salud del planeta, a la hora de comprar un artículo ecológico, especialmente una prenda de ropa, aparece el problema del precio y esto hace que se frenen muchas iniciativas pequeñas cuyos métodos y prácticas, a diferencia de los de las grandes multinacionales, sí son verdaderamente ecológicos y locales. Para luchar contra el fraude del ecoblanqueo o greenwashing, que esconde prácticas que chocan frontalmente con las bases de la sostenibilidad y la ecología, el consumidor debe elegir cuidadosamente los productos que compra, prestando especial atención al fomento de la economía local y el respeto al medio ambiente. Tal y como afirma la creadora de la plataforma de formación sobre moda ética y sostenible “Slow Fashion Spain”, Gema Gómez, “solamente aquellas empresas que llevan implícito en su ADN los códigos de conducta y métodos de producción sostenible merecen la confianza del consumidor concienciado”.

Slow Fashion Spain EcoFashion BNA 2012

Próxima edición de Biocultura

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