La granja de Peter Seger, un ejemplo de futuro

La granja de Peter Seger, un ejemplo de futuro

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En los 50 acres de tierra que ocupa la explotación agrícola de Blaencamel Farm se encuentran jardines, bosques, praderas alfombradas de flores y huertos en los que se cultivan hortalizas durante todo el año. Esta explotación, que lleva quince años abasteciendo de hortalizas ecológicas certificadas a los supermercados de toda Gran Bretaña, ha modificado su concepto de venta para centrar su trabajo en mejorar la seguridad alimentaria del País de Gales. Ahora, solamente abastece a los mercados locales, a su tienda de venta directa y a los restaurantes del país.

Extracto de la conferencia sobre el sustrato que Peter Seger ofreció para Do Lectures, una serie de conferencias llevadas a cabo en el País de Gales que pretenden animar a los ciudadanos a poner en marcha sus ideas para cambiar el mundo.
“Todo empezó el invierno de 1973, cuando me leí tres libros que supusieron un cambio en el rumbo de mi vida: «Small is Beautiful (Economics as if People Mattered)», de Schumacher; «Philosopy of Freedom», de Rudolf Steiner y «The Survival of the English Countryside», de Victor Bonham-Carter. Estos marcaron el camino por el que desde entonces se dirigió mi vida: significaron un reto social, económico y cultural que me ha llevado a trabajar con agricultores en el mundo entero, desde mi tierra natal en Gales hasta Sudáfrica, y que me ha enseñado multitud de cosas sobre el sustrato.
El sustrato es la materia sobre la que caminamos. Gracias a él nos alimentamos, nos vestimos y tenemos un hogar. Y, sin embargo, lo ignoramos, abusamos de él y apenas nos damos cuenta de su importancia. Jared Diamond escribió un libro llamado “Collapse”, que recomiendo encarecidamente, en el que habla de la fragilidad del sustrato y nos aporta ejemplos sobre cómo ciertas civilizaciones del pasado se hundieron y desaparecieron precisamente porque abusaron de él y lo ignoraron, al sustrato y, con él, a todo el sistema que garantizaba su existencia. (…) Hoy en día estamos explotando el sustrato de la misma forma que explotamos las minas para extraer minerales. Lo utilizamos como un medio en el que anclar las plantas con las que nos alimentamos y lo regamos con un número creciente de productos químicos.
Es este tratamiento lo que está provocando la enorme erosión de las tierras en todo el mundo. En tierras británicas, que son de buena calidad, estamos perdiendo cinco toneladas de tierra por hectárea cada año. En otros lugares, tales como Grecia, se están perdiendo de 30 a 100 toneladas de forma regular. Asimismo, el trato que estamos dando a la tierra genera gran cantidad de contaminación y es un factor contribuyente al cambio climático. No mucha gente comprende que, hasta los años 70, década en que los países en vías de desarrollo empezaron a utilizar grandes cantidades de petróleo, el 50% del exceso de CO2 en la atmósfera provenía de la oxidación del carbono de nuestro sustrato y el abuso que hacemos de ellas. Ya no escuchamos a la tierra, no escuchamos a la naturaleza y hemos dejado de respetarla. Y es una lástima, porque la tierra es fascinante y se encuentra en continuo cambio: tardó millones de años en crearse y puede destruirse en sólo unos pocos.
El sustrato no sólo alberga al 25% de todas las especies del planeta, sino que, después de los océanos, es el mayor almacén de carbono del mundo. Poca gente entiende que el sustrato contiene el doble de carbono que todos los bosques del planeta juntos, y tres veces más que la atmósfera, cuyos niveles de carbono siempre estamos hablando de que hay que reducir. El sustrato pesa unas 2.000 toneladas por hectárea, llega hasta 25 cm de profundidad y contiene la más fascinante cadena alimentaria del mundo. Tengamos en cuenta que en un puñado de tierra hay más bacterias que gente poblando todo el planeta. Una cucharada de sustrato contiene más de mil millones de bacterias de unos 10.000 tipos distintos, todo ello sin tener en cuenta la enorme cantidad de animales que viven en ella. Un grupo de científicos que estudió el sustrato en 1937 calculó que en cada acre de tierra fértil existen unas 15 toneladas de bacterias, lombrices, colémbolos, ácaros… una enorme red que está trabajando para nosotros, si así lo deseamos. (…) Estos pequeños seres son los que forman el humus que, según lo describe la medioambientalista hindú Vandana Shiva, es el nuevo oro marrón que va a reemplazar al oro negro del petróleo en la nueva revolución verde. El compost estimula la cadena alimentaria del sustrato, le ayuda a autorregularse para que, a su vez, pueda alimentarnos. Sin embargo, un buen sustrato puede hacer mucho más: puede atrapar CO2 de la atmósfera, ayudándonos a combatir el cambio climático. Puede ayudarnos a reducir el consumo de petróleo, tan necesario debido al cénit de la extracción de este material o peak oil: hoy en día, el 95-98% de la agricultura que practicamos depende del petróleo, algo absolutamente insostenible e innecesario. Además, un buen sustrato es capaz de retener agua, por lo que las lluvias masivas no causan inundaciones ni erosión. También necesitamos un buen sustrato por motivos de soberanía alimentaria.” (…)

Los productos de Peter Seger, que lleva quince años abasteciendo de hortalizas ecológicas a los supermercados de toda Gran Bretaña, nunca han recibido otro tratamiento que el del compost que se logra en sus tierras. El nuevo enfoque comercial de Peter Seger, que ha pasado a distribuir sus productos exclusivamente en el País de Gales, encierra una lección de lógica sostenible para un futuro en el que los alimentos no tendrán más remedio que comercializarse en circuitos de proximidad.

Blaencamel Farm

Sobre Blaencamel Farm en BBC news

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