II Maldito Fracking

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El documental “Fracking Hell: The True Cost of America´s Gas Rush” (Maldito Fracking: el Verdadero coste de la Fiebre Americana del Gas) analiza los peligros relacionados con la extracción de gas de esquisto en Pennsylvania, EEUU, desde el vertido de sustancias químicas tóxicas en el agua potable hasta la filtración incontrolada de residuos potencialmente radiactivos, y se pregunta si las consecuencias sobre nuestra salud merecen la pena con respecto a los beneficios económicos que reporta esta actividad. Otro de los efectos de la llegada de la industria del gas y su fracturación hidráulica es que las calles de los pequeños pueblos se han visto invadidas por las flotas de camiones que acompañan a esta actividad. «Hace mucho que ya no podemos sentarnos fuera y mantener una conversación placentera”, afirma un vecino a gritos ante la estruendosa calle principal, por donde circulan los camiones. Las calles son mucho más ruidosas debido a los camiones que circulan de día y de noche. Si bien el aumento del tráfico representa un inconveniente adicional para los habitantes de la localidad, el elevado número de camiones es un indicativo de problemas aún más graves para la comunidad: “Una vez se ha realizado el fracking”, dice Tony Ingraffea, “un elevado porcentaje de los fluidos que se han utilizado en el proceso vuelven a emerger, con lo que estamos contaminando de forma premeditada grandes cantidades de agua con unos químicos no naturales al entorno del ser humano. En teoría, la industria y los propietarios de los terrenos explotados son los responsables de la gestión de los residuos generados, pero estamos hablando de unas cantidades enormes”.

