La necesidad de una nueva forma de vida

La necesidad de una nueva forma de vida

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En septiembre del año 2000, un grupo de agricultores y transportistas británicos decidieron manifestarse por el elevado precio de sus combustibles. Dispuestos a llamar la atención sobre su situación, bloquearon las refinerías y los puntos de distribución.

Al cabo de unos días, las protestas provocaron una crisis de combustibles que paralizó todo el país: el transporte, la distribución de alimentos, la sanidad, los servicios financieros y gubernamentales… Todo quedó colapsado. Casi sin darse cuenta, los manifestantes habían dejado al descubierto el talón de Aquiles de una economía absolutamente dependiente del petróleo.

Los habitantes de las grandes ciudades pasan una media de seis meses de su vida comprando en los supermercados.

Los supermercados, que controlan el 80% de las verduras en Gran Bretaña, están altamente centralizados y trabajan con un método de suministro “just in time” para minimizar costes. Esto implica que no cuentan con puntos intermedios donde almacenar los alimentos y de los que ir aprovisionándose, sino que los adquieren directamente en función de la demanda. Según la principal organización certificadora británica de productos ecológicos, Soil Association, menos del 10% de las frutas que se consumen en el Reino Unido se cultivan en el país. La mitad de sus verduras son importadas, y el 70% de los piensos para animales en la UE provienen de terceros países. Por otra parte, en este último siglo, la humanidad ha perdido hasta tres cuartos de la biodiversidad de la agricultura. Esta preocupante evidencia se debe fundamentalmente a que los monocultivos a gran escala, de los que provienen el 75% de los alimentos del mundo entero, cultivan solamente 12 tipos de plantas y 5 especies de animales. Existen numerosos motivos por los que resulta necesario invertir esta tendencia importadora y reducir la dependencia del petróleo y el impacto medioambiental de las actividades económicas mediante la relocalización de sus formas de obtención de alimentos, energía y otros bienes y servicios.

Hay que reinventarse la economía y adaptar nuestros estilos de vida lo más rápidamente posible, no solamente para evitar esta inestabilidad económica, sino por el bien del planeta.

En este contexto nació en el año 2003 la primera iniciativa del movimiento Transición en Kinsale, Irlanda. El objetivo de esta pequeña población costera, lograr que para el año 2021 la mayor parte de su energía provenga de fuentes renovables generada en un radio de diez millas, ha creado escuela. Desde entonces, su idea de transformar nuestra forma de vida para lograr un modelo más sostenible e independiente del petróleo se ha expandido de forma vertiginosa y el movimiento Transición cuenta hoy con cientos de ciudades en el mundo entero. Asimismo, en el mundo entero se está asistiendo al renacimiento de la agricultura urbana, que se entiende como una solución para la economía doméstica y como aportación de los ciudadanos ante los problemas del actual sistema alimentario. Otro ejemplo de esta proliferación es el vertiginoso aumento de la venta de semillas de diversas variedades de frutas y hortalizas, un negocio que está registrando un rotundo éxito en buena parte del mundo.

Extracto de Nine Meals from Anarchy

New Economics Foundation

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