La pesca grande se come a la pequeña

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La pesca a pequeña escala logra capturar anualmente la misma cantidad de pescado para el consumo humano que la pesca industrial. Sin embargo, su consumo de combustible no representa ni la octava parte que el de la pesca a gran escala. Son dos de los muchos datos que aporta un estudio llevado a cabo por la Universidad de British Columbia(UBC). La pesca a pequeña escala se caracteriza por sus barcas de 15 metros o menos de eslora, y representan “nuestra mayor esperanza para la pesca sostenible”, según afirma Daniel Pauly, Director del Centro de Pesca de la UBC y coautor del estudio, publicado en la edición de agosto de la revista Conservation Biology. El estudio muestra la cantidad de subsidios que recibe la pesca a gran escala o industrializada y la compara con las subvenciones que reciben los pescadores costeros, que trabajan a pequeña escala. El resultado muestra que la pesca a gran escala recibe casi 200 veces más subsidios que la pesca a pequeña escala. “Esto se debe a que en la pesca de bajura están empleados más de doce millones de trabajadores en el mundo entero, mientras que la pesca a gran escala cuenta con tan solo medio millón de trabajadores”, afirma Jennifer Jacquet, coautora del estudio. “Otro motivo es que la pesca a pequeña escala utiliza menor cantidad de combustible para sus actividadesPor este motivo apenas existe rechazo de pescado y prácticamente la totalidad de sus capturas se utilizan para el consumo humano«. La pesca a gran escala, sin embargo, no se dedica exclusivamente a la captura de pescado para el ser humano, sino que anualmente rechaza unas 8-20 millones de toneladas de pescado muerto y utiliza otros 35 millones de toneladas para harina de pescado. Durante la pasada década tuvieron lugar distintas iniciativas para promover el consumo sostenible de pescado, entre las que se encuentran el etiquetado ecológico, principal estrategia llevada a cabo para intentar evitar que se esquilmen las reservas pesqueras. La comunidad de conservación estadounidense, por ejemplo, invirtió 37 millones de dólares entre 1999 y 2004 para promover la certificación y mover al consumidor a la adquisición de pescado proveniente de la pesca sostenible. “Para la cantidad de recursos invertidos, no hemos detectado una disminución significativa de la demanda de especies al borde del colapso”, afirma Pauly. “Las iniciativas llevadas a cabo, si bien eran bienintencionadas en un principio, acaban discriminando al pequeño pescador debido a la falta de recursos de este para demostrar la validez de su forma de trabajo y poder ser certificado”. Es más, estos pequeños pescadores sencillamente no pueden competir en el mercado con las largas flotas.

Rashid Sumaila, también del centro de pesca de la UBC, calcula que los gobiernos del mundo entero subvencionan 30 a 34 mil millones de dólares anuales para la pesca, de las cuales 25 a 27 mil millones de dólares acaban en manos de las pesqueras a gran escala. “Es una desventaja injusta que en cualquier otra industria habría levantado en armas a la población”, afirma Jacquet. “Pero los pequeños pescadores suelen trabajar en países en vías de desarrollo y apenas tienen influencia política”. Pauly y Jaquet afirman que «la eliminación de los subsidios por parte de los gobiernos sería la estrategia más eficaz para reducir la presión que están sufriendo las reservas marinas del mundo entero«. “Sin estos subsidios, la mayoría de las operaciones de pesca a gran escala serían inviables desde el punto de vista económico”, afirma Jacquet. “Los pequeños pescadores tendrían mayores oportunidades en el mercado, y daríamos a los caladeros la oportunidad de reponerse”.

Mapa mundial de certificaciones: Marine Stewardship Council

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