La polinización en la alimentación y la salud

La polinización en la alimentación y la salud

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El declive de los polinizadores supone un gravísimo problema para la producción de alimentos. La polinización mediante insectos como abejas y sírfidos contribuye al crecimiento de dos tercios de los cultivos de todo el mundo destinados a la producción de alimentos. Por otra parte, la mayoría de especies vegetales silvestres dependen directamente de la polinización. Por todo ello, la actual tendencia de desaparición de abejas puede acarrear graves consecuencias para la producción de alimentos. Los agricultores de la región china de Sichuan consiguen la polinización de las flores de sus manzanos con la ayuda de bastones polinizadores fabricados con plumas de pollo y filtros de cigarrillos. En esta región, el uso abusivo de pesticidas desde los años 80 ha llevado a la desaparición masiva de las abejas, unos insectos que llevaban más 3.000 años contribuyendo al desarrollo de la agricultura sostenible. Este ejemplo de Sichuan no es, desgraciadamente, algo único: en diversas regiones en el mundo entero, incluyendo Europa, se registra un alarmante descenso del número de polinizadores.

Científicos de la Universidad alemana de Wurzburgo han venido observando el considerable declive de las poblaciones de polinizadores y de las funciones de polinización en los sistemas agrícolas tanto de climas tropicales como templados. Esta regresión se presenta de forma especialmente preocupante en Europa, donde se generan 22.000 millones de euros de los 153.000 que mueve la producción agrícola mundial. Esta producción depende directamente de la polinización de los insectos, por lo que el declive de sus poblaciones puede suponer un grave problema no sólo para la producción de alimentos y el correspondiente aumento de precios de los mismos, sino también para la salud de los consumidores, debido a que tanto frutas como hortalizas pueden verse afectadas y tendrá que reducirse su presencia en la alimentación.
Actualmente, en Europa, un 50% de los hogares ya consume menos frutas y verduras de las que recomienda la OMS. Según expone Ingolf Steffan-Dewenter, investigador del proyecto, “al fin y al cabo, los polinizadores salvajes aportan una inestimable ayuda para el mantenimiento de las flora silvestre. Pero es aún más importante el hecho de que la polinización requiere una amplia gama de polinizadores que tengan diferentes preferencias en las flores y una actividad cotidiana y temporera diferente. Depender enteramente de las abejas es algo demasiado arriesgado, y más teniendo en cuenta que sus poblaciones se encuentran en declive. Por ello es de vital importancia conservar los hábitats de los polinizadores y poner en marcha unas prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente que propicien unos paisajes agrícolas en los que se conserven los recursos de la flora silvestre y los lugares donde anidan las abejas.” El estudio llevado a cabo por los científicos alemanes, titulado “Status and Trends of European Pollinators”, fue subvencionado por el séptimo programa marco de la UE para el medio ambiente.
Fotografía de Pep Cortés

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