III La energía que nos mueve: el gas natural

III La energía que nos mueve: el gas natural

- in Permacultura
1777
0
Pese a su menor impacdto medioambiental, el gas natural es un combustible fósil contaminante
El gas natural es un combustible inodoro e incoloro producto de la mezcla de varios gases hidrocarburos, fundamentalment el metano (CH4). El gas natural en crudo también incluye otros hidrocarburos de cierta importancia para la industria: propano, butano, etano y pentano, así como otros contaminantes como partículas sólidas, vapor de agua, sulfuro de hidrógeno, dióxido de carbono, nitrógeno y oxígeno. La composición específica del gas natural crudo que se extrae depende del yacimiento y la geología del área.

El gas natural recorre una importante distancia a través de conductos que arrancan en el pozo de extracción, continúan en una planta de procesado o “fractionator” para ser purificado, y acaba calentando los hogares. En el año 2007, casi el 51% de todos los hogares estadounidenses utilizaban el gas natural como fuente principal de calefacción, lo que implicó el 22% del consumo total de este gas. El porcentaje restante se divide entre la generación de electricidad (30%), el uso industrial (29%) y el uso comercial (14%).

Hace seis años, impulsada por el declive de las fuentes tradicionales de gas natural, unas legislaciones desreguladoras favorables y el aumento de la demanda, la industria del gas natural desarrolló unos métodos de extracción del gas crudo que se encuentra encerrado en las formaciones de roca de esquisto. Las formaciones de esquisto que contienen unas cantidades de gas natural que resultan rentables a la industria tienen también un elevado contenido en carbono orgánico, además de radiación gamma natural. Una de las características más habituales en el esquisto negro es que contiene trazas de uranio, un material radioactivo natural.

Las formaciones de esquisto están consideradas como geológicamente “impermeables”, con una permeabilidad y porosidad limitadas, pero son lo suficientemente frágiles y rígidas como para mantener fracturas abiertas. El Marcellus Shale es una formación de esquisto negro de roca sedimentaria depositada en un milenario delta del río. La cuenca cuenta con una superficie de unas 95.000 millas cuadradas, que se encuentran en cuatro estados en EEUU: Nueva York, Pennsylvania, Virginia Occidental y Ohio.

Hay que tener en cuenta que el sistema de abastecimiento de aguas de la Ciudad de Nueva York ofrece 1.400 millones de galones de agua a más de 9 millones de personas al día. Debajo, a más de 7.000 pies de profundidad, se cree que la cuenca Marcellus cuenta con miles de millones de pies cúbicos de gas natural y recursos de combustibles fósiles.

Fracking.

La empresa Halliburton fue la primera en utilizar el sistema de fracturación hidráulica o fracking, allá por el año 1948. Este método de extracción de gas natural utiliza una mezcla de sustancias químicas y partículas tales como arena o cerámica, además de agua, que se inyectan a enorme presión sobre la zona de donde se pretende extraer el gas o el petróleo para facilitar el flujo del mismo hasta la superficie, donde se recoge.

El fracking se utilizó entre los años 1948 y 2002 para completar los pozos verticales en formaciones poco profundas. Estas operaciones eran relativamente moderadas y solamente requerían unos 75.000 galones de agua tanto en el proceso de perforación como de fracturación. Sin embargo, en EEUU, la extracción de petróleo y gas lleva desde 2002 utilizando lo que se denomina como fracturación hidráulica y perforación horizontal a gran escala (HVHF por sus siglas en inglés). Una vez se hubieron derribado todas las barreras legales medioambientales y de sanidad que impedían a la industria llevar a cabo este tipo de actividades, allá por julio de 2005, este proceso se estandarizó en el país, así como el uso de una mezcla de sustancias químicas altamente tóxicas, entre las que se incluyen perturbadores endocrinos y compuestos volátiles orgánicos (CVO).

La energía que nos mueve: el petróleo

Fuente

Fotografías de J. Henry Fair

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may also like

El menú tóxico del día, Europa descuida sus alimentos

Es sencillo. Basta con procurarse las ofertas de cualquier supermercado. Organizar un menú de tres platos no resulta nada caro. La comida está barata. ¿Condición imprescindible? No mirar ni su procedencia ni su composición. Ya tenemos un menú completo, a buen precio y tóxico.