III Las propuestas olvidadas de Copenhague

III Las propuestas olvidadas de Copenhague

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La amenaza del cambio climático ha generado una avalancha global de documentos políticos, sugerencias de soluciones tecnológicas y recomendaciones acerca de diferentes estilos de vida. Lo que todas estas propuestas tienen en común es que su aplicación supondría en casi todos los casos cierta incomodidad social y cuantiosos perjuicios económicos. Sin embargo, una serie de estudios demuestra que, al menos en el plano de la salud pública, este punto de vista está equivocado: si se aplican de forma adecuada, las medidas para combatir el cambio climático pueden por sí mismas suponer una mejoría generalizada de la salud.

2 – Transporte urbano El transporte es responsable de casi un cuarto de todas las emisiones de gas de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles. Una reducción en el uso de vehículos motorizados y un aumento de los desplazamientos a pie y en bicicleta no solamente lograrían disminuir las emisiones debidas al transporte, sino también la obesidad, el índice de enfermedades crónicas causadas por la inactividad física, los efectos dañinos sobre la salud de la contaminación del aire y, además, harían que las calles fueran lugares más seguros para peatones y ciclistas. Sin embargo, la magnitud de los beneficios derivados de este cambio de hábitos nunca ha sido cuantificada.

Para comprender cómo la utilización de los diferentes medios de transporte afecta a la salud, el estudio tiene en cuenta cuatro posibles escenarios para la ciudad de Londres en el año 2030 (un ejemplo de ciudad grande en un país altamente motorizado). Las cuatro alternativas para el futuro de Londres son: continuar como hasta ahora; aumentar un 5% las emisiones de CO2 con respecto a los niveles de 1990; disminuir la contaminación en dos quintas partes mediante la utilización de vehículos de consumo más eficiente, menos contaminantes; aumentar el transporte activo, en el que caminar y montar en bicicleta sustituyen a muchos viajes en coche, logrando una disminución de dos quintas partes de las emisiones; y un futuro “dirigido a la sostenibilidad del transporte”, que combine el transporte activo y los automóviles de bajas emisiones, que logre una disminución de tres quintas partes de las emisiones de CO2. Teniendo en cuenta la situación actual, el rápido aumento de la utilización del automóvil y el previsto aumento de la población, el transporte del futuro en Delhi tiende a aumentar sus emisiones. En este caso, el supuesto escenario de “continuar con la situación actual” prevé que, para el año 2030, las emisiones se multipliquen por seis con respecto a los niveles de 1990; el escenario de “vehículos de bajas emisiones” implicaría una multiplicación por cinco de dichos niveles; el escenario que contempla el aumento de la movilidad activa prevé una multiplicación por más de tres y el escenario “hacia un transporte sostenible” prevé una multiplicación por tres de dichos niveles.

Beneficios para la salud: En ambas ciudades, la disminución de las emisiones que se lograría con un cambio de hábitos que disminuyera la utilización del automóvil y aumentara la movilidad a pie y en bicicleta lograría los beneficios más importantes para la salud. En Londres, un transporte más activo lograría unos importantes beneficios para la salud. Las enfermedades cardiacas y los ataques al corazón podrían descender un 10-20%, con reducciones del cáncer de mama (12-13%), demencia (8%) y depresión (5%). La combinación de un aumento de la movilidad activa con vehículos de bajas emisiones conllevaría aún mayores beneficios mediante una reducción aún mayor de la contaminación del aire. En Delhi, se prevé que una movilidad más activa supondría un 10-25% menos de enfermedades cardíacas y ataques al corazón y una disminución de 6% a 17% de la diabetes. Los beneficios previstos en Delhi son mayores por el aumento de la contaminación del aire. La reducción de la utilización del coche y el aumento del transporte activo podrían también reducir un tercio el índice de heridos en accidentes de tráfico. Los resultados muestran que las medidas tecnológicas tales como los coches híbridos solamente lograrían una disminución mínima del gasto debido a las enfermedades por el transporte. Los mayores beneficios para la salud pública dependen de la introducción de políticas que combinen un menor uso del transporte motorizado y fomenten el hábito de ir a pie o en bicicleta, así como una mayor utilización de vehículos menos contaminantes.

Datos de interés: – Las emisiones de gas de efecto invernadero relacionadas con el transporte están aumentando, en especial en los países más pobres. – Para lograr los objetivos de reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero deberemos andar, montar en bicicleta más y utilizar menos el transporte motorizado, lo que además conllevará importantes beneficios para la salud, incluyendo una importante disminución de las enfermedades cardiovasculares, depresión, diabetes y demencia. – A pesar de que la reducción del uso de los vehículos motorizados reduciría el riesgo de accidentes de peatones y ciclistas actuales, si el número de estos aumentara podría aumentar también el número de accidentes, ya que habría más gente expuesta al riesgo existente.

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