India: más arroz sin transgénicos ni herbicidas

India: más arroz sin transgénicos ni herbicidas

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Cultivo de arroz en la IndiaFotografía de SRI Rice
En un pueblo del estado más pobre de la India, Bihar, los agricultores están logrando cultivar cantidades récord de arroz sin la utilización de transgénicos ni herbicidas. ¿Estaremos ante la solución del problema del hambre en el mundo?

Sumant Kumar estaba encantado con la recolección de arroz del año pasado. Habían tenido buenas lluvias en Darveshpura, en el nordeste de la India, y sabía que los resultados podrían mejorar las cuatro o cinco toneladas por hectárea que normalmente recogía. Kumar, un joven y tímido agricultor en el distrito de Nalanda, en el estado más pobre del país, Bihar, logró recolectar 22,4 toneladas de arroz por hectárea, todo ello utilizando solamente abono orgánico y sin evitando el uso de cualquier tipo de herbicida.

Esta cifra constituye un récord mundial para un alimento que es el sustento de más de la mitad de la población del planeta. El nuevo récord superaba las cifras del “padre del arroz”, el científico chino Yuan Longping y de los científicos subvencionados por el Banco Muncial en el Instituto Internacional de Investigación del Arroz, en Filipinas, y por supuesto cualquier cifra que hayan logrado las empresas de transgénicos estadounidenses y europeas.

Pero Sumant Kumar no fue el único en lograr este récord. Krishna, Nitish, Sanjay y Bijay, sus amigos y competencia en Darveshpura, lograron todos más de 17 toneladas, y muchos otros en los pueblos de alrededor afirmaron haber como mínimo duplicado sus cultivos habituales. Los resultados, que al principio resultaron sospechosos para las universidades agrarias estatales, fueron comprobados por el propio responsable estatal de agricultura, que también se dedica al cultivo de arroz, y su equipo.

En un lugar donde los bueyes siguen siendo las herramientas de arado, donde se recogen los excrementos de los animales para secarlos en las paredes de las casas y utilizarlos como combustible en la cocina, donde la mayor parte de la población no cuenta con electricidad, Sumant ha pasado a ser un héroe local.
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Pero ahí no acaba todo. Seis meses después de la exitosa recolección de arroz, Nitish, el amigo de Sumant, volvió a batir un récord de rendimiento, esta vez en el cultivo de patatas. Y poco después Ravindra Kumar, un pequeño agricultor de la vecina localidad de Bihari, batió el récord de la India en el cultivo de trigo. Darveshpura empezó a conocerse como “el pueblo milagro”, Nalanda se hizo famoso y los equipos de científicos, grupos de desarrollo, agricultores, funcionarios y políticos no tardaron en visitar la zona para intentar descubrir su secreto.
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Lo ocurrido en Darveshpura ha dividido a los científicos y está volviendo locos a los gobiernos y los expertos en desarrollo. Los análisis del sustrato que se han llevado a cabo demuestran que este es particularmente ricio en silicio, pero el motivo de las “superproductividades” se debe a un método de cultivo denominado Sistema de Intensificación de Raíz (SRI por sus siglas en inglés). Este método ha aumentado de forma drástica el rendimiento de trigo, patatas, caña de azúcar, tomates, ajo, berenjena y muchos otros cultivos, y se considera que es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos cincuenta años para los 500 millones de pequeños agricultores y los dos mil millones de personas que dependen de ellos.

En lugar de plantar el arroz en manojos de tres o cuatro plantones en los campos inundados, tal y como hacen los agricultores del arroz en el mundo entero, los agricultores de Darveshpura cultivan solamente la mitad de las semillas. Después las trasplantan de una en una cuando son mucho más jóvenes. Además, las separan mediante espacios de unos 25 cm, mantienen el suelo mucho más seco y quitan las malas hierbas de alrededor de la planta con precaución, de forma que las raíces del arroz puedan airearse. La técnica proviene de una organización no gubernamental llamada Pran (conservación y proliferación de los recursos rurales y la naturaleza, con sus siglas en inglés), que ha introducido el método SRI en cientos de pueblos en los últimos tres años.

La llamada “revolución verde”, que eliminó la hambruna en la India en los años 70, se basaba en variedades mejoradas de cultivos, caros pesticidas y fertilizantes químicos. SRI, sin embargo, parece ofrecer una solución a largo plazo, sostenible y que no conlleva un coste adicional. En un planeta en el que más de una de cada siete personas padece hambre y en el que la demanda de arroz se espera que supere al suministro en unos 20 años, el éxito de este sistema supone una noticia llena de esperanza.

“Los agricultores utilizan menos semillas, menos agua y menos productos químicos, y recolectan más sin tener que haber invertido más. Es una auténtica revolución”, afirma Dr. Surendra Chaurassa, de la oficina de agricultura de Bihar. “Al principio no me lo creía, pero ahora pienso que se podrían cambiar los métodos de cultivo de todo el mundo. Quiero que todos los estados lo fomenten. Si conseguimos un aumento del 30-40% en los rendimientos, ya es más que suficiente para recomendarlo”.

Según Sudama Mahto, funcionario de agricultura en Nalanda, una pequeña inversión para formar a unos cuantos cientos de personas en los métodos SRI ha dado como resultado un aumento de 45% de la producción.

Norman Uphoff, director del Instituto Internacional de los Alimentos, Agricultura y Desarrollo de la Universidad de Cornell, principal responsable de la expansión del método, afirma: “Se trata de un conjunto de ideas, exactamente lo contrario que la primera revolución verde (en los años 60), que afirmaba que tenías que cambiar los genes y los nutrientes del sustrato para mejorar los rendimientos. El coste ecológico fue tremendo”.

“La agricultura del siglo XXI debe practicarse de forma distinta. Las tierras y el agua son recursos cada vez más escasos, de peor calidad y menos fiables. Las condiciones climáticas en muchos lugares son cada vez más adversas. SRI ofrece a millones de hogares desfavorecidos unas oportunidades mucho mejores. Y nadie se beneficia de ello, solamente los agricultores. No hay patentes, derechos de autor ni tasas por licencias”.

Fuente

Fotografía de SRI Rice

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