(II) La bicicleta y la buena vida

(II) La bicicleta y la buena vida

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En noviembre 2010, Mikael Colville-Andersen, creador de Copenhaguenize y Copenhaguen Cycle Chic, habló en Copenhague, Dinamarca, sobre la buena vida, la bicicleta y el uso del casco en la misma. A continuación ofrecemos una transcripción de su conferencia.

Mis investigaciones me llevaron a descubrir quiénes son los mayores promotores del casco: la industria del casco, por supuesto; las aseguradoras, lo que también está claro; y, algo más sorprendente: la industria del automóvil es una de las mayores promotoras del casco en la bicicleta. El porqué está claro: la bicicleta es una amenaza inmediata a la cultura del automóvil en las ciudades.

“El caballo de acero llena un vacío en la vida moderna. Es la respuesta no solamente a sus necesidades, sino también a sus aspiraciones. Ha llegado para quedarse.” Vélocipède Illustré, 1869, primera revista aparecida en el mundo sobre la bicicleta.

La industria del automóvil ha estado obstaculizando el desarrollo del casco para el automóvil. Saben que sería una catástrofe si empezaran a salir datos que nos demostraran que está estadísticamente comprobado que es peligroso conducir un coche. Eliminaría esa falsa sensación de seguridad que tenemos sobre los automóviles. Si supiéramos que 1,2 millones de personas mueren en accidentes de coches cada año en el mundo entero, más de 40.000 en EEUU (un World Trade Center al mes, año tras año), dejaríamos de comprar coches. Podríamos empezar a utilizar el transporte público en las ciudades ¡e incluso la bicicleta! Si aplicáramos un poco de lógica en la cultura del miedo, en lugar de advertir del peligro que corren a los agentes más vulnerables del tráfico, peatones y ciclistas, tal y como lo han hecho recientes campañas en Dinamarca, tendríamos que atacar al problema desde la raíz: crearíamos campañas que hablaran directamente a los conductores de automóviles, colocaríamos en la superficie de los coches avisos sobre el peligro que suponen para la salud, como hacemos con el tabaco.

Es curioso, pero todos y cada uno de los avisos que hay en los paquetes de tabaco pueden aplicarse directamente al tráfico de automóviles. ¡Ni siquiera tendríamos que inventarnos nuevos eslóganes! Si lleváramos a cabo estas medidas, observaríamos un cambio de actitud inmediato en el comportamiento del ciudadano. Sin embargo, ahora mismo estamos intentando ignorar al elefante en la cacharrería de la sociedad, en lugar de intentar domarlo. A pesar de la ingente cantidad de datos científicos, de las enormes posibilidades y la cantidad de ideas para actuar, se está llevando a cabo una guerra contra la bicicleta. Por primera vez desde hace 125 años, en los últimos tres años el público y la prensa se han estado centrando en la peligrosidad de la bicicleta como medio de transporte. El año 2008 fue un boom para el ciclismo en el mundo entero. En prácticamente todas las ciudades de todos los países, los índices del uso de la bicicleta aumentaban, y con ellos las ventas de bicicletas. Entonces surgió la propaganda del uso del casco en la bicicleta en Dinamarca.

Como consecuencia, el uso de la bicicleta cayó un 5%; el número de ciclistas que entraban en el centro de la ciudad de Copenhague registró un descenso de más de 10.000. Las cifras aún no se han recuperado. Lo hemos visto en todos los países del mundo: la promoción del casco en la bicicleta tiene como consecuencia directa que el ciudadano deja de utilizarlo como medio de transporte. Si realmente quieres cargarte el uso de la bicicleta, obliga al uso del casco, haz que parezca mucho más peligroso de lo que es. Lo hemos visto en Suecia, Australia, EEUU, y ahora en Dinamarca. Pero no en el resto de Europa, donde las federaciones de ciclistas están luchando contra la promoción y la legislación del uso del casco. Esta gente sabe lo que hace.

Estos son los datos: En Dinamarca, utilizamos la bicicleta 30% menos de lo que lo hacíamos en 1990. Si hubiéramos mantenido aquel 30%, podríamos haber salvado 1.500 vidas al año, porque los beneficios de montar en bicicleta son 20 veces mayores que cualquier riesgo derivado de ello. Tendríamos que estar haciendo todo lo que está en nuestras manos para publicitar la bicicleta como medio de transporte, para hacer una campaña positiva, para venderle el producto a la gente. Antiguamente, la sabiduría provenía de los hombres sabios, de los jefes de las tribus. Más adelante, estaban los científicos o la gente que tenía relación directa con ellos. Hoy en día, los que tienen el poder son los consultores de comunicación, un pequeño grupo de personas que proyectan sus diminutas cruzadas, sus pequeñas preocupaciones a millones de personas. Si hay algo que me asusta es eso. La racionalidad, las ciudades donde mejor se vive, la bicicleta como medio de transporte humilde… si no merece la pena lanzar estas ideas, no sé qué puede merecerlo. La historia se repite, la bicicleta no es solamente un medio de transporte, es un símbolo de racionalidad, de buena vida y de ciudades donde se puede vivir. Seamos un poco retro, hagamos que la racionalidad sea la nueva tendencia.

Federación Europea de Ciclistas

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2 Comments

  1. Maravillosa reconstrucción de los hechos…Es la realidad de lo que tenemos…MIEDO a lo racional y económico. Muy bueno.Saludos desde Sevilla

  2. Una buena recopilación de la mentira que envuelve «el casco par la Bici». Efectivamente mi experiencia es que con casco soy mucho más vulnerable a los coches, que sin casco. Me agreden más. Alguien dijo que los conductores al verte con el casco te sienten como a un guerrero, que es menos vulnerable, e incluso se le puede atacar. Deliberada, o Inconscientemente. Por otra parte no hay pruebas de Crash sobre cascos de Bicis. Si los hay en los de moto, sobre todo los integrales, que realmente protegen en torno a un 50 %. Pero los cascos de Bici es un engaño, apenas te protegen; si acaso de algun arañazo. Pero no de un golpe.

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