El estado de Texas, muy rico en energía, cuenta con más de 11.000 sumideros para gestionar estos desechos. Sin embargo, la geografía de Pensilvania solamente permite la existencia de unos pocos, lo que hace bastante improbable que puedan albergar la enorme cantidad de desechos que provocarán los miles de pozos que se pretenden abrir en los próximos años. A pesar de todo, la seguridad en la gestión de los residuos del fracking no es la única preocupación: “La cantidad de líquido que transportan los miles de camiones cisterna es enorme”, afirma James Northrup. “Solamente con que uno de ellos sufriera un accidente y el líquido que transporta acabara en las aguas un río, podríamos despedirnos de este para siempre”. El sueño de un jubilado de la zona quedó destrozado cuando la industria del gas virtió una pequeña cantidad de líquido de fracking en su terreno: “Mi mujer tiene problemas de salud”, afirma, “y este era nuestro retiro. Por la noche aquí no se oía ni un ruido, y todo ha quedado destrozado. El líquido mató el lago, mató a todos los peces, las ranas, las tortugas… El agua del grifo, antes potable, tiene elevadas concentraciones de plomo, por lo que nos han recomendado que no la bebamos. Lo que era nuestro paraíso se ha convertido en un infierno”. “La Oficina de Conservación del Medioambiente de Pensilvania estima que uno de cada cincuenta pozos supone un riesgo medioambiental, afirma Tony Ingraffea. “Si tenemos en cuenta que se quieren hacer cientos de miles, tenemos que contar con cientos o miles de vertidos. Esto se llama impacto acumulativo, y por eso aún no vemos los resultados, porque el impacto se está acumulando. Vuelve dentro de diez años y veremos”. The Ecologist habló con un antiguo trabajador de la industria del gas que fue testigo de un vertido y quiso describir lo que había visto en el lugar: “Algunas de las explotaciones sí están muy reguladas, aquellas en las que se mantiene un cierto control. Pero en muchas otras, en el 95% restante, a las que ningún inspector se molesta en venir, no cuentan con ningún control y algunas están en un estado terrible. Yo he visto las sustancias químicas salir de la ladera de la montaña, parecía que estuviera sangrando. La zona estaba vallada sobre la plataforma y por el lateral fluía ese líquido rojizo, asqueroso, que se deslizaba por la ladera. No, no se están teniendo precauciones”. A pesar de todo, el cóctel tóxico de químicos no es la única preocupación en cuanto al fracking y sus aguas residuales. Algunas voces críticas afirman que estos fluidos pueden contener sustancias mucho más peligrosas: “Los depósitos de esquisto son muy ricos en radio 2 26”, afirma James Northrup. El nivel de radio en un yacimiento de Marcelus es unas 267 veces superior a los niveles máximos de seguridad. Es decir, resulta mortal. También ha habido casos en los que se ha vertido uranio. Otro de los elementos que se encuentran en los depósitos de esquisto es el radón. Así que no solamente estamos hablando de los químicos tóxicos que se utilizan en el fracking: los depósitos filtran el radón, que es cancerígeno, de la piedra de esquisto, y este sale a la superficie en forma de vertido». A medida que aumenta el número de peligros potenciales de la fracturación hidráulica, los expertos y los ciudadanos empiezan a preocuparse seriamente por la rápida expansión del fracking. Sin embargo, la industria del gas ha lanzado un contraataque basado en caros anuncios, campañas de publicidad, y presiones políticas: “Son enormes los beneficios que se obtienen de la inversión en relaciones públicas, márquetin, patrocinios de campañas políticas, desacreditación de las voces críticas… es una de las mejores inversiones de la industria”, afirma James Northrup. A pesar de que se negó a hablar ante la cámara, un portavoz de la Coalición Esquisto Marcelus, que representa a la industria del gas, le contó a The Ecologist que el fracking no solamente es seguro, sino que es “una panacea para América, ya que ofrece un combustible más limpio y es una alternativa seria a la dependencia de energía extranjera”. El profesor Ingraffea no está de acuerdo: El petróleo y el gas no son intercambiables. El petróleo se utiliza para el transporte, el gas se utiliza para la calefacción y la actividad industrial. A no ser que nos muestren una reforma del plan energético nacional en el que se modifica el sistema de transporte en EEUU para que este utilice el gas natural, este argumento es una falacia”. “Si bien la quema de gas natural es más limpia que la de otros combustibles fósiles, su ciclo de vida no es más limpio. La universidad de Cornell está llevando a cabo una serie de estudios que pretenden demostrar de forma definitiva que los costes del ciclo de vida, desde la extracción del gas de la roca de esquisto son, en cuanto a emisiones de CO2 y metano, al menos tan elevados como los del carbón.” Ingraffea también está preocupado por las prácticas incontroladas de fracking que se están llevando a cabo en el mundo entero: “Tenemos una tecnología que ha sobrepasado nuestra capacidad regulatoria y un gobierno que se está adelantando a dicha tecnología. Estoy muy preocupado por las gentes de Europa, India, Asia, África, de todas partes, que se van a lanzar de cabeza sin entender del todo las consecuencias sobre el medioambiente de la aplicación de este tipo de tecnologías. A pesar de las preocupaciones de los expertos de todos los sectores, el fracking continuará perforando las tierras de Pensilvania. Ralf Kissberg lidera una campaña en contra de la actividad: “La gente está encantada. Están convencidos de que traerá trabajo, de que podrán mantener el nivel de sus familias, su educación… Sin embargo, como siempre, cuando ves que las promesas sobre el papel no se cumplen, cuando se destruye todo lo que te rodea, incluyendo la salud de tu familia, todas esas promesas se diluyen”. La fracturación hidráulica piensa expandirse a Europa en los próximos años, por lo que es imprescindible saber cómo piensan reaccionar los gobiernos ante esta nueva tecnología. Pero la combinación de la promesa de una nueva fuente de energía y de nuevos puestos de trabajo en regiones que realmente necesitan inversiones puede resultar demasiado tentadora como para resistirse.

«Los potenciales beneficios tienen que sopesarse con los riesgos que queremos asumir. Por ello, tenemos que considerar una serie de “preguntas más frecuentes” tales como: “¿qué hay en los 5 millones de galones de fluido, incluyendo los 75.000 galones de químicos, que se utilizan en un solo pozo para llevar a cabo el fracking?

Amparados en la ley de política energética de 2005, del gobierno de Bush, las empresas no tenían por qué contártelo. Sin embargo, en septiembre de 2010, 8 empresas tuvieron que responder a un cuestionario del Ministerio estadounidense de Conservación del Medioambiente (EPA), entre ellas Halliburton, la empresa pionera del fracking. Según dicha información, las sustancias químicas que se utilizan en el fracking están vinculadas al cáncer de huesos, hígado y mama, así como a problemas gastrointestinales, circulatorios, respiratorios, de desarrollo, cerebrales y del sistema nervioso. Estos químicos se encuentran en los residuos del fracking y pueden filtrarse al agua potable».

Fuente: Earth Focus

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