La Fruta Fea sabe mejor

La Fruta Fea sabe mejor

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Despreciar frutas y verduras por su forma estética es una sinrazón
El año 2014 ha sido denominado por el Parlamento Europeo como el “Año Europeo contra el Desperdicio Alimentario”. En su objetivo de reducir al mínimo los residuos alimentarios, Europa se planteaba este reto sin llevar a cabo ningún tipo de reforma que obligue a la industria alimentaria a eliminar en todos sus procesos unas prácticas que el tiempo ha revelado como completamente erróneas. En estos años durante los que la economía se ha distanciado del hombre y este ha desempeñado el papel de mero consumidor guiado por el aspecto y el precio antes que por la calidad, el derroche de alimentos ha aumentado de forma escandalosa en todos los países. Iniciativas como la cooperativa de consumo portuguesa Fruta Feia luchan por acabar con unos vicios de la industria alimentaria muy dañinos para la salud del hombre y del planeta.

 

El sector alimentario es una fuente de derroche y de generación de residuos. Según un reciente estudio de la FAO, organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, un tercio de todos los alimentos que se producen en el planeta se desperdician: 1.300 millones de toneladas de alimentos, lo que en términos económicos implica una pérdida de 565.000 millones de euros al año, equivalente al PIB de Suiza. La paradoja resulta escandalosa cuando comparamos las cifras con las de las personas que pasan hambre: casi 1.000 millones de serse humanos en el mundo entero.

¿Por qué semejante derroche?

Según el informe de la FAO, los motivos son diversos y tienen lugar en su mayoría (54%) en el momento de la producción, la conservación y el almacenamiento. El 46% restante se genera durante las fases de transformación, distribución y consumo. La FAO señala entre otros a los productores como grandes culpables, ya que a menudo las frutas y hortalizas que producen no se corresponden con el calibre que exige el mercado. Pero, ¿realmente podemos culpar a los productores del tamaño de sus frutos? ¿No sería más lógico adaptar el mercado a unos alimentos que ya han sido producidos, que son igual de sabrosos y cuyo único “defecto” son el tamaño y la forma?

En efecto, en la Unión Europea hasta hace poco unas curiosas leyes prohibían la venta de las frutas y verduras cuyo tamaño y aspecto físico no coincidieran con ciertos estándares (estándares que el propio Parlamento Europeo, en un estudio publicado en noviembre de 2011, consideraba ridículos y a los que acusaba de hacer aumentar el derroche alimentario de forma superflua). Algunas de las normativas fueron abolidas, pero los intermediarios y los supermercados continúan regulando el tamaño, el color y la forma que deben tener las frutas y hortalizas que adquieren al productor. En EEUU el caso el similar, con el 30% de las frutas y hortalizas que no llegarán nunca al consumidor.

En Lisboa, el proyecto Fruta Feia tiene como objetivo principal canalizar esa parte de la producción que los grandes canales de distribución rechazan por motivos de formato y hacerla llegar al consumidor que no juzga la calidad en función de la apariencia. De esta forma, el proyecto pretende reducir el desperdicio y los gastos innecesarios destinados a la producción de unos alimentos que nunca se consumirán.

El problema no es solamente moral, sino también económico y ecológico. Pensemos en la cantidad de recursos que se emplean en producir unos alimentos que acabarán en el vertedero, con las cantidad de emisiones de gas de efecto invernadero que todo el proceso conlleva”, afirma Isabel Soares en la presentación de la cooperativa.

Financiada mediante una plataforma de economía colaborativa, la Cooperativa de consumo pretende formar un vínculo entre productores y consumidores para cerrar el ciclo del desperdicio que se forma en los eslabones que normalmente los separan. El proyecto Fruta Feia comenzará su andadura en Lisboa para después ir expandiéndose por todo el país. Paralelamente a la comercialización de las frutas y hortalizas “feas”, la cooperativa llevará a cabo acciones de sensibilización para dar a conocer el problema del derroche alimentario, que en Portugal asciende a 1 millón de toneladas anuales.

Fruta Feia from Isabel Soares on Vimeo.

Fruta Feia

Ver informe de la FAO

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