La agroecología, el futuro

La agroecología, el futuro

- in Permacultura
3595
0
La agroecología es el camino hacia la soberanía alimentaria de los pueblos

La agricultura es la actividad humana más contaminante. El impacto medioambiental de la agricultura intensiva es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la humanidad en su lucha contra el cambio climático.

Desde la destrucción de la biodiversidad hasta la muerte de las abejas, la agricultura intensiva se muestra como una actividad conflictiva cuya transición es necesario emprender cuanto antes.

 

La transición en agricultura significa pasar de un tipo de agricultura intensiva altamente contaminante a la agroecología, consistente en llevar a cabo buenas prácticas que consigan minimizar el impacto medioambiental. Las prácticas agroecológicas no son ningún milagro ni precisan de un estricto seguimiento en cuanto a normas y detalles técnicos: la agroecología es una filosofía de adaptación.

La agricultura industrial desvasta la tierra y agota los recursos

La industrialización de la agricultura tenía como objetivo acabar con el hambre en el mundo. Tras comprobar su fracaso, sus defensores continúan con su huida hacia adelante y ahora afirman que son los cultivos transgénicos los que nos salvarán del hambre y la miseria en el mundo.

Sin embargo, son los límites de la naturaleza la referencia que hay que tener en cuenta a la hora de analizar el impacto de la agricultura intensiva sobre el medioambiente y la salud del planeta.

La transición hacia un tipo de agricultura que respete dichos límites y que optimice la utilización de los recursos naturales se muestra como la única solución para, mientras se alimenta a una creciente población mundial, proteger la salud del planeta, la biodiversidad agrícola y garantizar la soberanía agrícola de las naciones.

La agricultura ecológica es criticada y hay quien la considera como un paso atrás en la producción de alimentos debido a sus estrictos códigos y a la complicada labor que debe llevar a cabo el agricultor que pretende ser certificado.

Es posible que en muchos casos no les falte razón. Sin embargo, los avances en este sector deberían ir siempre orientados hacia la perfección de las técnicas y la aplicación de métodos más limpios y razonables. Para conseguir esto, es necesario que las autoridades fomenten las prácticas agrícolas ecológicas mediante la flexibilización de las leyes y la adaptación de estas a la realidad cotidiana de los agricultores.

La agroecología, sin duda el mejor futuro para la agricultura

La reforma de la Política Agrícola Común (PAC) es una inmejorable ocasión para desarrollar la agroecología en Europa. Desgraciadamente cada nueva edición de esta normativa acaba por empeorar las cosas.

Los defensores de la agroecología hablan de la adaptación del agricultor al territorio, al ecosistema en el que vive. Esta adaptación significa respetar los recursos con los que se cuenta, ahorrar agua y reducir al máximo el uso de cualquier producto fitosanitario.

Otro factor que define la agroecología es la elección del tipo de cultivo en función de las características del suelo. Asimismo, la agroecología supone una serie de reflexiones y de innovaciones que se adaptan de forma local a las distintas particularidades de los terrenos y de los agricultores. En este sentido, las soluciones válidas para una explotación en el sur no lo son para una situada en el norte.

La agroecología puede englobar distintos conceptos de la agricultura responsable y su enfoque es históricamente social y familiar. Por este motivo, una de las grandes cuestiones que suscita la agroecología es su funcionamiento a gran escala, es decir, si el modelo agroecológico sería suficiente para alimentar a todo el mundo.

El cuidado de la tierra es fundamental para su fertilidad

En este sentido, hay que saber que actualmente se producen suficientes alimentos para abastecer a toda la humanidad. El problema es que la mitad de esta producción acaba en la basura. El hambre en el mundo no es pues un problema de cantidad, sino de falta de medios por parte de los pequeños agricultores para producir sus propios alimentos. Ante esta realidad, la agroecología no debe tener como prioridad la exportación: el hambre se combate con la agricultura tradicional, la agricultura de supervivencia practicada desde siempre en el ámbito local y familiar y que, desgraciadamente, está desapareciendo y siendo engullida por la agricultura industrial y la exportación masiva.

La agroecología puede alimentar al mundo sin dañar a la tierra

Los ciudadanos europeos se muestran partidarios de adoptar medidas que inicien el camino hacia una agricultura más sostenible y respetuosa del medio ambiente. Para la mayoría de ciudadanos europeos las subvenciones deben asignarse de tal forma que favorezan prácticas sostenibles y estas ayudas se deben enmarcar dentro de un enfoque de desarrollo rural y no sobre la base del número de hectáreas.

La directrices de la actual PAC, así como todas las anteriores, han favorecido a las grandes explotaciones agrícolas en detrimento de prácticas razonadas y ecológicas a pequeña escala. La política agrícola no puede ponerse del lado de una industria cuyas prácticas son claramente perjudiciales para el planeta y cuyo fracaso en lo referente a la erradicación del hambre es más que patente.

Más información

About the author

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.