La electro-hipersensibilidad: un peligro que nos acecha

La electro-hipersensibilidad: un peligro que nos acecha

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La proliferación de fuentes de microondas aumenta a un ritmo exponencial en todo el mundo. Hoy en día es muy difícil encontrar un pueblo por apartado que esté que no cuente con su antena repetidora de telefonía móvil. Al mismo tiempo, desde que el síndrome de electrohipersensibilidad fue reconocido en 1991, el número de casos registrados no deja de aumentar. Según la epidemióloga estadounidense Devra Lee Davis, consejera de salud pública del gabinete de Bill Clinton, “los niños no deberían utilizar el teléfono móvil. Según el Doctor Gerd Oberfeld, del departamento de salud pública de la ciudad austriaca de Salzburgo, “el número de casos de electrohipersensibilidad aumenta de forma sostenida desde que este síndrome se reconociera por primera vez en 1991. En Austria, el síndrome afecta a una media del 13% de la población, mientras que en Alemania pasó de un 6% en 2001 a un 9% en 2004. La tendencia extrapolada indica que un 50% de la población puede verse afectada por el síndrome de electrohipersensibilidad electromagnética (HSEM) hasta 2017.” Si bien estas predicciones pueden debatirse, lo que es innegable es que muchas personas sufren síntomas como la sensación de quemazón en la piel, dolor de cabeza, nauseas, aturdimiento, problemas cardiacos, insomnio, excesiva transpiración, confusión etc. todos ellos relacionados con el HSEM. Estos síntomas desaparecen en el momento en que estas personas se alejan o se blindan de fuentes de emisiones de ondas electromagnéticas, bien se trate de microondas o de altas frecuencias o frecuencias extremadamente bajas.

Enfermedad de las microondas

El HSEM se conoce desde 1932, cuando el médico alemán Erwin Schliephake, bautizó como “enfermedad de las microondas” a los síntomas observados en los operadores de radio expuestos a las ondas cortas, ondas que el médico utilizaba a pequeñas dosis como tratamiento. Ya en 1971, el teniente general de la marina americana Zorach («Zory») R. Glasser, firmó un estudio bibliográfico sobre los efectos biológicos y las manifestaciones clínicas atribuidas a la exposición a las microondas y a otras radiofrecuencias. En 1972 se actualizó dicho informe, que reunía 2.300 estudios sobre la materia. Sin embargo, hoy en día sólo Suecia reconoce el HSEM como una enfermedad medioambiental y, precisamente una sueca, la estudiante Eva-Rut Lindberg, desarrolló por primera vez una tesis doctoral basada en la arquitectura adaptada a las personas que sufren de electrohipersensibilidad. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el HSEM no puede ser catalogado médicamente y la organización no excluye que todos esos síntomas se deban a la ansiedad o a alteraciones psíquicas. Sin embargo, desde 2005, numerosos estudios publicados demuestran lo contrario. Según una decena de estudios, entre los que destaca el estudio Interphone (un metaanálisis realizado por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer CIRC de la OMS), publicado en 2010, el riesgo de padecer un cáncer es muy probable que se doble en personas que utilizan un teléfono móvil 30 minutos al día durante 10 años.Numerosos expertos recomiendan la aplicación del principio de precaución en materia de exposición a las ondas electromagnéticas, al igual que lo recomendaron la Agencia Europea del Medioambiente e incluso la OMS. Sin embargo, el consumidor se ve invadido por un número cada vez mayor de aparatos emisores de microondas. Según explica el epidemiólogo estadounidense Sam Milham, quien estableció una relación entre el aumento de la incidencia de enfermedades crónicas y la electrificación de los hogares en los años 1930, “los contadores inteligentes emiten 24 horas al día, siete días a la semana. De esta forma es imposible frenar el electrosmog: necesitamos la ayuda de los gobernantes”. ¿Cómo reducir la exposición? Según Devra Lee Davis, antigua consejera de la OMS y del Presidente Bill Clinton y fundadora del primer centro de oncología medioambiental del mundo,” es posible reducir nuestra exposición a las microondas”. Para ello sugiere en su página web “environmentalhealthtrust.org” la adopción de 12 gestos para prevenir el cáncer. Entre estos gestos se pueden leer los siguientes: “utilizar los teléfonos móviles con auricular y altavoz con el objetivo de alejar el aparato de la cabeza. Los niños no deberían utilizar los teléfonos móviles: los estudios que afirman que no hay ninguna relación entre el uso del teléfono móvil y el cáncer de cerebro no se han llevado a cabo entre personas que utilizan dichos teléfonos de forma tan frecuente como lo hace la media de la población actualmente.Los teléfonos móviles emiten débiles radiaciones por microondas que destruyen las células cerebrales de las ratas y pueden introducirse en el cerebro humano hasta una pulgada de profundidad (incluso más profundo si se trata del cerebro de un niño). Aunque el gobierno del Reino Unido ha recomendado efusivamente evitar que los niños utilicen los teléfonos móviles, ciertas empresas estadounidenses llegan incluso a jactarse de que los niños usen sus teléfonos desde los cinco años. El ingeniero Alasdair Philips es el fundador del portal británico powerwatch.org.uk, en el que apunta también algunos consejos muy útiles para reducir y evitar la exposición a las microondas: “Minimizar el uso de aparatos, especialmente durante la noche, sobre todo el secador de pelo y la máquina de afeitar, que emiten campos magnéticos muy elevados. Estos campos detienen la producción de melatonina, hormona que regula el reloj biológico y por lo tanto el sueño, además de combatir el crecimiento de tumores. Las personas que trabajan en oficinas deberían reducir la intensidad de la pantalla de su ordenador durante la tarde: la secreción de melatonina comienza normalmente hacia las 21h pero se retrasa si estamos expuestos a una intensa luz. Y alejar o desconectar todos los aparatos eléctricos situados cerca de la cama, el dormitorio debe ser un oasis de salud donde podamos recuperarnos”. Otros consejos Los niños y adolescentes deberían evitar mantener largas conversaciones por teléfono móvil y utilizar los mensajes de texto. No utilizar jamás el teléfono móvil en zonas de baja cobertura ya que en esos casos, el teléfono aumenta la emisión de microondas. Como mucho, mantenerse a tres pulgadas del aparato y evitar llevar un teléfono abierto en los bolsillos, usar la función “manos libres” o un auricular blue-tube, que transporta el sonido a través de un tubo de aire, igual que un estetoscopio. Evitar siempre que sea posible los dispositivos inalámbricos, especialmente durante la noche. Los routers de wi-fi, así como los cargadores de teléfonos móviles, emiten microondas de forma constante.

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  1. BUEN DIA. Me llamo Hugo enrique Lobato Ysla, soy de Lima – Perú. tengo 38 años, vivía por casi 13 años a menos de 10 metros de una antena de celular , la radiación por más de 10 horas diarias especialmente las noches, sábado y domingo casi todo el origino que despierte mis tumores , en el transcurso de 02 años tuve 05 operaciones de las cuales fueron 04 tumores benignos y 01 maligno un tumor en la ingle de la pierna derecha un cáncer no muy común, estoy realizando vía web un acopio de información, me seria de mucha utilidad toda la información que pudiera brindarme , le comentare que estoy haciendo aquí en el Perú , una campaña para que otras personas se enteren de mi mal . Te comentare que tuve los medios económicos para mudarme pues mi MEDICO ONCOLOGO, me recomendó mudarme lo más antes posible. Me despido con un fuerte abrazo a la distancia mi correo son [email protected] [email protected]

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