La industria no sólo quiere tu dinero

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Wendy Tremayne cuenta con un importante currículum creativo, de producción de eventos y relaciones públicas, entre los que se encuentra el curioso dato de haber sido la primera profesora de yoga desnudo. Desde marzo de 2006 se dedica a la exploración de la creatividad, realizar cosas en lugar de comprarlas, para lo que se ha trasladado al estado de Nuevo México, EEUU, donde vive en un terreno de un acre desde el que lleva a cabo prácticas para una vida responsable y sostenible.

“Estamos viviendo tiempos difíciles. Hoy en día, las grandes empresas mantienen unas estructuras que distorsionan la realidad, motivadas por un solo objetivo: el capital. La experiencia humana queda así determinada de forma meticulosa por genios de la psicología y el marketing que trabajan para los genios del capital. Se nos dice que consumamos y esta exigencia se disfraza de elección.

Las personas que son capaces de crear con sus manos no son buenos consumidores. Por eso el sistema se desarrolla en una dirección: hacer que cada vez seamos más ignorantes. Cuanto menos sepamos, más compraremos. En nuestros días, la creatividad y la independencia no son rentables, así que nos encontramos ante una cultura de la inutilidad, de ciudadanos incapaces de llevar a cabo las más pequeñas tareas, ya sea zurcir unos pantalones, arreglar una rueda pinchada o cultivar alimentos. Las habilidades creativas, que antes se transmitían de generación en generación, han desaparecido a favor de las máquinas, que hoy en día producen todo lo que consumimos.

Somos tan dependientes que, si alguna vez las estructuras que nos alimentan, nos proveen de energía, nos construyen nuestros hogares, etc. fallaran, seríamos incapaces de sobrevivir. Sin embargo, la industria nos quiere hacer creer que somos creativos. Se pide a los consumidores que vean sus compras como un acto de creatividad, de individualidad, cuando en realidad lo único que están haciendo es elegir entre estilos predefinidos. A menudo, los consumidores buscamos sentido comprando más y más, esperando llenar un vacío interior. Sin embargo, cada vez está más claro que mediante los objetos que compramos podemos llenar nuestras casas, pero no nuestros corazones.

Por otro lado, los países que nadan en la abundancia material no pueden seguir cerrando los ojos ante las penurias del mundo, la guerra y el desastre medioambiental, que han demostrado incluso a las personalidades más impermeables que la abundancia material conlleva un enorme coste. Se acabaron los días de la inocencia. La industria está exigiendo mucho más que nuestro dinero: exige que dejemos a un lado nuestra humanidad, nuestro conocimiento, nuestra compasión, comunidad, creatividad, nuestra conexión innata con la naturaleza. Es cierto que, cuanto más sabemos sobre los materiales y su origen, más nos exponemos a las injusticias inherentes a nuestra forma de producción actual: explotación infantil, materiales sintéticos tóxicos, enorme despilfarro de los recursos y un largo etcétera. Pero cuando abrimos los ojos a la realidad nos hacemos con un bien realmente precioso: la responsabilidad. La pesadumbre que conlleva el conocimiento se compensa, si nos ponemos manos a la obra, con la plenitud de nuestra vida. Cuando, en lugar de adquirir los productos cotidianos, empezamos a producirlos, comenzamos a dotar nuestra vida de sentido y a transformar el mundo que nos rodea. Devolver vida a la existencia no es una tarea fácil, pero está llena de recompensas: intimidad, creatividad, renacimiento de la comunidad, un planeta más saludable, y felicidad verdadera. Esta es la tarea de nuestra era. Somos creadores. “

En su blog Holy Scrap (sagrados retales), Wendy Tremayne comparte sus experiencias y los conocimientos que ha adquirido sobre materias tales como construcción, agua, combustible, energía y alimentos, entre otras. En la actualidad es colaboradora de las revistas Make Magazine y Craft, donde escribe de forma regular sobre proyectos de “hazlo tú mismo” (DIY) para el hogar y sobre fabricantes que trabajan con materiales reciclados. En 2011 espera publicar el libro en que está trabajando actualmente.

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